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Ciudades y Rutas

Encontrados Jesús, María y Judas para “El Calvario 2010” en Alemania

Para cumplir una penitencia y conservar los ritos de Semana Santa, casi desaparecidos de la vida pública alemana, en Baviera se realiza el “casting más antiguo de la historia” para escoger a los protagonistas.

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El actor Anton Burkhart, representa a Cristo en Oberammergau.

Y los ganadores son…en el papel de Cristo, un psicólogo y en el de María, una actriz aficionada. En el tortuoso calvario de Cristo durante la Semana Santa del año 2010, se alternarán Frederik Mayet y Andreas Richter. Los ganadores de este singular casting fueron dados a conocer este fin de semana por el director de las representaciones artísticas de la Semana Santa de Oberammergau,

Festpielhaus Oberammergau Spielleiter und Darsteller

Andreas Richter (centro) y Frederik Mayet (der.) son los ganadores del casting para Semana Santa 2010.

Christian Stückl.

La puesta en escena bávara de las últimas horas vividas por Cristo serían, en efecto, “el casting más antiguo del mundo de las artes escénicas”. La procesión de Semana Santa se celebra allí cada 10 años, con latigazos, crucifixión (aunque sin clavos) y resurrección desde el siglo XVII como cumplimiento de una promesa dada por los habitantes de la región con la esperanza de ser protegidos de la peste.

Promesa hecha, promesa cumplida

La historia del teatro de Semana Santa está estrechamente relacionada con la llamada Guerra de los Treinta Años. Después de que la peste matara a casi todos los hombres y mujeres en la Baviera norteña, los habitantes juraron en 1633 dar a conocer “la historia del calvario, la vida, los sufrimientos, la muerte y resurrección de Cristo”, con la condición de que no muriera una persona más en su pueblo.

Festpielhaus Oberammergau Darstellerinnen

Las Marías 2010: Ursula Burkhart (izqu.) y Andrea Hecht (der.).

Desde ese día, cuenta la leyenda, no habría muerto nadie más víctima de la peste en Oberammmergau, por lo que los habitantes no tuvieron otra salida que construir un escenario y convertirse en actores de una de las historias centrales de la fe cristiana. El próximo estreno será el 15 de mayo de 2010.

Por ello en Baviera se celebra cada 10 años la resurrección de Cristo y la vida que salvaron sus habitantes en plena Guerra de los Treinta Años.

Guerra religiosa hasta la extinción propia

La Guerra de los Treinta Años fue una guerra librada en la Europa Central (principalmente Alemania) entre los años 1618 y 1648, en la que intervino la mayoría de las grandes potencias europeas de la época. Esta guerra marcó de Europa en los siglos posteriores. Aunque inicialmente se trató de un conflicto religioso entre Estados partidarios de la reforma y la contrarreforma dentro del propio Sacro Imperio Romano Germánico, la intervención de varias potencias expandió la guerra por toda Europa en busca del equilibrio político o la hegemonía.

La Guerra de los Treinta Años terminó con la Paz de Westfalia y la Paz de los Pirineos, y supuso el punto culminante de la rivalidad entre Francia y los territorios de los Habsburgo (el Imperio español y el Sacro Imperio Romano-Germánico) por la hegemonía en Europa, que empero conduciría en años posteriores a nuevas conflagraciones entre ambas potencias.

Deutschland Geschichte Lagerleben 30jähriger Krieg

La Guerra de los Treinta Años. Pintura del Museo Pedagógico de Dortmund.

Muerte y destrucción y los problemas no se resolvieron

El mayor impacto de esta guerra, en la que se usaron mercenarios, fue la total devastación de territorios enteros que fueron esquilmados por los ejércitos necesitados de suministros. Los continuos episodios de hambrunas y enfermedades diezmaron la población civil de los Estados alemanes, y en menor medida, los de los Países Bajos e Italia, además de llevar a la bancarrota a muchas de las potencias implicadas. Aunque la guerra duró 30 años, los conflictos que la generaron siguieron sin resolverse durante mucho tiempo.

Durante el curso de la misma, la población del Sacro Imperio se vio reducida en un 30%. La población masculina en Alemania se redujo incluso a la mitad. Solo los ejércitos suecos destruyeron durante la guerra 2.000 castillos, 18.000 villas, y 1.500 pueblos en Alemania.

jov /dpa / elm

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