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Europa

Europa central y del Este aumentan integración gracias a Schengen

Los socios europeos del centro y Este del continente de la UE darán otro gran paso en su integración con las naciones europeas occidentales el próximo viernes, cuando se unan a la zona Schengen.

Además de facilitar los viajes entre los socios europeos más antiguos y los Estados que se unieron al bloque de Bruselas en mayo de 2004, los analistas consideran que la ampliación de la normativa Schengen ayudará, en particular, a apuntalar los lazos económicos, ahora más estrechos, entre la vieja y la nueva Europa.

"Se trata de un desarrollo muy positivo", comenta Lars Christensen, un analista de alto rango del banco alemán Danske Bank. "Es importante porque acaba con las últimas barreras para la movilidad del mercado laboral".

La inclusión de los nuevos miembros de la "clase del 2004" - Lituania, Polonia, República Checa, Hungría, Eslovaquia, Estonia, Letonia, Eslovenia y Malta - bajo el paraguas de Schengen podría también ayudar a impulsar los lazos de negocios con las naciones que se encuentran fuera de esa región.

Analistas consideran que al eliminar las colas de control de pasaporte para los ciudadanos que no forman parte de la UE, pero que viajan entre los nuevos Estados miembro, se ayudará a intensificar el negocio y el turismo regional.

La extensión del área Schengen este viernes es la conclusión de una larga batalla entre los viejos y los nuevos miembros de la Unión. Excluyendo a Eslovenia, la membresía en la zona euro representa ahora el siguiente paso en el camino de la integración para las antiguas repúblicas de la órbita soviética.

Además, todos los estados centroeuropeos que se unen el viernes a la zona Schengen se han inscrito también en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Chipre espera unirse al área Schengen en 2009 y los más recientemente incorporados, a comienzos de 2007, Rumania y Bulgaria, posiblemente dos o tres años después. La ampliación de Schengen a los nueve países se hará efectiva en todas las formas de transporte: por carretera, tren, mar y eventualmente por avión a comienzos de 2008.

Además, los analistas consideran que habrá una mayor cooperación y coordinación entre los Estados miembros de Schengen en la lucha contra el crimen y la corrupción. Sin embargo, también se han oído voces de alarma y preocupación que consideran que la extensión de Schengen podría provocar otra cortina de acero en el centro de Europa, con una nueva línea de división entre la Unión Europea y los estados que quedan en el lado oriental, como Ucrania y Bielorrusia.

Los analistas, sin embargo, creen que la inversión de la UE en asegurar su nueva frontera oriental ayudará a formalizar el movimiento de los flujos migratorios y de trabajadores en los nuevos estados miembros procedentes de países que no forman parte de la zona Schengen.

Lo que es más: con la escasez de trabajadores en Europa Central que provoca una fuerte demanda de mano de obra de otras naciones, no se considera que el nuevo acuerdo de control fronterizo tenga efecto el movimiento de personas en la nueva región Schengen. El surgimiento de la necesidad de mano de obra especializada obligó también a algunos estados occidentales de la UE a dar marcha atrás en las restricciones que impusieron al movimiento de trabajadores de Europa Central tras el "bing bang" de la ampliación del bloque de mayo de 2004. Agencias