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El Mundo

"Estados Unidos divide a Occidente, Rusia divide a Europa"

La Unión Europea mira expectante hacia la cumbre de Minsk. Si no se llega a un acuerdo sobre Ucrania, Occidente perderá su baza principal: la unidad. Así opina Bernd Riegert.

A la Unión Europea le resulta cada vez más difícil mantener cerradas sus propias filas en lo concerniente a la crisis en Ucrania. Tanto en lo tocante a las sanciones contra Rusia como a la posible entrega de armas a Ucrania, los ministros de Exteriores tienen opiniones para todos los gustos. Varios estados miembro, fundamentalmente del este de Europa, están dispuestos a seguir la senda marcada por Estados Unidos y conciben la entrega de armas modernas al Ejército de Ucrania para que se defienda de los ataques de los rebeldes equipados por los rusos. Pero la mayoría de los países de la Unión Europea está contra la entrega de armas y sigue el mantra alemán de que eso solo empeoraría la situación.

Bernd Riegert cree que la entrega de armas a Ucrania agudizaría el conflicto.

Bernd Riegert cree que la entrega de armas a Ucrania agudizaría el conflicto.

Uno de los pocos puntos fuertes de los que Occidente puede presumir hasta ahora contra la política imperial del presidente Putin es la unidad. Pero Estados Unidos está a punto de poner en peligro esta unidad si solo es capaz de convencer a una parte de los europeos de la necesidad de abastecer de armas a Ucrania y de que formen parte de una acción más dura contra Moscú.

Las armas agudizarían el conflicto

Si la cumbre mediadora de Minsk fracasara este miércoles y Estados Unidos decidiera proveer de armas a Ucrania, Rusia constataría con satisfacción que el frente diplomático occidental se tambalea. Además, Moscú tendría así la excusa perfecta para intervenir de forma oficial en la guerra en el este de Ucrania y equipar aún más a los rebeldes. La tensión probablemente escalaría y conduciría a una guerra de poder que se libraría a espaldas de Ucrania.

Quien tenga intención de proveer armas, debe saber que ello implica también enviar asesores y equipos de operaciones, con el fin de que el material se utilice de forma efectiva. Eso puede implicar la confrontación en el este de Ucrania de tropas terrestres de este y oeste. Eso es algo que nadie en Europa, y ni siquiera en Estados Unidos, desea de verdad.

Las armas con fines puramente defensivos no existen. Rusia respondería al abastecimiento armamentístico por parte de países de la OTAN equipando con más material a los rebeldes. ¿Y entonces, qué? No, la Unión Europea debe mantenerse firme en el rechazo de la agudización del conflicto. Quizá el este de Ucrania no tenga lugar dentro de la actual Ucrania, sino en el marco de una nueva federación. Ese pudiera ser el resultado de la cumbre de Minsk. En ese caso, el presidente ruso habría ganado en parte la batalla y eso dolería, pero ¿qué otra alternativa hay? ¿Más lucha, más muertos? ¿El peligro cada vez mayor de una guerra entre Rusia y Occidente?

¿Evitar con armas la separación de Europa?

Rusia ha roto el orden europeo que regía hasta ahora. La Unión Europea y Estados Unidos deben valorar que, contra este hecho, solo pueden luchar de forma insuficiente si no quieren correr riesgos incalculables. Los límites exteriores de la OTAN siguen siendo la línea roja que Rusia no debe traspasar. El este de Ucrania, Georgia, Moldavia y Bielorrusia son zonas de influencia de Moscú. Occidente no puede ni debe defenderse con armas, sino, a lo sumo, con palabras. La nueva separación de Europa podría estar a las puertas.