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Europa

Europa, 20 años después de la caída del Muro de Berlín

No sólo en Berlín, sino también en otras capitales, como París, se celebra el aniversario de la caída del Muro, que también da pie para contrastar la situación de hace 20 años con la imperante hoy en el viejo mundo.

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Un trozo del Muro de Berlín fue instalado en París, en junio de 2009.

Para nadie es un secreto que, 20 años atrás, mientras los alemanes celebraban en las calles de Berlín la caída del Muro, en otras capitales europeas la alegría se matizaba con temores asociados a la perspectiva de la reunificación de Alemania.

La apertura de los archivos diplomáticos de Londres y París ha sacado a la luz pública documentos que reflejan el ánimo en esos días. Por ejemplo, uno en que se consignan los temores de Margaret Thatcher, quien pensaba que Alemania, nuevamente unida, sería la potencia más fuerte de Europa y atraería a su órbita a los países más pequeños del Este.

También en el gobierno francés había escepticismo, según recuerda el secretario de Estado para asuntos europeos, Pierre Lellouche, en la edición dominical del periódico Le Parisien. Refiriéndose a la cumbre especial europea celebrada poco después de la caída del Muro de Berlín, señala que “uno podría imaginar que hubo champaña, pero no, había más sospechas e intranquilidad o incluso miedo”.

Temores disipados

El primer ministro luxemburgués, Jean Claude Junker, destacó en una entrevista publicada por el periódico Luxemburguer Wort la labor realizada por el entonces canciller alemán, Helmut Kohl, puntualizando que la reunificación no fue en absoluto fácil. En este contexto, recordó por ejemplo las resistencias de Giulio Andreotti, en Italia, o de Ruud Lübbers, en Holanda.

Treffen von George Bush, Michail Gorboathcow und Helmut Kohl

Mijail Gorbachov, George Bush y Helmut Kohl, en un acto de conmemoración en Berlín, el 31 de octubre de 2009.

Entretanto han pasado dos décadas y no queda rastro de esos resquemores iniciales. La realidad demostró que el Berlín reunificado ha encontrado su lugar en el centro de Europa y de su proceso de integración. Y hoy, tanto el primer ministro británico, Gordon Brown, como el presidente galo, Nicolás Sarkozy, acuden a la celebración del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín en una constelación completamente diferente, en la que también el resto de Europa toma parte.

Rusia, la“perdedora”

Igualmente presente en los actos de este 9 de noviembre en Berlín estará el presidente ruso, Dmitri Médvedev, aunque su país viva este aniversario con sentimientos encontrados. En Moscú se debate por estas fechas con vehemencia sobre las consecuencias de la caída del Muro de Berlín, que no sólo dio paso a la desaparición de la Cortina de Hierro sino que fue el preludio de la posterior desintegración de la Unión Soviética.

Mijail Gorbachov, el hombre que con su perestroika hizo posible que el fin de la Guerra Fría se consumara sin derramamiento de sangre, es hoy blanco de críticas en Rusia, por la pérdida del status de superpotencia de Moscú. Él, por su parte, lamenta que subsista una división entre Rusia y Occidente, y ha llamado a derribar los muros mentales, subrayando en un artículo para el periódico Rossijskaja Gaseta “estamos a favor de una cooperación en pie de igualdad”.

Pero, para conseguir eso, aún falta recorrer un buen trecho. En conversación con el semanario Der Spiegel, Médvedev reconoció que aún no se consigue “redefinir el papel de Rusia en Europa”. Hay quienes van más allá, como el ex diputado Wladimir Ryschkow, quien considera que Rusia no ha logrado modernizar su economía y que en lugar de una democracia hay allí un “régimen autoritario”. A su juicio, “Rusia, que tanto hizo a favor de esos cambios, terminó como la gran perdedora de la era posterior a la Guerra Fría”.

Autora: ERS/dpa/afp

Editora: Claudia Herrera

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