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El Mundo

“Erdogan se aleja a paso acelerado de la realidad de su país"

El presidente del partido alemán Los Verdes, Cem Özdemir, señaló en entrevista con la emisora Deutschlandfunk que el gobierno turco se encamina hacia una autocracia.

Las protestas en Turquía ya llevan casi dos semanas, pero ya no se limitan a tratar de impedir la construcción de un centro comercial en el parque de Gezi, en Estambul, sino que son la expresión del descontento con el estilo de gobierno del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, que muchos consideran que cada vez más autocrático.

Deutschlandfunk: Sr. Özdemir, el Gobierno de Erdogan anunció, por un lado, conversaciones con los manifestantes, y la posibilidad de un referendo. Por el otro lado, también dijo que seguirá reprimiendo duramente las protestas, todo un poco al estilo “garrote y zanahoria”. ¿Qué opina sobre eso?

Cem Özdemir: Ese es el estilo político tradicional de Turquía, como se practica desde la caída del Imperio Otomano, en el que el Estado demuestra que los lugares públicos le pertenecen a él, y no a los ciudadanos y ciudadanas, y que éstos deben simplemente aceptarlo. De vez en cuando, el Estado es amable y reparte limosnas, para mostrar más tarde su verdadero rostro.

¿Es esta reacción tal vez un indicio de la debilidad del Gobierno de Erdogan?

En todo caso, no es un signo de fortaleza. Si Erdogan estuviera seguro de lo que está haciendo, hubiera tratado de solucionar el problema de otro modo. Pero se está dando cuenta de que se le está escapando de las manos, de que incluso los hijos de algunos diputados de su propio partido están participando en las manifestaciones, según se lee en los medios turcos. Y que hasta mujeres con pañuelo islámico también protestan en la plaza, además de personas de sus propias filas.

¿Cómo evalúa usted la oferta de un referendo?

Es evidente que en el partido de Erdogan, pero también, y sobre todo, en el sector empresarial que lo apoya, existe el miedo de que se ponga en peligro el modelo de éxito de Turquía, es decir, el modelo de crecimiento económico. El primer ministro está llevando a cabo proyectos de construcción en todo el país, de manera desmedida. Al mismo tiempo, se pronuncia en cuanto a aspectos religiosos, se refiere a cuántos hijos debe tener cada familia, y a que las parejas no deben bajarse del tranvía dándose la mano. Todo eso hace que los ciudadanos perciban a Erdogan cada vez más como a un gobernante autoritario que se inmiscuye en la vida privada de la gente.

Con el trasfondo que usted describe, ¿podría tener éxito un referendo como solución del conflicto?

Por lo general, sí. Pero bajo las circunstancias actuales, soy muy escéptico.

Erdogan se reunió ayer con representantes del movimiento de protesta, pero los eligió él mismo. Es por eso que muchos expresaron su escepticismo acerca del resultado de esas conversaciones. ¿Cuán serio cree usted que es este intento de diálogo?

Los mensajes en Twitter son muy claros. Los manifestantes ya no confían en los medios tradicionales, sino que se comunican a través de las redes sociales, y el efecto que eso tiene es muy potente. Erdogan no logrará desalojarlos por completo de la plaza. Erdogan se encamina hacia una autocracia, o ya llegó a ella. Cabe preguntarse si eso también se aplica al resto del Gobierno turco. El presidente Gül, por ejemplo, se dirigió a la gente para aplacar el conflicto. También en las propias filas de Erdogan hay muchos que están preocupados por el curso del Gobierno. Estamos frente a un primer ministro que no tiene asesores que le cuenten qué es lo que realmente está pasando en Turquía, sino que le repiten lo fantástico que él es. Una punto de partida muy peligroso, con un primer ministro que se aleja a paso acelerado de la realidad de su país.

¿Qué actitud debería tomar la Unión Europea al respecto? En concreto: estaba previsto abrir un nuevo capítulo en las negociaciones de la UE con Turquía. ¿Se producirán dichas conversaciones en los próximos días, como se preveía, o no?

Sí, deberían iniciarse, justamente, para abrir ese capítulo y hablar sobre las cuestiones que la UE considera importantes, como el Estado de derecho. Y me gustaría mucho saber cómo se imaginan el Estado de derecho los seguidores de Erdogan. Seguramente, ahí nos daremos cuenta de que existen diferencias muy importantes. Pero, al mismo tiempo, eso haría posible que en Turquía se produjera una dinámica que dejaría en claro que Erdogan no está demasiado entusiasmado con la idea de ingresar a la Unión Europea.

¿Cuán grande es, en su opinión, la preocupación de que Turquía, en lugar de encaminarse hacia la Unión Europea, se podría acercar cada vez más al Medio Oriente?

Creo que Erdogan piensa que Turquía debería seguir una especie de modelo de país como Dubai o Singapur. Eso significa impulsar el éxito económico, a través de una gran cantidad de proyectos edilicios, por ejemplo, que no siempre son justificables. Los valores democráticos pasan así a un segundo plano. Sin embargo, eso no va a funcionar, ya que el éxito económico necesita, para sostenerse a largo plazo, al Estado de derecho, es decir, a la democracia. De lo contrario, un país no atrae a inversionistas extranjeros.

Entrevista: Christiane Kaess, DLF (CP)

Editora: Emilia Rojas Sasse

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