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Ciencia y Ecología

Europa redescubre la energía nuclear, ¿y Alemania?

El Parlamento Europeo se pronunció esta semana a favor de la energía nuclear. Ahora, Suecia se suma a los países que la incluyen oficialmente en sus planes energéticos y se aleja de los pocos que la tildan de obsoleta.

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La crisis financiera y del "gas ruso" insuflan nueva vida a las centrales nuecleares.

Era un largo informe. Pero el tema, el abastecimiento energético de Europa, ameritaba el sacrificio de tanto papel. Dos páginas enteras del documento estaban dedicadas a enumerar los motivos por los cuales el Viejo Continente no puede prescindir de la energía nuclear. Lo que la diputada verde Rebecca Harms analizó como la rendición del Parlamento Europeo ante los intereses de la industria nuclear es, en opinión de la gran mayoría de sus colegas, una labor necesaria.

Stop Schild vor dem Kernkraftwerk in Biblis

La opinión pública alemana es una de las más reticentes al uso de la energía atómica.

Los países miembros de la Unión Europea deberían invertir masivamente en tecnología nuclear, creen los europarlamentarios. Crisis como la del gas ruso demuestran lo frágil y dependiente que es la Unión en materia energética. El informe recomienda que se fomente el debate público en torno a esta cuestión y que se hagan esfuerzos por acabar con el ambiente "antinuclear" en países como Alemania y Austria. Además, la Cámara comunitaria pide al organismo ejecutivo de la UE, la Comisión Europea, que contribuya con claridad legislativa a acelerar la construcción de nuevas centrales nucleares.

"Recuperar con fondos públicos una tecnología que es del siglo pasado y va acompañada de enormes riesgos me parece un escándalo", critica Harms. "Desde mi punto de vista, es sensato decir que la energía atómica forma parte de nuestro 'combinado energético' y que no podemos prescindir per se de ella", considera por el contrario la cristianosocial Angelika Niebler, que preside el Comité de Energía del Parlamento Europeo.

No son pocos los Estados europeos que, apoyándose en la crisis financiera y en la poca fiabilidad de los proveedores energéticos, han empezado a desempolvar los planos para construir reactores. El último ha sido Suecia.

"Una medida histórica"

Schweden Atomkraftwerk Forsmark 1

En julio de 2006, la central nuclear Forsmark, Suecia, sufrió un accidente.

En 1980, los suecos resolvieron vía referéndum prohibir en el país la construcción de centrales nucleares. Durante tres décadas no podrían abrirse nuevas plantas, de manera que se fuera allanando el terreno para un abandono definitivo de la controvertida fuente. En realidad, Suecia nunca dejó de consumir energía nuclear: el 50% del suministro lo siguieron garantizando estas centrales, pero como elemento más o menos simbólico brillaba la decisión popular.

"El Gobierno ha adoptado una medida histórica, única en el mundo, que afecta al medio ambiente, al clima y a la política energética. En un mundo en constante búsqueda del liderazgo político, Suecia se convierte en un ejemplo a seguir. Y también Europa, que requiere de una guía en esta cuestión, puede ver en nosotros […] un modelo", así comunicaba el primer ministro sueco, Fredik Reinfeldt, el levantamiento de la prohibición.

Sólo unos días separan al informe del Parlamento Europeo del anuncio de Reinfeldt, pero en Suecia no habrá dinero estatal en juego: la edificación de nuevas centrales nucleares queda en manos de la industria privada y, para reducir la posibilidad de que se repitan accidentes como los que han tenido lugar en el pasado, van a elevarse los estándares de seguridad.

¿Y en Alemania?

BDT Atomkraft Gegner

"Lo único seguro es el riesgo": protesta anti-nuclear en Alemania.

No todos en Suecia están tan convencidos de lo histórico del momento como el primer ministro. De "concepto anticuado" y "camino equivocado" calificó el izquierdista Lars Ohly la política energética del Gobierno conservador. Sin embargo, una tendencia en Europa parece apuntar uniformemente en esa misma dirección: Francia, Gran Bretaña e Italia planean ya la construcción de nuevas centrales nucleares, Finlandia está en lo mismo y los países del este europeo se plantean si no sería conveniente volver a encender los viejos reactores.

¿Y Alemania? En Alemania reina, como indicaba el informe del Parlamento Europeo, la visión antiatómica: tanto en la sociedad como entre muchos políticos. En el diario Neue Osnabrücker Zeitung, uno de los secretarios de Estado del Ministerio de Medio Ambiente alemán, Michael Müller, opinó de la decisión sueca que se trataba de una "política miope", ejemplo de la "ineptitud" de Estocolmo en esta materia.

Protest gegen Kernenergie

El problema de los residuos nucleares sigue irresuelto.

Pero eso no significa que sobre suelo germano el debate no exista, ni haya quien intente insuflar nueva vida al átomo. Según la edición online de la revista Spiegel, tras las bambalinas políticas democratacristianos y cristianosociales estarían presionando para que Alemania abandone una postura antiatómica que, al parecer, sólo comparte en Europa con Bélgica.

En caso de salir vencedores de los próximos comicios de septiembre, los conservadores podrían estar planeando un abandono de la renuncia a la energía nuclear similar al sueco. "Si lo hacen", advierte Müller, "tendrán que enfrentarse a enormes conflictos sociales. Y las pasadas discusiones sobre riesgos y alternativas volverían a aflorar".

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