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América Latina

¿El fin de la izquierda latinoamericana?

El sueño terminó y algunos gobiernos progresistas de Latinoamérica muestran cada vez más su faceta autoritaria. La búsqueda de nuevos modelos sociales cede ante la permanencia en el poder.

“Fracasó la idea de que Latinoamérica tuviese un nuevo lugar en la economía mundial con una nueva estrategia de desarrollo”, aclara Günther Maihold, representante de la Fundación Ciencia y Política y profesor de la cátedra Wilhelm y Alexander von Humbold en México. Los llamados gobiernos “progresistas” no alcanzaron a crear un marco común de referencia. “No funcionó y cada país decidió seguir su propio camino”, continúa Maihold.

Pese a haber optado por diferentes caminos políticos, Maihold destaca una “tendencia sistemática de los gobiernos de mantenerse en el poder”. Por ejemplo, en Uruguay, Tabaré Vázquez sustituyó con 75 años a José Mujica, que en mayo cumple 80 años. “Es un problema generacional. Siempre coinciden los mismos”, apunta Maihold. La continuidad en la administración y los partidos derivó en un estancamiento de los postulados de la izquierda.

Socialistas entre ellos

Los políticos “progresistas” apostaron por una continuidad personal para gobernar. En Bolivia, Evo Morales está en el cargo desde 2006. Rafael Correa llegó a la presidencia de Ecuador un año después y continúa en su tercer mandato. Hugo Chávez apuntaló el “Socialismo del Siglo XXI” en 1999 en Venezuela y, desde su muerte en 2014, Nicolás Maduro trata de continuar su legado político y ni siquiera se contempla una política de oposición como demostró la detención del alcalde de Caracas Antonio Ledezma.

Uruguay - Präsident Jose Mujica und Boliviens Präsident Evo Morales

Tándem socialista de Uruguay y Bolivia.

Por su parte, la familia Kirchner gobierna en Argentina desde 2004. “Después de tres o cuatro reelecciones, además de los problemas socioeconómicos, los Gobiernos progresistas tienen que hacer frente a exigencias de más participación y transparencia”, aclara Dörte Wollrad, directora de la oficina de la Fundación Friedrich Ebert en Buenos Aires.

Menos pobreza y más protestas

Además, aún quedan muchos problemas por solucionar en la región. Argentina se enfrenta a la recesión, el desempleo y su quiebra técnica. Venezuela sufre por la caída del precio del crudo y, ante la falta de divisas, tiene problemas de abastecimiento. Por el contrario, Ecuador, Bolivia y Uruguay, muestran tasas de crecimiento estable.

En septiembre de 2014, la Asamblea General de la ONU felicitó a los gobiernos latinoamericanos por la lucha contra la pobreza que, según el Banco Mundial, se redujo a la mitad entre 1990 y 2010. Sin embargo, el último Informe de Desarrollo Humano del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, cuestionaba la seguridad. “Hay que preguntarse si esas mejores se mantienen o podrían desaparecer ante factores como aumento del precio de los alimentos, catástrofes naturales, guerras o crisis financieras”.

Pero para Günther Maihold, la izquierda latinoamericana es más que una racha pasajera de buen tiempo que solo funciona cuando la economía crece. Gobiernos como Ecuador supieron sortear la crisis pese al descenso de ingresos por petróleo. “Ha fracasado el concepto unitario de izquierda en la región”, concluye Maihold: “Ya no hay izquierda latinoamericana sino izquierdas nacionales”.