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Europa

Elecciones europeas: ensayando los siguientes comicios

Los partidos políticos alemanes ven en los comicios europeos del próximo domingo una cita en la que podría decidirse qué posición de salida ocupan en la carrera por el voto en las elecciones parlamentarias de septiembre.

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Propaganda para las elecciones europeas, con vistas a las generales.

Alemania elige en septiembre de 2009 un nuevo parlamento y cualquier otra votación que se celebre el presente año queda presa de esta gran cita con las urnas. También los comicios europeos. La campaña electoral con vistas al organismo comunitario discurre ya desde hace algunas semanas, con bastante discreción. En ella se habla de todo, menos de los asuntos que conciernen a lo que se decide realmente el próximo domingo.

Son los detalles los que revelan que tras la escenificación electoral se esconde un mensaje que no va dirigido a recaudar apoyos para sentar a más o menos diputados en Bruselas y Estrasburgo, sino en Berlín. En rueda de prensa, la Unión Cristianodemócrata (CDU) y la Unión Cristianosocial (CSU) animaban conjuntamente a los ciudadanos a votar el 7 de junio: un evento en el que no participaba ningún cabeza de lista, pero en el que sí estaban presentes la canciller alemana y dirigente de la CDU, Angela Merkel, y el jefe de la CSU, Host Seehofer. Las preguntas de los periodistas se centraban en las elecciones de septiembre. Principalmente, los informadores querían saber por qué los dos partidos hermanos no habían logrado en esta ocasión presentar un programa conjunto y se conformaban con compartir una simple “llamada a la participación”.

La CSU tiembla

Landtagswahl in Bayern

El pasado septiembre, la CSU perdió la mayoría absoluta en Baviera.

El motivo de la falta de programa único hay que buscarlo dentro de Alemania y no en los más amplios límites de Europa: porque la CSU le teme una debacle en los comicios europeos, se aferró a una exigencia que la CDU no estaba dispuesta a poner por escrito. La petición es una que los mismos cristianosociales han rechazado con anterioridad: someter a referendos nacionales las decisiones importantes a nivel europeo, como las modificaciones en los tratados o la aceptación de nuevos miembros.

Después de que las consultas populares en Francia y Holanda hicieran fracasar al proyecto de constitución europea y que el acuerdo negociado con posterioridad, el Tratado de Lisboa, permanezca estancado por la voluntad de los irlandeses, expresada vía papeleta, lo último que necesita Europa son más referendos, opinan los democratacristianos, pero también de los diputados europeos de la CSU.

Pero la CSU tiene miedo. Miedo de una agrupación llamada Votantes Libres. Ésta concurre por primera vez a unas elecciones europeas y lo hace colocando las consultas populares en su lista de objetivos. El pasado otoño, Votantes Libres logró escaños en el Parlamento bávaro y acabó así con la larga regencia en solitario de los cristianosociales en este Estado federado. Ahora, la CSU podría incluso perder todos sus asientos en la Cámara europea, lo que sería equiparable a un descenso del Bayern Múnich a segunda división: terrible para el partido, sobre todo a unos meses de que se juegue la "Champions League", las elecciones generales alemanas.

Europawahl: Markus Ferber, CSU

Markus Ferber, cabeza de lista de la CSU para el Parlamento Europeo.

Cayendo en la propia trampa

Para lograr representación en el Parlamento Europeo se necesita obtener al menos el cinco por ciento de los votos emitidos en Alemania. El porcentaje limítrofe fue incluido en su día por presión de la CSU, que quería dificultar el envío a Europa de candidatos de extrema derecha. Los cristianosociales, a pesar de recaudar papeletas sólo en Baviera, siempre estuvieron por encima de este mínimo. Incluso después de los malos resultados en las pasadas elecciones regionales seguiría la CSU obteniendo un holgado porcentaje, considerablemente por encima del seis: en caso, eso sí, de que en el sureño Estado la participación electoral sea tan alta como en el resto del país. Y aquí reside el problema.

En Baviera, la votación coincide con el fin de semana de Pentecostés. Muchos electores podrían estar de vacaciones, lejos de las urnas. En otros siete Estados federados se han fijado elecciones municipales paralelas a las europeas, de manera que en ellos más ciudadanos podrían sentirse incentivados a ir a depositar su voto. Hace unos meses, la CSU respiró aliviada después de que un tribunal exigiera postergar los comicios a nivel de las administraciones locales en el muy poblado Estado de Renania del Norte-Westafalia. Pero eso no le asegura nada a los de Múnich. Rompiendo lanzas por los referendos, la CSU espera retener a los seguidores que amenazan con desertar y apoyar a los Votantes Libres.

Nervios entre los democratacristianos, relajación en las filas socialdemócratas. ¡Siga leyendo!

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