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Europa

En Berlín cientos de personas entonan La Marsellesa

Alemania endurece sus medidas de seguridad al día siguiente de los atentados en París. Cientos de personas acuden a la embajada de Francia para manifestar su solidaridad. En Berlín también ronda el miedo.

La Puerta de Brandenburgo se tiñe con los colores de la bandera de Francia.

La Puerta de Brandenburgo se tiñe con los colores de la bandera de Francia.

La canciller alemana, Angela Merkel se reunió de urgencia con su gabinete de seguridad para evaluar la situación después de hablar por teléfono con el presidente francés, François Hollande. Ante periodistas, Merkel anunció que Alemania se unirá a Francia para dar una respuesta conjunta y decidida. “La población parisina está viviendo una pesadilla de violencia, terror y miedo. Nosotros estamos con ellos, lloramos con ellos“. Por lo menos 129 personas murieron en el peor atentado terrorista en la historia de Francia.

En Alemania la policía reforzó las medidas de seguridad. Tras el cierre de fronteras ordenado por Hollande, Alemania reestableció la noche del viernes 13 de noviembre los controles en la frontera gala. Este sábado, medidas adicionales protegían los aeropuertos y las estaciones de trenes con conexiones internacionales, así como la Embajada de Francia, que amaneció con una contención policial.

Urgen a reforzar la vigilancia policial

El ministro presidente de Baviera, Horst Seehofer, urgió a reforzar los controles en las fronteras exteriores europeas. Seehofer aludió a la detención el pasado 5 de noviembre de un hombre proveniente de Montenegro, al que durante un control de rutina le fueron decomisadas metralletas, granadas de mano y varios kilos de explosivos. El hombre tenía en su navegador una dirección de París. Se investiga si hay una conexión con los ataques.

El sindicato alemán de la policía advirtió que un atentado de esta dimensión y brutalidad, no podría haber sido repelido con la protección policial normal, por lo que urgió a fortalecer el trabajo de inteligencia y la vigilancia policial sobre agresores potenciales.

Miles de personas acudieron a la Puerta de Brandeburgo a manifestar su solidaridad con las víctimas de los ataques. A un costado del emblemático monumento se encuentra la Embajada de Francia, cuya bandera ondeaba a media asta en señal de luto. Delante del cordón policial, un tapete de flores iba aumentando de tamaño con las ofrendas individuales de cientos de berlineses y turistas, muchos de ellos franceses, que llegaron a lo largo del día. Algunos prendieron velas, se leían mensajes que decían "Je suis Parisienne" o que recordaban los valores de la cultura gala: "Libertad, igualdad y franternidad".

No nos dejaremos intimidar

"Me siento triste y con rabia, pero a la vez positivamente seguro de que es el momento de mostrar solidaridad. No nos dejaremos intimidar", dijo Lukas Roegler, joven politólogo. Un filósofo iraní que lo acompañaba contó que vivió el año pasado en París, en donde sigue teniendo muchos amigos. Parte del problema, según él, es que los musulmanes en Francia no se sienten integrados, incluso hay discriminación.

Petra Kusserow, originaria de Colonia, dijo sentirse temerosa de que los atentados conduzcan a una mayor pérdida de libertades. Pero también dijo tener miedo, sobre todo por su hija, amante de la música y de ir a conciertos. "La banda que tenía que tocar (Eagles of Death Metal) en el salón Bataclan, tiene previsto dar un concierto la próxima semana en Colonia, pero no sabemos si tendrá lugar o no después de esto".

Atentado contra la humanidad

Para un grupo de jóvenes turistas de Holanda el atentado es, más que una agresión al estilo de vida europeo y sus valores, un atentado contra la población civil, contra la humanidad en su conjunto.

Una francesa que se encontraba entre la multitud contaba que su marido estaba viendo el partido amistoso de fútbol entre Alemania y Francia y fue el primero que advirtió que algo terrible había sucedido. "Pensé en Madrid, en Londres, y tenía el temor de que algo así nos sucediera a nosotros. Muchos de esos jóvenes que murieron podrían ser mis hijos, mis sobrinos. Estamos en duelo con los padres de los muertos".

Un grupo de personas comenzó a cantar La Marsellesa. La melodía resonó en toda la Pariser Platz. Al Coro Diplomático de Berlín, integrado por voces de distintas nacionalidades, se sumaron muchos de los presentes. Ni el frío ni la oscuridad impidieron que la gente siguiera llegando. Hasta que la Puerta de Brandeburgo encendió sus luces con los colores de la bandera de Francia. TodosSomosParis, Je suis Parisienne!

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