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La prensa opina

’’Estación de gasolina’’

Los comentaristas analizan hoy la visita de George W. Bush a Oriente Próximo, sus razones y perspectivas.

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George W. Bush (dcha.) y Mohammed bin Rashid Al Maktoum, vicepresidente de loa EAU.

Pillos torturadores

The Independent, Londres: “Es interesante ver cuál es la estación en la que Bush finaliza su viaje al Oriente Próximo, en medio del mayor lujo posible: como huésped de la familia real en Riad. Se trata de la peor tiranía en la región, una banda de pillos torturadores. Bush les dará la mano y expresará dulces palabras de amor y amistad (y les venderá armas por valor de 20.000 millones de dólares, ya que está allí). ¿Por qué? Una razón es que los saudíes están sentados sobre el mayor barril de petróleo del mundo. La retórica sobre la democracia es ahogada rápidamente por nubes de gasolina. En tanto EE. UU. no supere su dependencia del petróleo del Oriente Próximo continuará viendo a la región como una gigantesca estación de gasolina, con un Israel amigo que vela temeroso por las instalaciones de bombeo.”

Optimismo de origen incierto

De Morgen, Bruselas: “El presidente norteamericano, George W. Bush, abandonó Israel y Palestina sin que ambas partes se hayan aproximado en lo más mínimo, por más que haya declarado muy insistentemente que existe una posibilidad real de paz. (…) En qué basa ese optimismo no se sabe. Ello, no obstante, no fue obstáculo para que Bush se presentara en Jerusalén y una parte de Palestina como un misionero. Todo el mundo en la región, y también fuera de ella, sabe que grandes partes de la sociedad israelí y de la población palestina no quieren un tratado de paz, que ni Olmert ni Abbas hablan en nombre de todos los ciudadanos y que la rivalidad entre Al Fatah y Hamás, por un lado, y la construcción del muro de apartheid y los asentamiento judíos, por otro, continúa aumentando. No puede sorprender a nadie que esos problemas —y no son todos— no puedan resolverse en menos de doce meses.”

Ataque frontal contra los ayatolás

La Repubblica, Roma: “En la otra ribera del Golfo Pérsico, a sólo unos pocos cientos de kilómetros del enemigo número uno, George W. Bush lanzó un nuevo ataque contra los ayatolás de Teherán. (…) Sólo han pasado pocas semanas del incidente en el estrecho de Ormuz, en el que estuvieron involucrados barcos de la Marina de EE. UU y lanchas rápidas iraníes: un incidente que aún no ha sido aclarado del todo. Ayer, por el contrario, Bush lanzó un ataque frontal contra los ayatolás. (…) Para la Casa Blanca siguen abiertas todas las opciones con respecto a Irán. Por ahora prima la diplomacia (…) Pero en el Gobierno de EE. UU. hay quien cree posible que el régimen pueda ser derrocado desde adentro, por los ciudadanos de Irán.”

Toda una tradición

Berlingske Tidende, Copenhague: Es ya casi una tradición que un presidente de los EE. UU. trate de lograr la paz en el Oriente Próximo en su último año en el poder. También es el caso de Georg W. Bush. Su gira por Oriente Próximo, durante la que visitó una serie de estrechos aliados de los EE UU. en la intranquila región y al firme amigo que es Israel, no tuvo como fin sólo la paz entre Israel y Palestina. Bush quiere estrechar lazos aún más con sus amigos árabes en relación con Irak y el proceder con respecto a Irán. La mayoría no cree que exista una posibilidad de paz en el Oriente Próximo mientras Bush esté en la Casa Blanca. (…) No obstante puede asociarse una pequeña esperanza con las posibles negociaciones entre israelíes y palestinos, debido a que Bush ha puesto gran énfasis en lograr un resultado concreto en un lapso de un año. Se trata de un ambicioso proyecto.”

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