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Deportes

El niño mimado del deporte alemán

Elegido en 2007 “Deportista del año” en Alemania después de coronarse en casa como campeón mundial en su especialidad, la barra fija, el máximo reto de Hambüchen es colgarse el oro en Pekín.

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Fabian Hambüchen.

El gimnasta Fabian Hambüchen es, a sus escasos 20 años, todo un héroe nacional en Alemania. Tanto es así que fue el nombre propuesto para desfilar como abanderado de la delegación germana en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Pekín. Sin embargo, Hambüchen renunció porque justo al día siguiente de la inauguración debía competir y no quería que nada perturbase su preparación para el gran objetivo, que no es otro que conseguir el oro olímpico. Hace cuatro años, con sólo 16, ya formó parte del equipo olímpico alemán en Atenas. Entonces, fue séptimo. Ahora, figura en todas las apuestas como el gran favorito.

En cuerpo y alma

Todos los reconocimientos, sin embargo, se quedan cortos para un atleta que dedica 28 horas semanales al deporte. Al margen, claro, de los estudios. Se dedica en cuerpo y alma. En más de una ocasión pasa temporadas en Japón, país con el que tiene un vínculo especial –su padre estudió allí durante un año y medio-. De los japoneses dice haber aprendido su carácter competitivo. Cuando está en Alemania, se entrena en un Centro de Alto Rendimiento en el Estado federado de Hessen.

Los resultados de tanto esfuerzo saltan a la vista. Recientemente, Hambüchen ha marcado un nuevo récord mundial en barra fija, con 16,65 puntos. Lo hizo en Dessau, durante una competición europea de gimnasia. Es la mejor puntuación jamás conseguida por un atleta en ese ejercicio, uno de los más espectaculares de la gimnasia artística. No es extraño, pues, que Hambüchen lo tenga todo a favor para convertirse en una de las figuras de la competición en Pekín. Eso sí, en una disciplina como la gimnasia artística cualquier fallo se paga muy caro y puede acabar con las esperanzas depositadas en toda una vida llena de sacrificios.