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Alemania

El presidente alemán apela a la conciencia del país

El presidente alemán, Horst Köhler, ha pedido a sus conciudadanos en su tradicional “Berliner Rede”, “discurso berlinés”, que apoyen las reformas necesarias para avanzar en la modernización de Alemania.

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El presidente alemán, Horst Köhler, da su tercer "discurso berlinés".

Pese a todos los posibles puntos críticos, el máximo representante del Estado alemán cree que el país avanza por la vía adecuada. “No queremos modificar o criticar lo alcanzado hasta ahora”, dijo Horst Köhler en su residencia oficial, el Palacio de Bellevue, “pero sí seguir con valentía por el camino que ha demostrado ser el correcto”.

Deutschland SPD schlägt Gesine Schawn als Bundespräsidentin vor

Gesine Schwan se enfrentará por segunda vez a Köhler por la presidencia.

Es la tercera vez que el presidente germano da un “discurso berlinés”, y esta vez lo hace con un ojo puesto en la competencia que se avecina: los socialdemócratas alemanes propondrán, cuando el año que viene se elija de nuevo presidente en Alemania, a un candidato propio. O, mejor dicho, a una candidata. Tras mucho discutir, la politóloga Gesine Schwan será la contrincante del conservador Köhler.

Schwan ya perdió una vez la votación ante el actual presidente y, como corresponde a este simbólico y conciliador cargo, su segundo cara a cara con Köhler no debe ser tildado, en el correcto lenguaje político, de campaña electoral. Sin embargo, cierto enfrentamiento, aunque sumamente diplomático, sí que existe. Y nunca antes Köhler había hablado en una “Berliner Rede” tanto como en esta ocasión.

“Vosotros podéis”

En el gran salón del Palacio Bellevue, Köhler disertó sobre logros y desafíos. A la clase política, a los ciudadanos, a los empresarios: el presidente directamente a la conciencia del conjunto de la nación. Tres fueron los puntos de su discurso. Primero el trabajo, segundo la educación y tercero la integración, entendida no sólo como una labor de los inmigrantes, sino también como una obligación de los alemanes.

Deutschland Schloß Bellevue in Berlin

El Palancio de Bellevue, residencia de los presidentes alemanes.

Köhler sacó a relucir sus preocupaciones sobre la marcha de Alemania y trató las críticas a aquellas cuestiones que, en su opinión, no son como deberían. Pero sobre todo, el presidente se esforzó por inculcar confianza. “Si os esforzáis, podéis conseguirlo”, dijo.

Las grandes visiones las dejó a un lado. Köhler huye de la academia y las teorías. Él quiere ser el presidente de la calle, del pueblo. Sencillo, con un lenguaje accesible para todos, capaz de entender los temores de la mayoría. Ejemplo de la gente corriente, de los trabajadores “aplicados, dignos y comedidos”, deberían de tomar muchos, aseguró, y pidió reformas: “quien ha estudiado nuestro orden político, quiere cambiarlo”.

De todo para todos

El discurso de Köhler repasó los principales aspectos de la discusión social y política hoy por hoy en Alemania. La igualdad de oportunidades, la lucha contra la pobreza, sobre todo la que afecta a los niños, las dificultades relacionadas con la inmigración y los problemas en el mercado de trabajo: con sus palabras, el presidente mencionaba todos los temores sin enemistarse con ningún espectro ideológico. Quién sabe los votos que harán falta para la próxima elección.

La política migratoria ha de ser inteligente y las reformas iniciadas por el anterior canciller, Gerhard Schröder, han de llevarse a cabo, sin que los deseos partidarios o partidistas las condenen al olvido. Pocas objeciones hubiera podido hacer Gesine Schwan a lo dicho por Köhler en Berlín, si es que hubiese querido contradecirle.

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