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Europa

En Rusia, la oposición “sufre una gran depresión”

Quienes en Rusia se oponen al presidente Vladimir Putin siguen consternados por el asesinato de Boris Nemtsov, dice Andrei Kolesnikov. El experto no ve a ninguna figura opositora de peso en el panorama político ruso.

DW: ¿Cuál es su reacción al asesinato del líder opositor Boris Nemtsov?

Andrei Kolesnikov: Ciertamente fue estrujante y emocional. Políticamente hablando, es un acontecimiento muy importante, en el sentido negativo de la palabra. Probablemente es el peor suceso de los últimos años. Los ciudadanos que apoyan los puntos de vista democráticos están desolados. Fue un impacto terrible para todos porque desde hace muchos años hablamos del régimen y de las consecuencias del odio y de la agresión en nuestra sociedad. Ahora tenemos ante nuestros ojos las consecuencias, y de modo muy evidente.

Vimos a decenas de miles de personas participar en la marcha del domingo en memoria de Nemtsov. ¿Cuál será el próximo paso para la oposición en Rusia?

¿Acaso se consolidará? No creo. Porque la manifestación del domingo fue solo una reacción moral, no política en lo absoluto. Fue una protesta triste y calmada. Así que no habrá consecuencias políticas. Debemos entender que la sociedad rusa moderna es muy indiferente ante eventos tan serios. La gente se dedica a sobrevivir. Muchos manifiestan apoyo, pero a las autoridades, y también a Putin, así que en ellos no hay la noción de que sucedió algo tan importante. Nos enfrentamos al problema central de la sociedad rusa: la indiferencia ante tales casos.

Las autoridades rusas bloquean a la oposición, dice Kolesnikov

Las autoridades rusas bloquean a la oposición, dice Kolesnikov

¿Este asesinato dará más impulso a aquellos que promueven el cambio, o mitigará sus esfuerzos?

Nadie estaba llamando al cambio. Fue un llamado de la oposición, si es que puede llamársele así. No hay en ella nada sistemático, y tampoco una estructura sólida. En la Rusia moderna, la oposición es una categoría abstracta más que una categoría política. Nadie cambiará nada del lado de las autoridades, y nadie puede provocar tales cambios desde la oposición. Es una situación muy triste, pero uno debe entender que así es el ambiente de la Rusia moderna.

Desde Moscú, parece como si la oposición rusa hubiese sido desplazada y hoy sea inefectiva. ¿Cómo podría transformarse en una oposición efectiva?

La oposición sufre una gran depresión, y no creo que un movimiento llegue a consolidarse. Habrá seguramente algunos intentos de consolidación, pero su avance es imposible porque toda su actividad es bloqueada de manera absoluta por las autoridades y las causas penales contra los ciudadanos que participan en acciones opositoras.

La oposición debería estar pensando en el futuro, desarrollando programas o iniciativas civiles. Deben pensar en el futuro y contar con personalidades que puedan ser populares. Después de la muerte de Nemtsov, quizá el único político opositor relevante es Alexei Navalny, quien podría ser un luchador social desde la oposición. Pero él está absolutamente bloqueado por las autoridades.

¿Así que nadie podrá tomar el lugar de Nemtsov?

En cierto sentido, nadie será capaz de hacerlo. Él era una especie de mediador entre las autoridades y la oposición. Era cercano a mucha gente, una espece de aglutinante. Es por eso que ni siquiera Navalny podrá sustituirlo en ese sentido. No conozco a nadie que pudiera hacerlo.

Anderi Kolesnikov es investigador asociado en el Centro Carnegie de Moscú, y encabeza el Programa sobre Política Interna e Instituciones Políticas Rusas.