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Deportes

Esta Copa América la ganó el mejor

Chile, por primera vez en su historia, se quedó con el preciado trofeo de la Conmebol tras derrotar en la final a la Argentina de Messi, mediante lanzamientos penales.

El gol de Alexis Sánchez que sentenció la tanda de penales a favor de Chile será recordado en la historia de ese largo y angosto país de Sudamérica hasta el fin de los tiempos. Con el balón en el fondo del pórtico defendido por el meta Sergio Romero no solo yacía sepultada la eterna maldición del fútbol chileno, incapaz hasta ahora de alzar una copa, sino también la desdicha de generaciones de hinchas frustrados por los sucesivos fracasos de la selección roja.

La actual selección, dirigida por el argentino Jorge Sampaoli, viene jugando junta –en su esencia– desde los tiempos de Marcelo Bielsa. Fue él quien revolucionó el fútbol chileno, siempre acostumbrado a jugar más a la defensiva que al ataque, e impuso una dinámica de huracán a una camada de jugadores que puede ser llamada, con total propiedad, la más calificada y ganadora de la historia del fútbol chileno.

La final de la Copa América, donde Chile llegó en calidad de invicto, anotando cuatro triunfos y un empate ante México, fue un partido donde fueron los rojos de Sampaoli los que impusieron el ritmo, ante una Argentina de gran nivel futbolístico, pero que nuevamente debió padecer la opacidad de un Lionel Messi que parece apagarse en las instancias decisivas, y también el bajo nivel de otras de sus estrellas, como el Pipita Higuaín o el Fideo Di María, que salió lesionado en la primera parte tras un carrerón. Las opciones de gol se sucedieron en ambos pórticos, es cierto, pero fue Chile el que buscó con ahínco, a veces con desorden, la ocasión de romper la valla de Romero.

Pudo ser otra la historia, pero no

Vargas en el minuto 9 y Vidal en el 11 anunciaron para Chile en el primer tiempo. Dos tapadas del portero Claudio Bravo, en los minutos 20 y 46, silenciaron el grito de gol de una Argentina que intentó ralentizar la pelota, buscar el centro para aprovechar la mayor envergadura física de sus jugadores o, simplemente, esperar una genialidad de Messi... genialidad que nunca llegó. La primera parte terminó dominada por Argentina, y en el segundo lapso las ocasiones se repartieron en partes iguales. De hecho, Higuaín estuvo a centímetros de escribir otra historia cuando, en el minuto 92, desvió increíblemente una pelota al lado del arco ya desguarecido del chileno Claudio Bravo.

Pero a veces también se gana con suerte, y el alargue de media hora demostró que, en estas instancias, solo vale tener nervios de acero. Chile dominó y tuvo ocasiones, dejando muy desprotegida su línea defensiva, siempre a merced de algún veloz contraataque argentino. Pero esa es la apuesta de Sampaoli: suicida. Y le dio resultado. Alexis Sánchez lo tuvo en el minuto 105, cuando una falla de Javier Mascherano, cuyas piernas ya eran devoradas por los calambres, casi hace estallar el Estadio Nacional de Santiago, abarrotado por las 40.000 banderas que regaló el excéntrico millonario local Leonardo Farkas.

Pero no, el disparo salió sobre el horizontal. La historia se escribe día a día y Chile tuvo al fin su oportunidad en la tanda de penales. Messi anotó su disparo, pero los errores de Higuaín y Banega y los aciertos de los chilenos Fernández, Vidal, Aránguiz y Sánchez consiguieron lo que fue imposible por tantos años para el pueblo que vibra con su camiseta roja. Casi 100 años de historia quedaron sepultados con la primera copa que engalanará la sede de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile. Alexis Sánchez marcó su penal, se quitó la camiseta y corrió como un niño sin rumbo fijo, mientras Santiago y Chile estallaban de alegría. Basta con mirar las redes sociales para entender que este triunfo marca un hito para el deporte chileno, que justamente en esta jornada perdió a uno de sus ídolos, el piloto de motos Carlo de Gavardo, por quien se guardó un minuto de silencio antes del partido contra Argentina.

A estas alturas nadie puede decir nada sobre el triunfo chileno. Le ganó a Ecuador, le ganó a Bolivia, empató con México en un partidazo, derrotó a Uruguay y a Perú antes de encontrarse con una Argentina poderosa, a la que venció en penales. Más allá del choque de Vidal, más allá del infame dedo de Gonzalo Jara, Chile es el justo campeón y es de caballeros reconocer el triunfo cuando es merecido.