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Ecología

¿El fin de la bombilla eléctrica?

¿Cuán realista es la propuesta de Australia de prohibir las bombillas eléctricas convencionales para proteger el clima?

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En la lucha contra el cambio climático, Australia quiere transformarse en el primer país del mundo en prohibir las bombillas eléctricas convencionales, para reducir el consumo energético y la emisión de gases de efecto invernadero.

Das Ende der Glühbirne?

Bombilla eléctrica convencional: 95 % es calor.

En ello no pensó Thomas Alva Edison: la bombilla eléctrica por él desarrollada tiene sobre todo un efecto: calienta su entorno. Sólo el cinco por ciento de la energía absorbida por una bombilla eléctrica convencional es transformada en luz, el resto es calor. Las lámparas de bajo consumo energético consumen un 80 por ciento menos de energía para generar la misma luz. Si en todo el mundo se sustituyeran las clásicas bombillas eléctricas por las nuevas lámparas de bajo consumo se ahorrarían unos 320millones de kilovatios hora de corriente, dejándose así de emitir 160 millones de toneladas de CO2. Ello corresponde a las emisiones de anhídrido carbónico de todos los vehículos automotores que circulan en Alemania.

A Australia se le prende la bombilla

Australia fue el primer país que extrajo de ello consecuencias y prohibirá las lamparillas convencionales a partir del 2010. En lugar de ellas deberán usarse sólo lámparas de bajo consumo, dijo Malcolm Turnbull, ministro australiano de Medio Ambiente. “Si el resto del mundo sigue nuestra idea, ello supondría un considerable ahorro de energía”, agregó.

También el Estado de California, EE. UU., se trazó como objetivo eliminar las bombillas eléctricas convencionales de todos los hogares hasta el 2010. El ministro alemán de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel, apoya la idea. Europa no puede darse el lujo de seguir usando bombillas convencionales, de mínima eficiencia, dice Gabriel. Efectivamente, una medida de ese tipo haría superfluas en Alemania dos centrales atómicas.

Pero Gabriel dice que la propuesta australiana de prohibir las bombillas convencionales no es practicable en Alemania. Debido a regulaciones de la UE, una medida nacional de ese tipo sería imposible en Alemania, dice el ministro. Alemania aboga por un modelo japonés. En Japón, los modelos de productos de más bajo consumo energético son declarados estándares vinculantes para todos los productos de la misma categoría. De esa forma, todos los productos que consumen más energía son eliminados del mercado. Ello supondría a corto o mediano plazo el fin también de la bombilla eléctrica convencional en Europa.

Hasta ahora, los consumidores no compran mucho las bombillas de bajo consumo sobre todo por su precio relativamente elevado. Si bien existen bombillas importadas, sobre todo de China, baratas, éstas son gravadas en Europa con hasta un 66 % de aranceles aduaneros, como medida “anti dumping”.

Intereses encontrados

Los críticos de esos aranceles argumentan que éstos son incompatibles con la protección del clima y los objetivos de ahorro energético de la UE. Syed Kamall, portavoz de política comercial del grupo parlamentario conservador EVP-ED en el Parlamento Europeo, califica los aranceles de “absurdos” y la organización protectora del medio ambiente WWF los tilda de “decisión proteccionista de cortas miras”.

La situación se complica más aún si se tiene en cuenta que muchos fabricantes europeos de bombillas eléctricas convencionales, por ejemplo la empresa holandesa Philips, las producen en países de sueldos bajos. El comisario de Industria de la UE, Günter Verheugen, está a favor de los aranceles porque éstos favorecen al fabricante alemán Osram, dice Kamall.

En efecto, es sobre todo Osram la empresa que aboga por el mantenimiento de los aranceles. Paradójicamente, también Osram, al igual que Philips, produce bombillas eléctricas convencionales en China. Pero Osram quiere mantener los aranceles, según explicó el comisario de Comercio de la UE, Peter Mandelson, porque éstos afectan proporcionalmente más a Philips.

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