El Salvador: grandes retos tras veinte años de paz | América Latina | DW | 03.02.2012
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América Latina

El Salvador: grandes retos tras veinte años de paz

“El que los fusiles callen no implica que la paz se haya alcanzado plenamente”, aclara Nidia Díaz en entrevista con Deutsche Welle. Díaz combatió en la guerra civil salvadoreña y es miembro del partido de Gobierno, FMLN.

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Esta foto captura la sesión en la que se firmaron los Acuerdos de Paz de Chapultepec, el 16 de enero de 1992.

Veinte años han transcurrido desde la firma de los acuerdos que pusieron fin a la guerra civil en El Salvador (1980-1992). El 16 de enero de 1992, la comandancia general de la organización político-guerrillera Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y el presidente Alfredo Cristiani (1989-1994) suscribieron pactos conciliatorios al darse cuenta de que ninguna de las partes podría salir victoriosa del enfrentamiento armado. “El FMLN renunció a su sueño socialista y el Gobierno de turno, a seguir apuntalando la dictadura de los militares”, dijo a Deutsche Welle la politóloga y catedrática de la Universidad de Leipzig Heidrun Zinecker.

El Salvador Friedensabkommen von Chapultepec

Alfredo Cristiani (en la foto, a la izquierda) era el presidente de El Salvador cuando se firmaron los acuerdos de paz.

“El resultado de ese compromiso es una democracia caracterizada por la supremacía de lo civil y la retirada de las Fuerzas Armadas del ámbito político”, agregó Zinecker, experta en Relaciones Internacionales, al ser consultada sobre los objetivos específicos de los acuerdos de paz firmados en el castillo de Chapultepec, México, y las metas alcanzadas en los últimos cuatro lustros. “Ahora tienen lugar elecciones más libres y justas, al punto de que Mauricio Funes, candidato presidencial del partido FMLN –que tomó su nombre del grupo guerrillero y estuvo relegado a la oposición durante años–, ganó los comicios de 2009”, acotó Zinecker.

Aunque incipientes, la alternancia de partidos en el poder y la asunción de un carácter democrático por parte del Ejército son indicios de que ha habido cambios tangibles en El Salvador. Por otro lado, numerosos proyectos de transformación social, política y económica han quedado inconclusos o postergados, haciendo evidente la incapacidad de las bancadas en la Asamblea Legislativa para olvidar sus diferencias ideológicas a la hora de cooperar. Nidia Díaz, diputada del Parlamento Centroamericano y miembro del FMLN, no titubea al admitir que queda mucho por hacer ni duda en atribuir a la actual oposición falta de disposición para cumplir lo acordado.

“La paz sigue estando en proceso de construcción”

“El hecho de que los fusiles callen no significa que la paz se haya alcanzado plenamente. Seguimos procurando erigir una sociedad justa, en donde todos sientan que vale la pena vivir”, comentó desde Berlín quien fuera conocida como la “Comandante Díaz” durante la guerra civil salvadoreña. Tras visitar España y Francia, dos países que ayudaron a que el FMLN fuera reconocido internacionalmente como una fuerza beligerante legítima, Díaz pasó por Italia y Alemania –la última parada de su breve gira europea–, en el marco de la conmemoración del vigésimo aniversario de los pactos de paz.

El Salvador Friedensabkommen von Chapultepec

Zinecker: “Hoy, la de El Salvador es una democracia caracterizada por la supremacía de lo civil”.

“En los dos años que lleva gobernando el FMLN, se ha comenzado a hacer justicia social con la implementación de políticas públicas que favorecen a amplios sectores de la población tradicionalmente ignorados”, señaló Díaz, aludiendo a un tercio de los salvadoreños que vive en estado de pobreza extrema. “Se han hecho reformas en las áreas de la educación y la salud, pero impulsar el desarrollo de una economía productiva es uno de los retos más grandes que tenemos por delante. Nuestro fin es que El Salvador vuelva a convertirse en un país exportador, sobre todo de productos agrícolas”, añadió la política.

“Para alcanzar estas metas y resolver la crisis socioeconómica que aqueja al país, el Gobierno necesita que los sectores poderosos hagan mayores contribuciones. Sin embargo, persuadirlos no es una tarea fácil porque la oligarquía, que ha dominado el ámbito económico, el político y el castrense históricamente, protege sus privilegios con ferocidad”, dijo Díaz. Su esperanza es que, en las elecciones parlamentarias del próximo 11 de marzo, el FMLN se haga de una mayoría simple –43 puestos– en la Asamblea Legislativa. De momento, el FMLN tiene 35 puestos y su principal adversaria, la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), 16.

La violencia criminal pone al actual Gobierno salvadoreño en un dilema.

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