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Política

España sigue en la mira del terror islamista

El 11 de marzo de 2004 no es sólo el día de los más terribles atentados en la historia de España. También fue un punto de inflexión en la política de seguridad y antiterrorismo:

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Conmemorando el 4 de marzo de 2004.

Las autoridades competentes y la policía fueron reformadas fundamentalmente y se reorganizó su cooperación...Y con éxito, como lo demuestra la captura en España de más de 370 personas sindicadas de tener relaciones con las redes del terrorismo internacional.

Cinco años tras los atentados, España está hoy más que antes en la mira de los terroristas y es utilizada por éstos como campo de operaciones. Sobre todo Cataluña es considerada como un centro de encuentro de potenciales terroristas. “Nunca antes el peligro fue mayor que ahora”, dice un alto director de Policía.

¿Cómo adelantársele a los terroristas?

Nadie sabe qué se esconde detrás de la fachada del edificio a prueba de fuego en el noreste de Madrid. Tras las gruesas puertas de acero de este búnker funciona el centro de operaciones de la unidad de antiterrorismo de España: banco de datos, muestras genéticas, documentos falsificados, residuos de explosivos y docenas de científicos que lo analizan todo.

Así intenta el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA), como se llama oficialmente el búnker, adelantársele siempre a los terroristas. Porque desde los atentados del 11 de marzo de 2004 el riesgo para España ha aumentado en vez de reducirse, advierte el jefe de la unidad antiterrorista. “Teóricamente nos encontramos en el más grado de amenaza. Un grado mucho más alto que en 2004”.

España continúa estando en la mira del terror islamista. Casi todos los videos de Al Qaeda mencionan el país. La policía española ha impedido en estos últimos años por lo menos 5 atentados, entre ellos uno contra el metro de Barcelona, la capital de Cataluña.

Pero España se ha convertido también en un centro logístico mundial en donde se preparan acciones terroristas, se enrolan fanáticos islamistas y se imparte instrucción ideológica.

Huellas de redes del terror conducen a Cataluña

Los atentados de Bombay en noviembre de 2008 fueron organizados por un ciudadano pakistaní que vivió en el casco antiguo de Barcelona haciéndose pasar por hombre de negocios. “Es allá donde se arman las estructuras”, dice el juez del sumario Baltasar Garzón quien agrega que “estas redes se dedican primordialmente a falsificar documentos y tarjetas con chips, a enviar dinero y a acoger y esconder a otros miembros de las redes.”

Sólo a raíz de los fatídicos atentados del 11 de marzo de 2004 las autoridades de seguridad comenzaron a trabajar juntas. En esa época había apenas unos 100 especialistas que manejaban el tema del terrorismo islamista. Hoy hay unos 1.300. Y sólo ahora el intercambio es tan efectivo que los datos e informaciones pueden ser utilizables.

Al mismo tiempo, España ha venido ampliando la cooperación con otros países en la lucha contra el terrorismo, agrega la fiscal Dolores Delgado: “La cooperación internacional es fundamental, porque trabajamos con muchos indicios que provienen de otros países que nos tienen que informar al respecto”.

Células cada vez más difíciles de romper

Pero aún bajo estas condiciones, la lucha contra el terrorismo es muy difícil. Las células de extremistas son cada vez más pequeñas, independientes y cerradas. La policía tiene que confiar en informaciones de ese mundillo y observarlo. Penetrar esas estructuras terroristas con agentes encubiertos es casi imposible, dice un alto funcionario. No en vano las autoridades españolas no se hacen ilusiones. A pesar de todos los logros, el peligro es aún muy grande, como concluye un funcionario: “Si ahora, hoy y justamente aquí no ha habido ningún atentado, sólo se debe a que no lo lograron. A quienes luchan contra el terrorismo sólo les queda dar un paso antes de que lo den los terroristas”.

Autor: Marc Koch

Editor: Pablo Kummetz