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Así es Alemania

El mundo busca de nuevo la panacea contra el narcotráfico

En Viena se reúne la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU, con el objetivo de encontrar lo que por momentos parece imposible: un remedio contra el tráfico y consumo de drogas. ¿Lo logrará?

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La heroína vuelve y el consumo de cocaína aumenta en Europa.

“Preocupados por la salud física y moral de la humanidad”, puede leerse en el preámbulo de la Convención Única de Naciones Unidas sobre Estupefacientes , nacida en 1961, enmendada en 1972 y complementada con otras dos convenciones en 1971 y 1988. A través de ella, los países firmantes acuerdan combatir el uso indebido y el abuso de las drogas ilícitas.

Logo der INCB International Narcotics Control Board

La INCB, International Narcotics Control Board, se encarga de vigilar la aplicación de las convenciones "antidroga".

Entretanto, “más del 95% de los países miembros de Naciones Unidas se han adherido a las convenciones, lo significa que sus principios son válidos para el 99% de la población mundial”, comenta Carola Lander, una de los 13 integrantes de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

El órgano fue creado para controlar que se cumpla lo ratificado, y se reúne periódicamente en la capital de Austria para discutir sobre posibles políticas en contra del tráfico y consumo de narcóticos, sustancias psicotrópicas y otras drogas ilegales.

Hasta aquí la teoría. La práctica es, ya se sabe, otra cosa. “El que tantos Estados hayan plasmado su firma en el texto es buena señal”, opina Lander, “sin embargo, a la hora de llevarlo a la práctica comprobamos que en muchos países falta o bien la conciencia acerca de su importancia, o bien la voluntad política necesaria. Si uno piensa que Bolivia y Afganistán forman parte de las convenciones…”.

La JIFE presenta estos días en Viena su Informe Anual y el organismo no está nada contento, por ejemplo, con Bolivia: que el Gobierno permita a los cocaleros expandir sus cultivos contradice los compromisos adquiridos, se lee en el documento.

La nueva ruta de la cocaína

Koka Bauer in Bolivien

Muchos campesinos bolivianos no encuentran otras fuentes de ingreso más allá de la coca.

“La JIFE puede aconsejar a los países y apoyarlos en la aplicación de sus políticas antidrogas. Pero en primer lugar, cada Estado es responsable de sí mismo. Si carece de medios, puede pedir ayuda a los países ricos, pero es él quien tiene que dar el paso, quien tiene que poner personal a disposición y quien tiene que comprometerse con el cumplimiento de lo pactado. No se puede estar siempre mandando dinero sin más”, dice Lander.

Dinero sin más quizás no, pero muchos Estados carecen de todo tipo de recursos, políticos como materiales, para hacer frente al narcotráfico. Desde que el comercio con cocaína descubriera la costa occidental de África para llegar a Europa, la droga hace escala en Guinea-Bissau en cantidades cuyo valor supera al mismo Producto Interior Bruto del país. En 1995, Guinea-Bissau se acogió a las convenciones, pero le faltan policías y ni siquiera tiene una cárcel.

Kokain Drogenhandel nach Europa über West Afrika Guinea Bissau

La costa de Guinea-Bissau: terreno del narcotráfico.

Y además, “en la mayoría de los casos, las estructuras democráticas de los países del África occidental empezaron a establecerse finalizada la Guerra Fría, por lo que todavía se encuentran en proceso de implantación y son muchas veces inestables”, recuerda Wolfgang Götz, director del Observatorio Europeo para la Droga y las Toxicomanías (OEDT). “Si en estos países, en los que por añadidura el funcionariado está muy mal pagado, empieza a caer dinero en las manos equivocadas, las puertas a la corrupción se abren de par en par”, añade.

La venta de cocaína en Europa es un negocio altamente lucrativo. Según el OEDT, el consumo sigue su curso ascendente y la fortaleza del euro supone una ventaja relativa con respecto al mercado estadounidense. Y ahí están esos Estados por los que se pasa tan fácilmente.

“Los traficantes de drogas eligen como objetivo para sus operaciones a países con estructuras gubernamentales débiles que tienen una capacidad limitada de defenderse contra el narcotráfico y sus consecuencias, como la corrupción y el abuso de drogas”, describe en su Informe la JIFE.

Y sin embargo, todo esto no significa que “la ruta desde América Central y la región caribeña hacia Norteamérica y Europa haya visto mermada su actividad”, asegura Lander.

Según ha comprobado la JIFE, México sigue siendo un importante país de tránsito para las drogas ilícitas cuyo destino final es Estados Unidos, Canadá o Europa. “No es que las rutas hayan cambiado”, explica Götz, “lo que sucede es que han nacido rutas nuevas”.

¿Puede ser la legalización una alternativa a las actuales políticas antidroga? ¡Siga leyendo!

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