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Ecología

El reino de los murciélagos, en el oeste de Alemania

Las minas de Mayen, en la volcánica región del Eifel, sirvieron una vez a la extracción de basalto. Luego, al almacenamiento de cerveza. Y, hoy, son el cuartel general de invierno de los murciélagos en Alemania.

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Los murciélagos juegan un importante rol en el equilibrio ecológico.

En los alrededores de la pequeña ciudad de Mayen, en la región volcánica del Eifel, en el Estado federado de Renania Palatinado, uno puede tropezarse de pronto con un extraño terreno, medio escondido detrás de una alta cerca de metal y con una singular historia.

Mayener Grubenfeld

Lo que fue una mina de basalto es ahora el mayor refugio de murciélagos de Alemania.

Los romanos extraían de esta zona el basalto que empleaban para sus piedras de molinos, sus cruces de caminos o el empedrado de sus calles. Más tarde, entre de los siglos XVII y XVIII, se excavaron aquí cerca de 500 cavernas. De ahí que el área –cuya superficie está dominada por un sinfín de viejos muros– esté casi completamente socavada en su nivel subterráneo.

El Dr. Andreas Kiefer, experto en murciélagos de la Sociedad Alemana para la Conservación de la Naturaleza (NABU) nos aconseja caminar con cuidado pues, por doquier, se esconden fosos de 10 metros de profundidad. Si uno se fija bien en las grietas, puede ver colgadas pequeñas criaturas durmientes.

Mina, cervecería…

Un par de metros más adelante, nos detenemos frente a una cantera mayúscula. Cuando las empresas extractoras de basalto se decidieron por la explotación a cielo abierto, este sistema de galerías se vio amenazado con su destrucción. Pero, por suerte, Kiefer y otros ecologistas descubrieron a tiempo que una significativa población de murciélagos se había establecido acá.

Mausohr Fledermaus im Flug

Cuando despiertan de su sueño, los murciélagos "orejas de ratón" mantienen a raya a molestas poblaciones de mosquitos.

Los activistas decidieron salvar las instaciones. Pero no fue un empeño fácil, aclara Kiefer con el orgullo propio del jefe de este proyecto: “Se suponía que las galerías tenían que ser desmontadas. Además, el basalto sigue siendo un recurso caro, así que tuvimos que empezar por conseguir mucho dinero para comprar el terreno. Después necesitamos mucho más –y lo seguimos necesitando– para emprender toda una serie de medidas de saneamiento”.

Kiefer y sus colaboradores no sólo invirtieron tiempo para conseguir financiamiento de diversos ministerios y otras autoridades regionales. Además, los activistas se comprometieron con su propio esfuerzo físico para asegurar el terreno contra los peligros de derrumbe.

Un día debe surgir aquí, en el campo de minas de Mayen, un centro de información sobre murciélagos. Y es que éste es, para tan enigmáticos seres nocturnos, el refugio de invierno más importante de Alemania e, incluso, uno de sus “cuarteles generales” más significativos en el centro de Europa.

…y muestrario de murciélagos

Fledermäuse Mausohrfledermäuse NABU

Un días surgirá acá un centro de información sobre murciélagos, dicen los activistas.

16 diferentes especies de murciélagos han sido identificadas en este sitio de hibernación. Desde los más grandes llamados “orejas de ratón” hasta los ínfimos “murciélagos enanos” –que alcanzan apenas 4,5 centímetros–, al menos 100.000 murciélagos buscan refugio aquí entre el fin del otoño y el del invierno.

No es tan fácil descubrir a los durmientes, pero Kiefer sabe dónde hallarlos. Sostiene una lámpara de bolsillo y nos muestra la entrada de una gran grieta de casi siete metros de alto y seis de ancho. Dentro, colgando de un accidente en la piedra, podemos ver y contar hasta 80 caras de murciélagos enanos, colgados en diversas filas, una tras la otra.

Sensores de movimiento y operaciones de conteo con ayudantes voluntarios permiten estimar el alcance de la población de murciélagos, en todo el terreno y en diversas épocas del año.

Sicherungsmassnahmen am Eingang zum Höhle

Kiefer, a la entrada del "almacén de cerveza", reforzado para evitar derrumbes.

Proteger naturaleza e historia

El proyecto que dirige Kiefer no sólo protege la naturaleza en este paraje, sino también importantes fragmentos de su historia. Las antiguas excavaciones mineras surgidas hace cientos de años tienen relevancia mundial. Además, en la localidad de Mayen y sus alrededores existieron más de 30 cervecerías que por mucho tiempo compartieron tan oscuras galerías con los murciélagos.

“Esta vieja mina fue utilizada como almacén de cerveza en el siglo XIX porque mantiene una temperatura estable durante todo el año”, aclara el ecologista. Hoy ya no tienen reservas de cerveza, pero los activos huéspedes de la noche siguen festejando sus encuentros en estas instalaciones.

En invierno los murciélagos vienen a dormir, pero también a fines del verano se encuentran aquí hasta 5.000 de estos mamíferos nocturnos por uno o dos días. Luego, aclara Kiefer, se vuelven a sus “cuarteles de verano”. El activista supone que las madres muestran a sus descendientes donde hallar refugio y pareja: “siempre digo que es la disco del pueblo”, sonríe.

Proteger seres humanos

Fledermäuse Bartfledermäuse NABU

16 especies de murciélagos han sido identificadas en las minas de Mayen.

Andreas Kiefer y su equipo no ahorran esfuerzos en proteger el hábitat de los murciélagos. Con ello, explican, sirven también a los seres humanos, pues estos animales juegan un rol importante en el ecosistema. En la noche, se alimentan de insectos y contienen plagas que afectan a bosques y árboles frutales.

Los murciélagos enanos mantienen a raya a molestas poblaciones de mosquitos. “Pero para mí es importante decir que los protegemos también por sí mismos”, dice Kiefer, “porque son parte de nuestra naturaleza”.

Autora: Irene Quaile / R. Muñoz Lima

Editor: Enrique López Magallón

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