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Vida sana

¿Escarabajos para desayunar?

A la mayoría de europeos, la idea de comer insectos les resulta repugnante. Pero en África y el Sudeste Asiático forman parte de la dieta habitual debido a su alto contenido en nutrientes.

Los expertos ven en los insectos una fuente nutritiva saludable, rica en proteínas, vitaminas y minerales. Sin embargo, el valor nutritivo de los insectos varía enormemente dependiendo de la especie, de su etapa metamórfica y de su preparación. También contienen micronutrientes: cobre, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, selenio y zinc, además de sustancias como la riboflavina, el ácido pantoténico, la biotina o el ácido fólico. Las larvas del escarabajo de harina – los llamados gusanos de harina – contienen tantos ácidos grasos Omega-3 como el pescado.

Pero, ¿puede su consumo también transmitir enfermedades? La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostiene que el riesgo de transmisión de enfermedades como la gripe aviar H1N1 o la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), también conocida como enfermedad de las vacas locas, es muy bajo.

Se estima que los insectos forman parte de la dieta de más de dos mil millones de personas en todo el mundo. Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura, el 31% de los insectos consumidos son los escarabajos. Les siguen las orugas, con un 18%, las avispas y las hormigas con un 14%. También se consumen saltamontes, grillos, cigarras, termitas, libélulas y moscas.

Pero la mayoría de los ciudadanos en Alemania ni siquiera se plantea añadir insectos a su dieta. Según una encuesta, el 65%: un 73% de mujeres y un 57% de hombres no lo haría.