1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Ciencia y Ecología

Europa en el espacio: ESA lanza ambiciosa misión espacial

La Agencia Europea del Espacio (ESA) puso en órbita los telescopios Herschel y Planck con miras a estudiar los rastros de la Gran Explosión y escrutar el universo en longitudes de onda hasta ahora no exploradas.

default

Gráfica computarizada de Herschel.

¿Existen otros planetas en donde la presencia de agua propicie o haya propiciado la existencia de seres vivos? ¿Cómo surgieron los mares y océanos de la Tierra? ¿Cómo tomó forma nuestro sistema solar? ¿Cómo nacen las estrellas? ¿Cómo surgen la materia oscura y la energía oscura del universo? ¿Cómo se veía el cosmos poco después del Big Bang (la Gran Explosión)?

Estas y muchas otras incógnitas que la Humanidad ha querido ver respondidas desde hace miles de años –incluyendo preguntas que ni siquiera los científicos han llegado a articular todavía– podrían ser contestadas en un futuro cercano por los telescopios Herschel y Planck, que fueron lanzados al espacio este jueves 14 de mayo de 2009 desde la base espacial europea en Kourou, en la Guayana Francesa.

Independientes pero complementarios

Los telescopios de la Agencia Europea del Espacio (ESA) partieron juntos en la punta de un cohete Ariane-5 ECA poco después de las 15.00 horas (hora de Europa Central). Herschel y Planck se separaron una media hora después para iniciar el viaje de 100 y 60 días, respectivamente, que los llevará a sus respectivas áreas de trabajo, a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.

“Es complicado lanzar una misión como ésta al espacio, pero lanzar dos al mismo tiempo es mucho más difícil”, señalaba ayer el director general del ESA, Jean-Jacques Dordain, aludiendo a los telescopios que, aunque independientes el uno del otro, se complementan para apoyar el programa de investigación del “universo frío”, un término con el que se hace referencia a aquellos lugares del cosmos en donde tienen lugar procesos físicos de baja temperatura que no emiten radiación de luz visible para los humanos.

La misión de Herschel y Planck

Con su espejo primario de 3,5 metros de diámetro –el más grande puesto en órbita hasta ahora–, sus ojos infrarrojos y su espectrómetro de altísima resolución para observar el cielo en longitudes de onda hasta ahora no exploradas por sus predecesores, y cámaras que se enfrían hasta casi alcanzar el cero absoluto (-273° C) para percibir nítidamente las galaxias más lejanas y objetos fríos cercanos (cometas y asteroides, entre otros), el Herschel es capaz de determinar con fidelidad la composición química de los cuerpos estelares. De ahí la expectativa de que este telescopio haga enormes contribuciones a todos los campos de la investigación astrofísica.

Por otro lado, insatisfechos por conocer solamente el 4% de los elementos y fenómenos que componen el universo, la comunidad científica internacional espera que Planck analice los rastros del Big Bang y ofrezca información sobre el restante 96%, eso que llaman energía y materia oscura. Se estima que ambos telescopios comiencen a enviar datos a la Tierra en pocos meses.

Un proyecto ambicioso

Los satélites estadounidenses COBE y WMAP inauguraron los estudios de la Gran Explosión y tuvieron un fuerte impacto sobre la cosmología moderna, pero los telescopios de la ESA prometen superar con creces la cantidad y calidad de hallazgos de sus precursores. Planck culminará sus transmisiones de información entre 2010 y 2011, y Herschel, en aproximadamente cuatro años.

La cuenta regresiva y la primera media hora después del despegue mantuvo en vilo a los miembros y colaboradores de la ESA; después de todo, este es uno de sus proyectos científicos más ambiciosos y onerosos: en el diseño y la construcción de estos telescopios han trabajado cientos de astrónomos e ingenieros durante casi 15 años y se han invertido 1.600 millones de euros, sin incluir los 200 millones que costaron tres instrumentos de vital importancia para la misión concebidos por grandes consorcios académicos e industriales de Canadá, Polonia, Rusia y Taiwán.

Autor: Evan Romero-Castillo

Editor: José Ospina-Valencia

DW recomienda