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América Latina

Espacios libres para aprender a convivir en paz

Un plan de autoayuda entre desplazados en barrios marginados de Bogotá ha resultado ser una fórmula exitosa para promover la convivencia en zonas deprimidas. Un ejemplo de cooperación colombo-germana para el desarrollo.

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La Candelaria, casco antiguo de Bogotá, capital de Colombia.

“Desde que Álvaro Uribe asumió la presidencia de Colombia sus ciudades son más seguras”. Un resultado con el que el Gobierno de Colombia promueve una campaña de información sobre los éxitos de la estricta política de Seguridad democrática contra los grupos violentos como las guerrillas FARC y ELN y los grupos paramilitares de extrema derecha.

También observadores reconocen los logros de la administración Uribe. Pero las condiciones de vida en los suburbios de Bogotá dicen otra cosa. En los barrios marginados del sureste de la capital colombiana faltan vías, acueducto, escuelas y plazas de trabajo.

Atención de población evita más conflictos

Bandas de jóvenes dominan las calles y amedrentan a la población.

Opfer von Landminen in Kolumbien in Bogota

Jorge Pino y Álvaro Torres, víctimas de bombas antipersonas de las FARC, en Cauca, Colombia.

Y ni la administración municipal ni la policía hacen presencia. Aquí terminan refugiándose cientos de familias cada año. Gente que huye de los combates librados entre las fuerzas militares y la guerrilla en otras partes del país. Pero también aquellos que han sido desplazados de sus tierras, debido, entre otros, a la explotación de minas de minerales, se asientan en las márgenes del Distrito de Bogotá.

“Calculamos que son unas 70 ó 100 mil personas desplazadas las que se suman anualmente a los barrios marginados. Una población que hay que atender para evitar el surgimiento de nuevos conflictos. Una situación que supera las capacidades de la alcaldía de Bogotá”, dice Stefan Zeeb, del Banco de la Reconstrucción (KfW).

Las personas son la razón del trabajo

En el marco de la cooperación germano-colombiana para el desarrollo, el KfW financia proyectos que apuntan a aliviar la precaria situación de estos habitantes en desventaja.

En estos asentamientos ilegales vive gente que, a menudo, ha perdido familia y pertenencias y está tremendamente traumatizada. En dichas condiciones sociales emerge la violencia como medio cotidiano de la solución de diferencias. Hace 10 años Bogotá aún tenía de los índices más altos de homicidios en el mundo: 40 por 100.000 habitantes, mientras en Berlín se registran, por ejemplo 2,5.

Con los medios puestos a disposición por el KfW se asfaltaron calles, se construyeron desagües, se levantaron y restauraron escuelas y plazas públicas. Una cuarta parte de los costos los cubre la parte alemana, el resto lo financia el Estado colombiano. “Lo importante es acercar a la población y a las autoridades municipales responsables que, no siempre están presentes”, agrega Zeeb.

Aprendiendo principios democráticos

Bundeskanzlerin Angela Merkel und Kolumbienräsident Alvaro Uribe in Bogota

La canciller alemana Angela Merkel y el presidente colombiano Álvaro Uribe sellan compromiso de cooperación el 17 de mayo de 2008 en Bogotá.

Un trabajo que no es otra cosa que el fortalecimiento de la democracia desde las bases, a juicio del experto alemán. El compromiso de los mismos afectados con las mejoras es otro de los aspectos importantes de los programas apoyados por el Banco alemán de la Reconstrucción.

“Con la concesión de pequeños contratos de construcción a la misma gente afectada logramos que se interesen por mantener y conservar las obras realizadas: escuelas, jardines infantiles y centros deportivos”, acota Stefan Zeeb.

El concepto incluye campeonatos de fútbol, fiestas comunitarias, presentaciones de danza y conciertos. “Cuando los vecinos celebran y practican deporte juntos surge una cultura de la convivencia pacífica. Las bandas juveniles han perdido su influencia en estos sectores. Hoy, el índice de muertes en Bogotá se ha reducido a la mitad de hace 10 años”, concluye Zeeb. Un resultado del trabajo hecho con los aportes del KfW.

El Gobierno de Colombia está tan convencido de las ventajas de este proyecto que planea ampliarlo a otras ciudades del país. Un buen ejemplo que podría ser puesto en práctica en América Central, en donde bandas juveniles se han convertido en un serio problema de seguridad.

Autora: Mirjam Gehrke

Editor: José Ospina-Valencia

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