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Ecología

Esta Navidad, hágale un regalo al planeta

La Navidad suele ir ligada a un alto consumo de energía, comenzando por la iluminación típica de esta fiesta. Pero con medidas sencillas se puede combinar el espíritu navideño con el ecológico.

Partiendo por la decoración del árbol, todo puede ser más ecológico.

Partiendo por la decoración del árbol, todo puede ser más ecológico.

Las perspectivas de tener una Navidad blanca en Alemania son escasas este año. “Si quiere tener nieve en Nochebuena, tendrá que subir a por los menos una altura de 800 metros”, advierte un experto del servicio meteorológico alemán. Los pronósticos son: lluvia y entre 5 y 8 grados de temperatura. ¿Será una manifestación del calentamiento global? El meteorólogo Helmut Malewski afirma que la situación es normal, ya que, en promedio, Alemania sólo tiene una Navidad nevada cada diez años. No obstante, pensar en el cambio climático nunca viene mal. Y menos en estas fiestas en que muchos suelen caer en el derroche, también en materia de energía.

“Cada persona produce diariamente cerca de 30 kilos de dióxido de carbono; y en Navidad casi el doble”, afirma el dueño la agencia digital Scholz & Volmer, que está impulsando una campaña para que las celebraciones de esta fiesta sean más neutrales desde el punto de vista de las emisiones de CO2. La iniciativa, en cooperación con la Liga Alemana de Protección del Medio Ambiente y la Naturaleza (BUND), consiste en promover un original “regalo” navideño: el ahorro de CO2 que cada uno pueda hacer.

Medidas prácticas

Galletitas navideñas: una dulce tradición.

Galletitas navideñas: una dulce tradición.

Ciertamente, hay varias medidas que cualquiera puede tomar para reducir al menos el exceso de gasto de energía que suele acompañar a estas fiestas. Tomemos como ejemplo la clásica tradición de hornear galletitas de Navidad. Si lo hace utilizando dos bandejas, puede hornear el doble con el mismo consumo energético; y si apaga el horno unos minutos antes de lo señalado en la receta, manteniendo la puerta bien cerrada, las galletas terminarán de dorarse con el calor residual.

Las luces del árbol de Navidad también consumen energía. Lo ideal sería utilizar velas o al menos guirnaldas de luces LED, que duran más y ahorran electricidad. Y ya que hablamos del árbol, los ambientalistas no simpatizan para nada con los pinos de plástico, en cuya fabricación se produce CO2. Además, suelen provenir de China, lo que constituye un agravante debido al largo transporte. Lo mismo vale para el menú de la cena navideña. Servir en Nochebuena productos regionales y de la estación ayuda a evitar emisiones de gases de efecto invernadero.

La luz de una vela crea una atmósfera más cálida que las guirnaldas eléctricas, y ayuda a ahorrar energía.

La luz de una vela crea una atmósfera más cálida que las guirnaldas eléctricas, y ayuda a ahorrar energía.

Regalos ecológicos

Regalos de Navidad

No todo lo que brilla es oro para el planeta.

Aunque lo principal sea el contenido, también el envoltorio importa. El papel de celofán y las cintas de plástico no entonan con una Navidad ecológica, porque su fabricación consume mucha energía. En cambio, se puede utilizar, por ejemplo, papel reciclado o simplemente papel de diario, decorado con fantasía, unas ramitas de pino y quizá alguna estrella de paja.

Y, si realmente quiere lucirse por su espíritu eco-navideño, puede tomar medidas caseras para frenar el cambio climático, y “regalar” su propio ahorro de emisiones de CO2, a través de un e-mail o de Facebook, como propone la agencia digital Scholz & Volmer. ¿Qué le parecería, por ejemplo, que alguien le regalara el haber renunciado dos semanas a la ducha caliente, cambiándola por agua fría, con el consiguiente ahorro de 19 kilos de CO2? Por lo menos para el planeta sería un buen regalo.

Autora: Emilia Rojas (afp/dpa/ots)

Editor: Enrique López

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