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Economía

El “Fondo Juncker”: ¿solución mágica para la UE?

Europa quiere invertir para crear puestos de trabajo, pero aún discute cómo hacerlo. Los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la UE negocian en Bruselas una palanca financiera de miles de millones de euros.

“Necesito dinero, no solo palabras”, dijo Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea a los jefes de Estado y de Gobierno que se reunieron este jueves en la cumbre de invierno (boreal) en Bruselas. Juncker aboga insistentemente por su fondo de inversiones que intenta movilizar dinero en los mercados y en el sector privado para, al final, alcanzar 315.000 millones de euros. Como los Estados miembros ya anunciaron varios de sus deseos con respecto a la financiación de proyectos pero aún no han confirmado de cuánto será su aporte, Juncker suena ligeramente irritado. “Nos van a tapar los millones si todos hacen lo que dicen que harán”, dijo el presidente de la Comisión en el Parlamento Europeo.

“No construir porque sí”

Los 28 países miembros de la Unión Europea (UE) habían presentado, en total, 2.000 proyectos de financiación a través del “Fondo Juncker”, por un costo total de 1.300 millones de euros. Muchos de los proyectos abarcan autopistas, puentes y escuelas, es decir, inversiones en el área nacional. Será casi imposible encontrar inversores privados que aporten cerca de 250.000 millones de euros al fondo, según la Comisión Europea. Por eso, Juncker advierte sobre no iniciar proyectos solo para garantizar el propio prestigio. “Hay que emprender proyectos sensatos, no solo proyectos porque sí”, dijo Juncker. Algunos países quieren, a cambio de su aporte económico, que se financien proyectos en su país, pero la Comisión de la UE no está de acuerdo. Su plan es que una comisión de expertos del Banco Europeo de Inversiones, de Luxemburgo, verifique y elija los proyectos, libre de la presión de los países miembros. La canciller alemana, Angela Merkel, apoya esa idea. El “Fondo Juncker” estaría a disposición a partir de mitad de 2015.

El vicepresidente de la Comisión Europea, responsable del euro y de asuntos económicos, Valdis Dombrovskis, dijo poco antes del comienzo de la cumbre que espera que los jefes de Estado y de Gobierno aprueben el fondo de inversión. “Las normas de endeudamiento del Pacto de Estabilidad europeo seguirán vigentes. No queremos cambiar los acuerdos, sino usarlos de manera más flexible”, explicó Dombrovskis en un debate con el equipo de expertos “Lisbon Council”, de Bruselas, en respuesta al planteo de Italia, que propuso que en el futuro no se computaran las inversiones al monto de la nueva deuda.

El economista Daniel Gros ve con escepticismo los intentos de relajar la política fiscal a través de la discusión en torno al fondo de Juncker. Teme que no todos los jefes de Estado y de Gobierno de la UE reunidos en Bruselas hayan comprendido verdaderamente qué planea Juncker. “Creo que todos entendieron que se hacen grandes promesas, y quieren formar parte de eso. Pero tengo mis dudas sobre si todos realmente creen que eso pueda llegar a dar resultado”, dijo Gros en conversación con Deutsche Welle.

“Necesitamos capital privado”

La Comisión Europea señaló que el programa de inversiones es su proyecto más importante para los próximos años y su objetivo es atraer, sobre todo, a inversores privados. El apalancamiento será de 1:14, es decir, con un euro de capital estatal, Juncker planea atraer 14 euros de capital privado. “Me parece inteligente movilizar el dinero del presupuesto de la UE para fomentar inversiones en la economía real.”

Daniel Gros opina que ese plan no funcionará, ya que, anteriormente, las empresas privadas no dudaron en invertir porque haya habido pocas posibilidades de financiación. Según él, muchos de los proyectos no fueron bien calculados, o no iban a traer ganancias a las empresas. Otros eran demasiado riesgosos debido a las regulaciones y a los trámites burocráticos en los diferentes países. “Todos esos son problemas que la UE no puede solucionar”, dice el experto.

Jean-Claude Juncker, el arquitecto del “plan mágico” que todavía tiene que será aprobado por el Parlamento Europeo, apuesta a que el programa de inversiones tenga también un efecto psicológico y transmita el mensaje de que Europa está dispuesta a reforzar su lenta recuperación.