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América Latina

Elecciones legislativas en Argentina: ¿los Kirchner o el caos?

En el escenario de las elecciones legislativas del domingo en Argentina se refleja la lucha interna y la división de las alguna vez grandes corrientes políticas del país, como el Justicialismo y el Radicalismo.

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Elecciones legislativas: ¿un susto para los Kirchner?

El domingo (28.06.2009) se celebrarán elecciones legislativas en Argentina. En ellas, los argentinos votarán para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio de los escaños en la Cámara de Senadores, que conforman el Congreso de la Nación Argentina, órgano del poder legislativo.

Al ser legislativas no son tan importantes como las presidenciales. Sin embargo, la pareja gobernante que conforman Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner transformó estos comicios en un plebiscito para decidir el futuro de su Gobierno. Desde entonces, a orillas del Río de la Plata se desarrolla una lucha por el poder de la que se puede decir de todo, menos que es aburrida.

Argentinien Wahlen Cristina Fernandez de Kirchner

En 2007, Cristina Fernández de Kirchner ganó las elecciones presidenciales.

En 2007, con la toma del poder de Cristina de manos de su esposo, el presidente saliente, el matrimonio de los Kirchner se consagró como la pareja más poderosa de Argentina después de Eva Duarte y Juan Perón. Néstor Kirchner asumió entonces como presidente del Partido Justicialista (PJ), el partido popular más poderoso y también el más escindido del país.

Néstor Kirchner logró sacar a Argentina sorprendentemente rápido de la crisis económica en la que había caído en 2001, ganando así prestigio, más que nada en las bases, ya que prometió un giro radical para alejarse del odiado neoliberalismo y del nepotismo de los años 90. La economía creció, impulsada por la debilidad del peso, pero más que nada gracias a la demanda de materias primas como la soja y la carne.

Protestas en lugar de aplausos

Con el apoyo de su marido, Cristina Fernández de Kirchner fue elegida presidenta por una gran mayoría en 2007. Pero en el lapso de un año logró caer en picada en las encuestas. “Ya antes de ser elegida presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el ‘kirchnerismo' comenzó a gozar de poca simpatía”, opina la experta Mariana Llanos, del Instituto de Estudios Latinoamericanos (GIGA) de Hamburgo.

Varios casos de corrupción salieron a la luz, así como el intento de parte del Gobierno de encubrir las cifras sobre la inflación y la pobreza. Todo eso, a pesar de que los Kirchner hicieron campaña asegurando que terminarían con los arreglos políticos deshonestos. “Pero el ‘knock-out' les llegó el añó pasado, cuando Cristina quiso aumentar las retenciones a las exportaciones de soja, a pesar de las masivas protestas de los trabajadores del campo”, explica Llanos.

Niño terrible sin credibilidad

Argentina todavía está considerado como un país problemático por sus acreedores internacionales debido al estilo autoritario de los Kirchner y a su política intervencionista. Estatizaron la compañía Aerolíneas Argentinas, el correo y el sistema jubilatorio, este último, según se supone, más que nada para disponer de dinero a fin de enfrentar la crisis financiera global. El país del cono sur sigue con un gran endeudamiento, una inflación galopante y altos niveles de pobreza. Y necesita dinero urgentemente, para lo cual no sólo se están sacando reservas del sistema de jubilaciones sino también de la agricultura del país, según critica la oposición.

Más de cien mil trabajadores del campo salieron a las calles a protestar, y la clase media se unió a las manifestaciones denunciando abuso del poder y autoritarismo, y colocando a los Kirchner en la misma línea política del Gobierno populista de izquierda de Hugo Chávez. Kirchner no dio muestras de querer llegar a un acuerdo, y los frentes se endurecieron.

Se derrite el témpano

Bauern Aufstand in Argentinien gegen steigende Export Steuern

Trabajadores del campo protestan por impuestos al agro.

Fue nada menos que el voto en contra del vicepresidente de la República Argentina, Julio Cobos, el que detuvo en el Congreso el proyecto de ley que regiría los impuestos al agro. Desde entonces, el témpano de los “pingüinos“ Kirchner (que son llamados así por su procedencia de la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia argentina), se está empezando a derretir velozmente. Hasta los grandes consorcios mediáticos argentinos se unieron en contra de los Kirchner, conflicto que se vio agravado con el anuncio de la reforma de la ley de radiodifusión, que limitaría el poder en el mercado del mayor de ellos, el grupo Clarín.

El dúo presidencial argentino se ve obligado a actuar, opina el politólogo Philip Kitzberger, de la Universidad Torcuato Di Tella, de Buenos Aires. A mitades de marzo adelantó sin más las elecciones legislativas, que tendrían que haberse celebrado en octubre, a junio de 2009. El argumento fue que, debido a la crisis económica internacional, el país no podía permitirse una larga campaña electoral. Las protestas de la oposición se hicieron escuchar, no sin razón, expresando que lo que querían los Kirchner era ante todo “no seguir cayendo en descrédito por los efectos de la crisis, que se notarían más en la segunda mitad del año”, piensa Kitzberger. La idea de Néstor y Cristina, agrega el politólogo, es no darle tiempo a las fuerzas de la oposición, hasta ahora divididas, de conformar una alternativa convincente.

Nestor Kirchner

El ex presidente Néstor Kirchner es candidato por el Frente para la Victoria. ¿No llores por mí, Argentina?

Dentro del movimiento peronista recrudece, una vez más en la historia argentina, una lucha por el poder que, según Holger Mending, de la Universidad de Colonia, “es difícil de entender para quien no sea argentino”. El peronismo tiene sus orígenes en la herencia política de Juan Perón, pero el llamado “Justicialismo” se ha dividido desde la caída de Perón en 1950 en diferentes alas. Y lo mismo ha vuelto ha suceder. El ala oficial kirchnerista del Frente para la Victoria propaga un programa de centro-izquierda con rasgos populistas. Los disidentes se distancian del Frente, formando el PRO o Propuesta Republicana, ala populista de centro-derecha, cercana al empresariado. La lideran el empresario y multimillonario Francisco de Narváez, nacido en Colombia, el intendente de Buenos Aires, Mauricio Macri, y el diputado nacional y ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Felipe Solá.

La Unión Cívica Radical, el partido del ex presidente recientemente fallecido, Raúl Alfonsín, gana terreno con su crítica a la corrupción y al abuso de poder, más que nada en las grandes ciudades. Y para sumar electores en el Gran Buenos Aires, decisivos en el resultado de los comicios, Néstor Kirchner trata de recuperar el timón presentando su candidatura personal como diputado. “Imagínense que Cristina pierda la mayoría parlamentaria el 28 de junio, lo que no va a suceder. Pero supongamos que es así. Entonces el país caería al vacío, como en la crisis del 2001”, predijo Néstor Kirchner en su gira por la provincia. El mensaje es claro: nosotros o el caos.


Lucha en el barro

Argentiniens President Nestor Kirchner mit Ehefrau und Präsidentschaftskandidatin Christina

Cristina y Néstor: la pareja más poderosa desde Evita y Perón.

Las elecciones para renovar el Congreso, un procedimiento de rutina, se ha vuelto referéndum popular para legitimar el curso del Gobierno de Cristina Kirchner, ya que una derrota significaría una pérdida de influencia en el resultado de los próximas comicios presidenciales, así como de los plenos poderes en la política presupuestaria.

Por eso, en este juego cada uno aplica los trucos que puede, entre otros, las llamadas “candidaturas testimoniales”, es decir, candidatos famosos cuyos nombres aparecen en las listas, pero que no saben de su suerte, o no tienen la menor intención de asumir el cargo. Los medios propagan difamaciones, De Narváez inunda el país con una campaña publicitaria millonaria que, según él, “paga de su propio bolsillo”, y la alianza de la Unión Cívica Radical descubre de pronto que el campo es un tema importante. Además de presentar una campaña excesiva, a la oposición le falta ofrecer una alternativa pragmática al kirchnerismo.

Lo dramático, según Mariana Llanos, del Instituto GIGA, es la escisión interna de los partidos: “Hay una gran diversidad de pequeñas coaliciones que se ocultan bajo la máscara de los partidos que alguna vez fueron influyentes, como el Justicialismo y la Unión Cívica Radical, para forjar otras alianzas.” Pero en realidad giran alrededor de sí mismos. “Lo que falta son mecanismos para resolver conflictos internos de poder, por lo cual, como sucede ahora, las elecciones parlamentarias pagan los platos rotos por los conflictos de la interna de cada partido.”


Resultado: ¿desinterés político?

Clarín, el periódico argentino de mayor tirada, aventura ya que si los Kirchner perdieran, se podrían adelantar los comicios presidenciales, lo que conduciría a una amarga batalla por el poder en medio de la crisis económica. Todo eso fue desmentido firmemente por la presidenta.

Pero lo que queda claro desde ya es que la lucha por el poder en Argentina se centra más en los intereses políticos internos que en los problemas acuciantes de ese país. Por eso no sorprende que un nombre se haga cada vez más popular: el de Marcelo Tinelli, que no es político, sino conductor de exitosos programas de televisión como “Showmatch”.


La actual sensación de "Showmatch" se llama “Gran Cuñado”, emulando al “Gran Hermano”, y en él se invita a los candidatos más importantes, interpretados por actores, a participar. En la casa del “Gran Cuñado” se parodia a todos y cada una de las personalidades políticas, sin dejar títere con cabeza. Y los verdaderos candidatos visitan también el show para aumentar su popularidad. Y es que los argentinos parecen interesarse más por el espectáculo televisivo que por la lucha real de sus políticos, tal vez porque en el programa no están obligados a elegir a alguien, y hasta pueden lograr que se eche a los menos queridos votando a través del teléfono móvil. Y, según los resultados de Gran Cuñado, tanto el gobierno como la oposición están poco menos que al borde del abismo.


Autora: Anne Herrberg

Editora: Luna Bolívar Manaut

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