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Deportes

Eufórico balance intermedio

La Federación Alemana de Fútbol (DFB) hizo hoy un eufórico balance del Mundial de fútbol femenino que se disputa en el país.

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Escena del partido Suecia-EE. UU.

"Podemos alcanzar las 800.000 entradas vendidas", señaló en Fráncfort el secretario general de la DFB, Wolfgang Niersbach. "No es que sea un éxito: es un éxito fabuloso a nivel mundial", afirmó.

Según las últimas cifras confirmadas, el sexto Mundial femenino de la historia (26 de junio al 17 de julio) logró vender 774.480 de las 900.000 entradas disponibles, lo que representa una ocupación del 86 por ciento de los estadios.

Niersbach confió incluso en que el torneo acabe con un balance económico positivo: "Llegaremos al famoso 'cero negro' que habíamos anunciado y equilibraremos el presupuesto de 51 millones de euros".

United States goalkeeper Hope Solo, right, looks on as Sweden's Nilla Fischer, unseen, scores her side's 2nd goal during the group C match between Sweden and the United States at the Women’s Soccer World Cup in Wolfsburg, Germany, Wednesday, July 6, 2011. (Foto:Jens Meyer/AP/dapd)

Terminada la fase de grupos, el certamen vuelve a arrancar mañana con los cuartos de final. Alemania, ganadora de los últimos dos Mundiales, parte como gran favorita para llegar a la final de Fráncfort, junto con Estados Unidos y Brasil, que el domingo se enfrentan en el primer gran "plato fuerte" del torneo.

Tacitas de porcelana

Aunque ahora los premios en el Mundial femenino son en metálico, también esta vez por lo visto las jugadoras recibirán tacitas de porcelana, como ocurrió en 1989, cuando Alemania ganó su primera Eurocopa.

La empresa Villeroy & Boch dio un golpe de efecto al prometer para este Mundial lo más temido por las alemanas: un nuevo juego de té. Y esta vez no tendrán que ganar siquiera el torneo. Lo recibirán sin condiciones ni miramientos.

Del famoso juego de té de 1989 -que el diario "Süddeutsche Zeitung" calificó de "verdaderamente horrible"- no quedaron más que las burlas. Y esto no gustó a Villeroy & Boch. La compañía decidió reivindicarse ofreciendo un nuevo juego de té que refleje los tiempos modernos. "Esta vez sin ninguna flor", prometió en un comunicado. (dpa)