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Alemania

Escándalo de espionaje: el gobierno alemán pasa a la ofensiva

Esta semana, el Bundestag se ocupará de las acusaciones sobre una supuesta colaboración de los servicios secretos alemanes y estadounidenses. El asunto se traslada ya al terreno político en la coalición de gobierno.

Sede del BND en Berlín

Sede del BND en Berlín

Tras el largo fin de semana por el feriado del 1 de mayo, el escándalo por la supuesta colaboración entre los servicios secretos de Alemania (BND, siglas en alemán) y Estados Unidos (NSA, siglas en inglés) se mantiene como el tema principal en la agenda política berlinesa. De modo sorpresivo, el ministro alemán del Interior, Thomas de Maizière, anunció que pretende declarar ante el gremio de control parlamentario que supervisa las acciones del BND. Como miembro del gobierno federal, el funcionario tiene la facultad de acudir a sesiones del organismo legislativo que se reúne bajo un estricto hermetismo. Así, de Maizière pasa a la ofensiva ante las “acusaciones” en su contra, según dijo él mismo en la capital alemana.

Thomas de Maizière, ministro aleman del Interior

Thomas de Maizière, ministro aleman del Interior

Dichos señalamientos afirman que de Maizière conocía desde 2008 la naturaleza de la controvertida colaboración entre el BND y la NSA. Entonces, el hoy ministro del Interior fungía como jefe de la Oficina de la Cancillería; en tal calidad, fue responsable de dirigir los servicios secretos alemanes.

De Maiziére niega las acusaciones, pero éstas persisten, sobre todo en cuanto a que el BND espió a políticos de alto rango dentro de la Unión Europea, así como a empresas. El funcionario tiene reputación de ser un ministro de corte prusiano en cuanto a su minuciosidad. En el mundillo político de Berlín se considera difícil que algo se le escape de control. Además de él, otro antiguo funcionario de la Oficina de la Cancillería, Peter Altmeier, pidió declarar ante el gremio de control parlamentario.

Incluso la canciller alemana, Angela Merkel, asistiría “con gusto” a rendir su declaración en caso de ser necesario, afirmaron portavoces del gobierno federal alemán. Pero por lo pronto, “no hay razón suficiente para ampliar a lista original de testigos”, dijo el presidente del gremio parlamentario, Patrick Sensburg (quien pertenece al partido de Merkel).

Tensión en la coalición

El vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel

El vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel

Pero el escándalo ya repercute en el panorama político en torno a la canciller. El ministro federal de Economía y vicecanciller, Sigmar Gabriel (del Partido Socialdemócrata de Alemania), apuntó en dirección a la canciller: afirmó que le preguntó en dos ocasiones si hubo espionaje contra empresas alemanas. “Dos veces la canciller lo negó”, dijo Gabriel. De confirmarse que empresas alemanas fueron espiadas, “ello traería consigo una fuerte desconfianza del sector económico en las acciones del Estado”, añadió el ministro.

La arremetida podría tener una explicación más amplia. La coalición entre cristianodemócratas, socialdemócratas y cristianosociales cumple ya más de la mitad de su mandato, y aunque el gabinete de Merkel ha sacado adelante sobre todo iniciativas de corte socialdemócrata, el SPD no ha sacado provecho de ello en los sondeos de opinión. Así, la reacción ante el escándalo de espionaje podría ser muy conveniente a fin de fortalecer el perfil partidista socialdemócrata.

El escándalo también hizo reaccionar al tercer partido de la coalición: la Unión Cristiana Social de Baviera. Éste pide que se investigue al actual ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier. La razón: muchos de los acuerdos entre los servicios secretos de Alemania y Estados Unidos datan de la época en la que el político socialdemócrata fue jefe de la Oficina de la Cancillería. Steinmeier, dicen representantes de la CSU, fue el responsable de que se intensificara la cooperación entre los servicios alemanes de inteligencia y la NSA.

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