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Ecología

El fin de la energía nuclear acelera el cambio energético

Tras la catástrofe de Fukushima, Alemania llevó a cabo un giro en su política atómica. Ocho antiguas centrales nucleares fueron desconectadas de inmediato. Ahora está por verse si el Gobierno alemán lo llevará adelante.

Barrio abastecido por enegía solar en Friburgo.

Barrio abastecido por enegía solar en Friburgo.

Inmediatamente después de la catástrofe nuclear de Fukushima, el Gobierno conservador de la canciller Angela Merkel cambió su posición en cuanto a energía atómica. Merkel dijo que la catástrofe nuclear demostró que incluso un país con un alto nivel tecnológico, como Japón, es incapaz de dominar los riesgos de la energía atómica. Por ese motivo, la canciller, que una vez preconizó sus bondades, dio el puntapié inicial al abandono de la energía nuclear, apoyada por amplios sectores de la oposición, y llamó a comenzar una nueva era energética en Alemania.

Pocos días después de la catástrofe en Japón, el Gobierno alemán dispuso la paralización de ocho antiguas centrales atómicas. El 30 de junio de 2011, los partidos de mayor representación en el Parlamento alemán votaron a favor de desconectarlas definitivamente. Más aún: los diputados del Partido Demócratacristiano (CDU), de su aliada bávara, la Unión Social Cristiana (CSU), el Partido Liberal (FDP), el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes se manifestaron a favor de paralizar todas las centrales atómicas hasta el 2022.

Abandono de la energía nuclear causa polémica

Para algunos, Alemania da el ejemplo para el inicio de una nueva era energética, pero hay otros que ven el cambio con ojos críticos. Se pone en duda que un país industrializado que utiliza recursos energéticos de manera intensiva como Alemania logre llevar a cabo el giro energético en tan poco tiempo, ya que, hasta el 2010, Alemania extrajo un cuarto del abastecimiento de su red eléctrica de la energía nuclear.

Las cuatro mayores empresas abastecedoras de energía de Alemania alertan acerca del peligro de que haya escasez de electricidad y sobre la necesidad de tener que importarla del extranjero. Los grandes grupos de suministro eléctrico de los países vecinos ya se frotan las manos y hacen planes para una posible exportación de flujo eléctrico. Pero, pasado un año, está a la vista que Alemania, a pesar del abandono de la energía nuclear, sigue exportando electricidad. Algunas empresas en Alemania y en el extranjero ya cancelaron los planes de construcción de nuevas centrales nucleares.

Auge de energía eólica y solar favorece el giro energético

La catástrofe nuclear y el cambio del Gobierno conservador fue una señal política importante en Alemania. Las condiciones iniciales eran buenas, ya que, diez años atrás, la anterior coalición de Gobierno socialdemócrata-verde había dado el primer impulso a un cambio en la política energética con la construcción de nuevas instalaciones solares y centrales eólicas y de biogás. Gracias a eso, tanto operadores de centrales y redes como programadores e ingenieros lograron reunir experiencias importantes en ese área. Asimismo, se estableció un marco legal para la ampliación de los recursos renovables a través de precios fijados por ley.

A fines de 2011, las energías renovables ya contaban con una participación de alrededor del 21 por ciento en la red de abastecimiento eléctrico alemana, cerca de un cuatro por ciento más que en 2010. La mayor parte de la bioelectricidad es provista en Alemania por la energía eólica, con un ocho por ciento, seguida de las centrales de biogás, con un seis por ciento. Y también hay varias nuevas centrales solares que producen, con un cuatro por ciento, entretanto más electricidad que fuerza hidráulica.

El porcentaje de la energía nuclear en el mix de suministro eléctrico en Alemania se redujo luego de la desconexión de los primeros ocho reactores en un 22 a un 15 por ciento. En vista de estas cifras, el ministro alemán de Medio Ambiente, Norbert Röttgen, se manifiesta satisfecho con el exitoso giro en el abastecimiento energético en Alemania, y opina que se trata de uno de los proyectos de modernización más importantes de las próximas décadas.

Ciudadanos avanzan y las grandes empresas pierden

Techo solar en la comunidad de Horb.

Techo solar en la comunidad de Horb.

El giro energético en Alemania es, principalmente, el resultado del esfuerzo de los ciudadanos, los campesinos y las empresas comunales, que invirtieron en instalaciones solares, eólicas y de biogás, así como en centrales eléctricas y de calefacción.

Las cuatro mayores abastecedoras de energía de Alemania, que apostaban sobre todo a la energía nuclear y carbonífera, no contribuyeron demasiado con el éxito del cambio energético. Su participación en la producción de electricidad a partir de energías renovables es apenas del 1,5 por ciento. Al mismo tiempo, sufrieron importantes pérdidas económicas, ya que el valor de la empresa disminuyó, en los últimos años, en varios miles de millones de euros. Eso tuvo que ver, por un lado, con la desconexión temprana de las centrales nucleares y, por el otro, también con el aumento de la competencia en el área de recursos renovables.

Lucha por el poder

Alemania superó un duro invierno de consumo intensivo de electricidad y no hubo escasez, también gracias al veloz avance en la infraestructura de energía solar. Mientras el cambio energético asombra a muchos escépticos, se está produciendo una lucha de poder en el trasfondo de la política energética alemana. El motivo es que el progreso en la producción de energía solar, en manos de los ciudadanos, preocupa a las grandes empresas, que consideran que todo va demasiado rápido.

Con nuevas leyes, el Gobierno alemán intenta ahora frenar el auge de la energía solar, fundamentando que es más cara para el consumidor. Un estudio del Instituto Prognos, sin embargo, prueba que el precio del abastecimiento eléctrico sólo aumentaría de manera ínfima si se continuase ampliando la infraestructura. La mayoría de los alemanes no está muy preocupada al respecto. Según resultados de una encuesta representativa del Instituto Emnid, los ciudadanos alemanes desean que la clase política se comprometa más con el desarrollo de la energía solar.


“Alemania no debe desaprovechar su rol de precursora”

Las críticas a las medidas del Gobierno alemán no se hicieron esperar. Hasta el presidente de la Comisión de Ética convocada por la canciller Angela Merkel, Klaus Töpfer, que asesoró al Gobierno en el camino hacia el cambio energético y que también dirige el Programa de Medio Ambiente de la ONU, manifestó su descontento: “Me preocupa que el cambio energético se esté llevando a cabo de manera diletante en Alemania. Lo que necesitamos urgentemente es que el proyecto sea manejado por profesionales”, dijo Töpfer.

También el profesor Eicke Weber, director del Instituto Fraunhofer para Sistemas de Energía Solar, de Friburgo, lamentó en conversación con Deutsche Welle que “en general, el Gobierno alemán demuestra que no cuenta con un verdadero concepto para llevar adelante el cambio energético y algunos representantes del Gobierno no lo toman en serio”. El renombrado investigador calificó a esa actitud de “catastrófica y tremendamente peligrosa”. El modelo alemán está en el centro de la atención mundial y se lo seguirá observando con gran interés. Es por eso que Alemania corre peligro de perder su papel de precursor en el giro energético, algo que, según Eicke Weber, también sería muy contraproducente para el cambio energético global.

Autor: Gero Rueter/ Cristina Papaleo
Editor: Enrique López

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