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Deportes

Españoles en Alemania esperan celebrar con paella y tapas

La fiesta está preparada. El problema es que los que quieren celebrar son tanto los anfitriones como la visita. Sólo un bando será feliz, y para lograrlo debe hundir al otro en la frustración.

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Una paella para festejar.

Se trata de la fiesta de los españoles residentes en Alemania, que vivirán en territorio "hostil" la final de la Eurocopa 2008. Los españoles residentes serán, obviamente, una minoría frente a la masa local que se volcará a las calles para seguir los pormenores de la final.

El eje central de los festejos estará en la famosa "Milla del Aficionado" en pleno corazón de Berlín, junto a la histórica Puerta de Brandeburgo, en la que se darán cita hasta 500.000 personas, la mayor parte de ellos alemanes.

Manolo

Los fans de España: con el apoyo moral de Manolo.

El tablón español será reducido, en comparación, teniendo en cuenta que en la capital alemana y alrededores viven "entre registrados y los que no lo están" unos 10.000 españoles, según informó el Consulado en Berlín.

En Alemania viven poco más de 100.000 españoles, con tendencia descendente después de alcanzar un pico de casi 300.000 en los años setenta. Fueron dos vertientes las que nutrieron la migración. La mayoría buscaba trabajo en las minas y fábricas de la Cuenca del Ruhr y otros centros industriales. Los otros huían de la persecución política bajo el régimen franquista.

"Una comunidad muy unida"

A pesar de las diferencias de origen y motivo del exilio, "los españoles tuvieron siempre una comunidad muy unida", recuerda a la agencia dpa José Povedano, presidente de la coordinadora Federal de Asociaciones españolas en Alemania, que agrupa a medio centenar de organizaciones de diversa índole, muchas de ellas preparadas para la fiesta.

José Luis Gambra, sacerdote de la Misión Española de Remscheid, en la Cuenca del Ruhr, recuerda que la zona "llegó a tener una densidad de españoles impresionantes", sobre todo granadinos, gallegos y extremeños.

Hoy, los emigrantes de primera generación, sus hijos y a esta altura ya sus nietos siguen con fervor a la selección española.

"Yo organizo actos para ver los partidos, y por supuesto la final, porque mi pasión es el deporte, señala con orgullo el sacerdote, que organiza una liga de fútbol y torneos de tenis. "Salí del seminario de Pamplona hecho casi un futbolista y aquí en Alemania, donde llegue muy joven, siempre jugábamos tras la misa", explica.

"A mí el deporte me ha roto algún hueso, pero me ha dado mucho, sobre todo contacto con los jóvenes, y ahora eso lo vemos en los festejos de la Eurocopa", dijo Gambra, que anunció que el domingo, al igual que en las victorias anteriores, volverá a salir "junto a otros 200 0 300 coches a celebrar el triunfo de España por toda la ciudad, desobedeciendo las normas alemanas de mantener el silencio por la noche".

"A celebrar, independientemente de quién gane"

"Españoles y alemanes saldremos con nuestras banderas a celebrar por la ciudad, independientemente de quien gane", añadió.

Para Antonio Espinosa, de la Asociación de Padres de Remscheid, está muy claro quien va a ganar. "Gana 3-0 España", aseguró a dpa el cincuentón Espinosa, que llegó a Alemania cuando tenía 12 años y que ve "muy difícil" regresar a su tierra, Torrecardela, en Granada.

Aunque el triunfo es claro para España, para Espinosa "es un orgullo enorme volver a jugar la final después de 24 años y encima contra Alemania", un país en el que está totalmente integrado y en el que han crecido sus hijos.

"Con muchísimos amigos alemanes"

Como en tantas otras ciudades germanas, él y otros cientos de españoles seguirán el partido "con muchísimos amigos alemanes" en un bar español, en su caso "El Andalucía". "Allí siempre nos juntamos todos".

Por mucho que sean los años que vivan en el extranjero, "los españoles tienen una fibra nacional muy fuerte" y aunque tengan familia y amigos en Alemania, siempre querrán que gane España, consideró Gambra, de 69 años.

Lo mismo pasará en el "Mesón Galicia" de Hamburgo, donde su dueño, Antonio López Méndez, un gallego de 69 años, tiene preparada toda una batería de las más variadas tapas y vino de su tierra. "No aguanto más, quiero que llegue la final: los alemanes pierden, 2-1". Un triunfo español que pronostica también Rafael López, del "Altamira", aunque con otro resultado, 3-2.

El Embajador de España en Alemania, Gabriel Busquets, que apuesta un 2-1, seguirá el encuentro en el auditorio de la sede diplomática junto a unas cien personas.

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