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Ecología

El erizo, a la conquista de los jardines

La intervención del ser humano trae peligros para uno de los animalitos más queridos de Alemania. El erizo café o simplemente Igel -su nombre en alemán- es motivo de estudio por parte de organizaciones en todo el país.

Quien visite Alemania o viva en este país no puede dejar de tener un encuentro con un erizo. Este simpático y tierno animalito endémico de Europa ha protagonizado cuentos e inspirado juguetes, pero nada se compara con el original: un pequeñito con púas que deambula a paso lento por calles y jardines, generalmente de noche, pues es de hábitos nocturnos.

Se acerca el invierno y el erizo está ocupado de alimentarse y ganar peso. Con los fríos se retira a un lugar cómodo para hibernar, ya sea entre hojas o casas de madera construidas para él. A pesar de la simpatía que despierta, los expertos advierten que no se trata de una mascota y no hay que sacarlo de su ambiente o tocarlo.

"Es un animal salvaje protegido. Las personas sólo pueden intervenir para ayudar a un erizo que esté necesitado, por ejemplo, herido o de bajo peso antes del invierno, pero sólo el tiempo que sea necesario”, indica Julian Heiermann, de NABU, asociación alemana de protección de la naturaleza.

Ulli Seewald, de Pro-Igel, organización dedicada a este mamífero, adivierte que es importante saber prestar la ayuda adecuada. Para esto, grupos dedicados al tema entregan instructivos sobre cómo y cuándo actuar, y a quién acudir en caso de encontrar un animalito en problemas.

"El erizo no tiene un pelaje caluroso para el invierno como el caballo o el perro, sino púas. Los machos se van primero a hibernar, luego las hembras y por último los más jóvenes. Buscan insectos o también caracoles para alimentarse. Si no encuentran suficiente alimento y no alcanzan un peso mínimo de unos 500 gramos no sobrevivirán a la hibernación, fase en la que pierden cerca del 30% de su peso”, dice Ulli Seewald.

Erizo entre hojas.

El erizo es un mamífero de hábitos nocturnos. No es fácil encontrarlo.

Bienvenido a la ciudad

 
Ninguna organización sabe exáctamente cuál es la población de erizos en Alemania, pero sí hay indicios sobre dónde es más frecuente encontrarlos hoy. El Proyecto Igel en Baviera, de la asociación Landesbund für Vogelschutz (LBV), está recolectando información desde la primavera de 2015. A la fecha, los habitantes de Baviera han reportado 56 mil avistamientos de erizos.

"Antes el erizo era visto en bordes de los bosques, campos u orillas de ríos, pero hemos descubierto que ahora vive en nuestros jardines. Queremos enfocarnos en su hábitat, cómo ha llegado a vivir aquí y qué tal le va en los jardines”, explica la experta Martina Gehret, encargada del proyecto. "Más allá de 250 metros de lugares poblados, ya no se ven erizos”, agrega.

El avance de las construcciones ha traído consigo la destrucción de su ambiente natural y no es raro ver erizos circulando por las calles, donde sufren atropellos. En los patios de las casas corren el riesgo de quedar atrapados en estanques o escalones profundos desde donde no pueden salir, tienen obstáculos como muros o rejas cerradas y, en su búsqueda de comida, se meten en bolsas de basura donde pueden asfixiarse.

Un joven erizo de siete semanas en busca de alimento.

Un joven erizo de siete semanas en busca de alimento.

¡Protejamos al Igel!

Los datos reunidos en el estudio de Martina Gehret serán llevados a un sistema cartográfico para verificar dónde los erizos son más y dónde menos frecuentes, y desarrollar una estrategia de protección.

Este mamífero tiene unos pocos enemigos naturales, entre ellos el búho y el zorro. "El mayor peligro para el erizo es el hombre, lo que incluye desde el tráfico automotor, hasta el tipo de jardín, qué plantas tiene y si ocupan pesticidas. Un jardín con frutales, con plantas que florecen y que pierden hojas atrae a más insectos, que son el alimento del erizo. Si no los encuentra, sale en su búsqueda”, explica Martina Gehret.

Poner ladrillos entre escalones para facilitar el paso o dejar las bolsas de basura en altura puede evitar que más erizos caigan en estas trampas. Asimismo, se aconseja cuidar que las rejas tengan espacio para que puedan transitar de un jardín a otro sin quedar atrapados, o en otoño dejar montones de hojas donde puedan hibernar. También, como refuerzo antes del invierno, se puede dejar a su alcance comida de gato.

Los expertos coinciden en que este animalito necesita espacios amigables. "El erizo es muy simpático, la gente lo encuentra maravilloso y como animal salvaje tiene un lugar en nuestro corazón, pero necesita también un lugar en nuestros jardines”, apunta Martina Gehret.

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