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América Latina

"En México hay retos, pero también avances"

El ministro de Exteriores de México viaja el martes a Alemania. En esta entrevista previa a su visita, asegura no tener elementos para confirmar una supuesta confiscación de armas alemanas en el caso Iguala.

José Antonio Meade, ministro de Exteriores de México, viajará el martes a Alemania, país en el que ha habido cuestionamientos por parte de La Izquierda y Los Verdes respecto a un acuerdo de seguridad que se negocia con México. Después de la presunta masacre de 43 estudiantes en Iguala, Meade dijo en entrevista con la agencia de noticias dpa que no tiene elementos para confirmar la supuesta confiscación de armas alemanas en relación con este caso y defendió el diálogo: "Es mejor hablar con nosotros que hablar de nosotros", aseguró. El ministro de Exteriores también se refirió a la caída de los precios internacionales del petróleo y a los retos que enfrenta su país.

DPA: ¿Cuáles son los objetivos de su viaje a Alemania?

José Antonio Meade: La relación entre Alemania y México, con la métrica que se mida, es para México de gran importancia. En una relación con esa vigencia vale la pena que periódicamente hagamos cortes para ver cómo podemos seguir fortaleciéndola. Me reuniré con el ministro Frank-Walter Steinmeier, con parlamentarios, empresarios y académicos.

El acuerdo de cooperación en seguridad entre México y Alemania creó mucha polémica. ¿Qué dice usted a los críticos?

Las negociaciones están en etapa temprana y son con el Gobierno federal mexicano. Los imputados en lo que sucedió en Iguala son fundamentalmente autoridades municipales y no autoridades federales. Habrá que ver que se le pueda dar contenido que sea de valor para Alemania y de valor para México.

Según el reporte de un diario alemán, en Iguala se incautaron fusiles de la empresa alemana Heckler & Koch. ¿Usted puede confirmar si incautaron fusiles alemanes?

No. Yo no tengo ningún elemento que me permita confirmar que así haya sido.

Esas armas no tenían autorización del Gobierno alemán para llegar al estado de Guerrero. Por ello hay una investigación en curso en Alemania. ¿Cómo puede México garantizar que no lleguen armas alemanas a regiones en conflicto?

En general, el tema de armas y sus controles preocupa a México y a Alemania. Para México, el momento de violencia que tenemos nos implica diálogo amplio con diferentes países. De ahí el apoyo que dio México al tratado de armas, que justamente lo que pretende es establecer mecanismos en el ámbito multilateral para generar espacios de control que eviten que las armas lleguen a manos que hagan malos usos de ello. México tiene una normatividad bastante restrictiva por cuanto al uso de armas, que nos contrasta con la normatividad vigente tanto en Guatemala como en Estados Unidos, nuestros países vecinos.

Las reformas estructurales de México dominaron la agenda hasta los hechos de Iguala. ¿Cómo hace México para combinar su discurso de que apuesta por el estado de derecho con los hechos de violencia?

México parte por reconocer que tiene retos importantes en diferentes dimensiones. Tenía retos en la estructura de su economía, que le implicaban tener condiciones de generación de crecimiento por debajo de su potencial. Y tiene retos importantes también en materia de violencia y de hacer frente al crimen organizado. Persisten riesgos enormes, pero los avances que se han generado en los dos ámbitos son avances importantes.

¿La violencia ha ahuyentado inversiones?

No.

Venezuela ha salido a buscar apoyo y financiamiento ante el descenso de los precios del petróleo. Para México ¿esta caída es un tema de preocupación?

No. A diferencia de Venezuela, México tiene un tipo de cambio flexible que le permiteajustarse. Y el sector energético en México no es una parte preponderante de nuestra economía. De hecho, representa un ocho por ciento de la economía. La baja en el petróleo trae consigo algunos elementos que permiten apoyar el crecimiento, tanto en México como en Estados Unidos, y eso nos ubica en una situación distinta que otros países petroleros, sobre todo aquellos que no tienen tipo de cambio flexible y que no se benefician de un mayor crecimiento de sus socios comerciales.