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Economía

El G-20 debate: ¿más dinero para Europa?

El tema vuelve a ser Europa. En los preparativos para la cumbre del G-20 en México les llega el turno a los ministros de Finanzas y a los jefes de los bancos centrales, que otra vez hablarán de la crisis en la eurozona.

Los ministros de Finanzas y los jefes de los bancos centrales del G-20 preparan la próxima cumbre.

Los ministros de Finanzas y los jefes de los bancos centrales del G-20 preparan la próxima cumbre.

No ha pasado tan siquiera una semana desde que la Unión Europea aprobara el último paquete de ayuda a Grecia cuando ya se especula acerca del siguiente. Superadas las duras negociaciones para lograr de todos los socios comunitarios la luz verde al trasvase de fondos a Atenas, el Viejo Continente parece regresar al punto de partida. Los mismos debates, los mismos miedos. Y la misma pregunta: ¿es ésta realmente la estrategia adecuada?

“El dinero puede comprar tiempo, pero ese tiempo debe ser utilizado para atajar la crisis de raíz”, sostenía el jefe del Bundesbank Jens Weidemann, y también la frase suena familiar. En México se reúne Weidemann con sus colegas al frente de los restantes bancos centrales del G-20 y con los ministros de Finanzas de los países más industrializados del planeta y los principales en desarrollo. Y todos ellos vuelven a hablar de Europa, como lo llevan haciendo desde hace más de dos años.

El impulso debe venir de Europa

La crisis en Europa y el modo de frenarla vuelven a ser los temas centrales del encuentro en México.

La crisis en Europa y el modo de frenarla vuelven a ser los temas centrales del encuentro en México.

La esperanza que los europeos tienen depositada en sus aliados del G-20 es que permitan una mayor participación del Fondo Monetario Internacional en la batalla contra las dificultades económicas. Países como China o Japón podrían conceder al organismo créditos bilaterales y parte de ese dinero fluir hacia la eurozona. Se maneja un monto de 600.000 millones de dólares, de los cuales la UE aportaría 200.000 millones, pero para hablar de cifras es todavía demasiado pronto, advertía el ministro de Finanzas mexicano, Antonio Meade.

En general, el ambiente en Los Cabos, donde tiene lugar el encuentro, no se mostraba propicio a la idea de aumentar la implicación del FMI en las medidas de salvamento del Viejo Continente. La formulación más repetida era igualmente una ya conocida y apuntaba en otra dirección: los países miembros tienen que hacer mayores esfuerzos por salir ellos solos de la crisis. Es decir, reforzar primero sus propios mecanismos de rescate. “Lo que no queremos”, dijo el ministro de Finanzas estadounidense, Timothy Geithner, en una entrevista concedida a la CNBC, “es que el FMI se convierta en el sustituto de un impulso que tiene que venir de Europa”.

Pero no todos los europeos esperan sino que hay algunos que ya descartan, como Weidemann, que no cuenta con que en México vayan a recibir el visto bueno fondos adicionales para el FMI pensando en Europa. Alemania es, cualquier caso, reticente a la estrategia de poner más capital a disposición y prefiere seguir insistiendo en la disciplina financiera y los recortes presupuestarios. “El dinero sólo no basta”, sostenía el jefe del Budesbank, lo importante son los cambios estructurales e incentivar el ahorro.

La madre de todos los ‘firewalls’

En Europa las negociaciones han sido duras, y que no se vayan a tener que repetir prácticamente se descarta.

En Europa las negociaciones sobre los rescates han sido duras, y que no se vayan a tener que repetir prácticamente se descarta.

Sin embargo, tampoco la pauta germana encuentra apoyo unánime. “Aunque es necesaria, la austeridad fiscal en el corto plazo pesará sobre un crecimiento que ya está por debajo de las expectativas”, apuntó el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), en una reunión paralela en Ciudad de México, mientras que en la conferencia José Ángel Gurría, el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), llamaba a constituir la “madre de todos los ‘firewalls’”, una “bazuca” que incluya capital europeo y del FMI y ascienda a 1,5 billones de dólares. “Cuanto más grande sea el ‘firewall’, menos probable será que tengamos que usarlo”, aseguraba Gurría.

Más allá de las diferentes posturas, el temor a que la crisis se extienda y los recursos existentes para contrarrestarla no basten es grande. De ahí el debate en México. Y de ahí muchas de las discusiones de los últimos dos años.

Luna Bolivar/ dpa/ rtrd

Editora: Emilia Rojas Sasse

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