Este auto vuelve locos a los adultos | Sociedad | DW | 06.10.2011
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Sociedad

Este auto vuelve locos a los adultos

El Roddy es un pequeño carro eléctrico que se convierte poco a poco en una pasión para los fanáticos de las carreras. Es obra de un diseñador alemán que sueña, vive y respira autos. ¿Su primera palabra? Porsche.

Roddy es un pequeño auto de carreras para adultos.

Roddy es un pequeño auto de carreras para adultos.

Stephan Kühler afirma convencido que sus primeras palabras fueron "mami, papi, Porsche". Es fanático de los autos. Sueña con ellos. Los dibuja. Los compra y también los colecciona. Cuida de sus pequeños tesoros con admirable pasión y dedica su vida al diseño de nuevos vehículos en la empresa KIA. Y en su tiempo libre, crea más automóviles. Un fanático con todas sus letras que ahora disfruta con el "Roddy", un vehículo que funciona con electricidad, que poco a poco empieza a entusiasmar a otros aficionados a las tuercas.

La historia es más o menos sencilla. "Todos los niños sueñan con construir su propio auto. Y yo tengo la suerte de poder hacerlo y disfrutar de cómo las personas que manejan los Roddy se van con una sonrisa en sus rostros", cuenta a Deutsche Welle el mismo Kühler, quien vive en Wiesbaden, en el estado federado de Renania del Norte -Westfalia.

Adultos con alma de niños

Stephan Kühler muestra las bondades de Roddy.

Stephan Kühler muestra las bondades de Roddy.

El Roddy es básicamente un vehículo que funciona con un motor eléctrico de 750 watts de potencia, usa una batería que dura una hora y media, pesa 55 kilos y puede correr a una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora. Es técnicamente un lujito para personas que disfrutan con la adrenalina de correr en un auto de carrera de dimensiones infantiles. De hecho, ya se han organizado competencias de autos Roddy y es tanto el entusiasmo que despierta que se están fabricando ya por decenas.

"Yo creo que manejar este auto es una experiencia única. Quizás la mejor descripción me la dio uno de los compradores, que me dijo ´nunca es demasiado tarde para tener una infancia feliz´. Yo cuando niño tenía también autos para pequeños, pero ahora que estoy un poco más grande tengo uno con motor, así que es igual que cuando era niño, sólo que con motor, para hacerlo un poco más rápido", explica Kühler.

Adrenalina funcionando

El nombre del vehículo nace de mezclar los de otros modelos de autos de carrera, los Hot-Rod y los Bobby-Car. "Roddy", entonces, parecía natural. A diferencia de los autos de carrera reales, donde corren Sebastian Vettel y Fernando Alonso, el "Roddy" no hace ruido. Pero la diversión está garantizada. "Manejar un Roddy es tan fácil como manejar un auto en una pista de karting. Uno practica un poco, conoce la máquina y ya es adicto. Es sencillo. Hasta la fecha unas 220 personas han practicado con ellos y todos terminan contentos. Eso sí, deben usar casco", explica Kühler.

Cada Roddy es único. Se fabrican a pedido.

Cada Roddy es único. Se fabrican a pedido.

Quizás el único gran problema de este hobby en erupción sea su precio: cada auto vale 7000 euros, un valor inalcanzable para muchos. "Bueno, eso depende de la perspectiva, ¿no? Muchas veces hay personas que compran relojes de 4000 euros, no sé… A nosotros nos interesa que la gente use el auto y se vaya feliz. Ese es nuestro mejor márketing. Una vez que la adrenalina está funcionando, está todo bien", asegura Kühler.

"Cabeza de auto"

Buena parte de su día el diseñador de Wiesbaden lo pasa trabajando en nuevas ideas, sea en la empresa donde trabaja o en su hobby. "Nuestro producto es creado, manufacturado y diseñado en Alemania. Es hecho por entusiastas para entusiastas y por eso usamos los mejores productos. Acá no hay producción en masa ni esto es un juguete para niños, por eso queremos lograr que la experiencia de manejar un Roddy sea siempre positiva", dice este fanático automovilístico.

-Usted ama a los autos. Se nota.

-Absolutamente. Tengo un Lotus Elise (un vehículo deportivo descapotable), obviamente tengo muchos autitos de colección y pinto modelos de vehículos de competencia. De hecho tengo una página web con mi trabajo (www.auto-motive-art.com). Y bueno, sí, definitivamente soy un "cabeza de auto".

Autor: Diego Zúñiga
Editor: Emilia Rojas

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