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Espionaje, un dilema para Alemania y América Latina

Enrique López Magallón25 de abril de 2008

En Alemania se piden mayores mecanismos para controlar a los servicios secretos, que espiaban a periodistas y funcionarios extranjeros. En América Latina, los espías también operan en un marco que requiere reformas.

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Sede del BND, en Pullach.
Sede del BND, en Pullach.Imagen: AP

Las revelaciones sobre actos de espionaje cometidos por el Bundesnachrichtendienst (BND) en contra de periodistas germanos ha desatado de nuevo la discusión sobre el papel de los servicios secretos en la democracia alemana.

BdT Deutschland Angela Merkel auf der Hannover Messe
Merkel: la confianza hacia el BND, minada.Imagen: AP

El tema es especialmente delicado para este país. Mientras que la Geheime Staatspolizei, conocida como Gestapo, fue uno de los pilares del régimen nazi, el Ministerio de Seguridad Nacional, Stasi, era presentada como “el escudo y la espada del Estado” en la desaparecida República Democrática Alemana.

Aunque es válido, este trasfondo histórico no debe llevar a comparaciones. En los casos de la Gestapo y la Stasi se trató de una utilización anómala de un poderoso instrumento estatal por parte de regímenes totalitarios. La República Federal de Alemania, en cambio, es una democracia funcional.

Pero es por eso mismo que el papel de la BND ha causado honda preocupación en el gobierno alemán actual; después de todo, se trata de una violación a los derechos humanos en el sentido más clásico del término. Y no sólo eso: desde el punto de vista institucional constituye una intromisión del Estado en la labor de la prensa, en la cual se sustenta la libertad de expresión de una sociedad.

Merkel marca distancia

La propia canciller, Angela Merkel, marcó hoy una clara distancia de los métodos que utilizó el BND para espiar a periodistas del semanario Der Spiegel que, en concreto, mantenían contactos con diversos sectores de la sociedad afgana. Voceros del gobierno alemán declararon este viernes que los casos de espionaje “han minado la relación institucional de confianza” entre la cancillería y los servicios secretos alemanes.

Der stellvertretende Vorsitzende des Rechtsausschusses des Bundestages, Wolfgang Neskovic, BND-Chef Uhrlau vor Kontrollgremium
Diputados como Wolfgang Neskovic retiraron la confianza al BND.Imagen: picture-alliance/ dpa

Este asunto también ha tenido repercusiones internacionales. El BND intervino comunicaciones entre periodistas de Der Spiegel con funcionarios afganos como el ministro de Industria y Comercio, Amin Farhang. Éste dijo al periódico alemán Neue Osnabrücker Zeitung que aún espera una disculpa del gobierno alemán por estos hechos.

También manifestó que su vida peligra. “Con la absurda suposición de que soy un doble agente, se me ha puesto a mí y a mi familia en grave riesgo. Mañana podían matarme a sangre fría en la calle”, dijo el funcionario.

Ya hay consecuencias

La actual gestión de los servicios secretos alemanes, bajo la conducción de Ernst Uhlau, se tambalea. Antecesores de este funcionario, como Bernd Schmidbauer (que igualmente fue criticado en su tiempo por emplear métodos poco ortodoxos de investigación) han exigido mecanismos más eficientes de control para evitar que se presenten más casos como éstos.

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Ulrich Tilgner, uno de los periodistas espiados.Imagen: AP

En el Parlamento Alemán, Bundestag, existe una comisión específica para los servicios secretos. El organismo sostuvo este jueves una reunión de emergencia en la que “se le retiró la confianza” al BND. Pero Uhrlau, por el momeno, se mantiene en el cargo.

Así, el caso de los periodistas de Der Spiegel pone de manifiesto que los controles actuales no son suficientes; por ello se pide la creación de un organismo con mayores atribuciones para ejercer un control efectivo sobre los espías germanos.

¿Cómo se discute el tema del espionaje en América Latina? Siga leyendo...

Mientras comienzan a definirse las consecuencias políticas de este caso en Alemania, también en otras partes del mundo se hace necesario un debate sobre el papel que los servicios secretos deben jugar como parte de un Estado democrático de derecho. En este punto, el dilema de Alemania coincide con el de algunas naciones de América Latina.

Mexiko Wahlen Andres Manuel Lopez Obrador
En México, el ex candidato Obrador se dijo víctima de espionaje.Imagen: AP

En México, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) se vio fuertemente cuestionado por el principal candidato de oposición en las elecciones de julio de 2006, Andrés Manuel López Obrador, quien se dijo víctima de un “complot” en el que habrían participado precisamente los espías del gobierno del entonces presidente, Vicente Fox.

El propósito era, de acuerdo con esta versión, afectar el nivel de popularidad de López Obrador y sacarlo de la carrera presidencial. A raíz de ello se ha pedido una reforma del marco legal en el que operan el Cisen y los espías mexicanos, sin que se haya llegado a medidas concretas.

La DAS, actividad internacional

Más actual es el caso de los servicios secretos de Colombia (DAS), cuyo papel ha salido a relucir a raíz de la incursión del ejército colombiano en territorio de Ecuador para combatir a la guerrilla FARC. En la discusión posterior a dicha ofensiva ha aparecido la labor de espías colombianos activos en puntos del extranjero donde se sospecha que los guerrilleros colombianos encuentran apoyo.

El embajador de Colombia en México, Juan Camilo Osorio, declaró a la prensa local que su país realiza investigaciones relacionadas con las FARC en territorio mexicano, amparada en convenios bilaterales y con el apoyo del gobierno azteca.

Das Verhör
Oficial de la DAS interroga a un menor de edad ex combatiente de las FARC.Imagen: AP

Esto provocó tensión bilateral. La secretaría de Relaciones Exteriores de México confirmó que existe “intercambio de información sobre grupos simpatizantes y vinculados a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)”; sin embargo, acotó que ello “por ningún motivo presupone autorización para la operación de autoridades colombianas en México”.

Son sólo dos ejemplos. De hecho, y pese a la precaria situación presupuestal de algunos países de la región, los espías de distintos gobiernos parecen estar en constante actividad.

En marzo pasado, el diario ecuatoriano El Comercio informó que “agentes de los servicios secretos de Colombia, Perú, México y Ecuador confluyeron en Quito a fines de febrero. El imán que los atrajo fue el II Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana, realizado entre el 24 y el 27 de febrero pasados, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana.”.

Se sabe, pues, que en América Latina los espías están activos. Pero, como en el caso de Alemania, la pregunta es cómo y con qué medios controlarlos, para que su labor no atente contra la soberanía de otros países, ni contra otras instituciones de la democracia.