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Economía

El multimillonario corredor chino en Pakistán

China quiere un acceso al Océano Índico y Pakistán necesita inversiones. Ambos países acordaron crear el Corredor Económico Chino-Pakistaní. El proyecto adquiere formas cada vez más concretas.

La "Nueva Ruta de la Seda”, el megaproyecto chino, está aún en pañales. Una de sus ramas, sin embargo, toma formas cada vez más concretas: la ruta que lleva del sudoeste de China a través de Pakistán al Océano Índico, llamada Corredor Económico Chino-Pakistaní (CPEC, por su nombre en inglés). China ha invertido ya en ese corredor nada menos que 57.000 millones de dólares.

 

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Tres acuerdos firmados por China y Pakistán poco antes de la Conferencia sobre la Nueva Ruta de la Seda dejan claro cuál es el interés central de los chinos: el comercio y el transporte de mercaderías. Unos 500 millones de dólares serán invertidos en la infraestructura de la ciudad-puerto de Gwdar y la creación de la zona franca de Havelian, al norte de Islamabad.

Christian Wagner, experto en Asia Meridional, explica a DW la estrategia de China: "El principal objetivo chino es acceder al Océano Índico y diversificar las vías comerciales. China tiene un gran problema: todo su tráfico marítimo chino pasa por el Estrecho de Malaca, que, en caso de crisis, puede ser fácilmente bloqueado. El objetivo de la Nueva Ruta de la Seda es crear nuevas rutas comerciales hacia Europa, trasladar a otros países sobrecapacidades de la economía china y diversificar el transporte de y hacia China”.

Tres áreas de inversiones

En el marco del CPEC fueron identificadas tres áreas centrales de inversiones. Primero, la construcción y modernización de unas 20 plantas eléctricas en Pakistán, país con aguda escasez crónica de energía. Serán, principalmente, centrales carboeléctricas, recurriendo a los enormes yacimientos de carbón en el sudeste de Pakistán. Segundo, la construcción de rutas y ferrovías, a lo largo de las cuales se crearán, tercero, zonas francas, con inversiones en las industrias del cemento y textil, entre otras.

Karte pakistanische Autobahnen spanisch

También la agricultura se halla en el foco de los planificadores chinos. China exige a Pakistán que abra a inversionistas chinos toda la cadena de creación de valor en la agricultura, comenzando por las semillas, pasando por los abonos y pesticidas, hasta el procesamiento, el depósito y la distribución de productos agrícolas.

La cuestión es: ¿qué beneficios obtiene Pakistán de la ofensiva inversionista china? Todo es "una gigantesca apuesta al futuro", dice Christian Wagner, y remite al ejemplo de Sri Lanka. "China dio a Sri Lanka grandes créditos para la expansión de la infraestructura, lo que llevó el endeudamiento ceilandés a cifras astronómicas. En Pakistán se critica actualmente lo mismo, porque no se sabe si los beneficios que se esperan del 'corredor' alcanzarán para pagarle los créditos a China", agrega.

Créditos y poca transparencia

Wagner subraya que los chinos no dan los créditos con condiciones especiales, sino las normales de mercado. Según periódicos pakistaníes, el Gobierno prometió a los inversionistas chinos beneficios de más de 20 por ciento anual sobre el capital invertido. En contrapartida, espera impulsos para el desarrollo económico del país. Wagner: "Habrá que ver qué efectos sobre el empleo tendrán las zonas francas. Yo cuento con que el proyecto tenga efectos positivos para Pakistán".

Khurram Husain, periodista del diario pakistaní Dawn cree posible que, particularmente, el poco eficiente sector agrícola pakistaní se beneficie de las inversiones chinas. Pero, dijo a DW, todo el proyecto es poco transparente: "el Gobierno pakistaní, evidentemente, se somete al deseo chino de no dar a conocer muchos detalles".

También en las condiciones marco se constata que Pakistán tiene muy en consideración los deseos chinos, agrega Husain: "Para los inversionistas chinos se han creado condiciones especiales, particularmente en el sector energético. No hubo licitación pública".

Así las cosas, está por ver hasta qué punto tanta inversión China trae más beneficios que deudas a Pakistán. Es una apuesta y, como toda apuesta, no se sabe si gana el apostador o la banca.

Autor: Hans Spross (PK/DZC)

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