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Alemania

El ejército alemán desilusionado, desinteresado y empobrecido

Burocrático, lento y anticuado: así perciben los soldados alemanes a su empleador, el ejército, y así se lo ha hecho saber al Parlamento del país quien fuera enviado a observar el ambiente que en él se respira.

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Las cada vez más frecuentes misiones en el extranjero suponen un desgaste psicológico adicional para los soldados alemanes.

Reinhold Robbe se llama la persona encargada de informar a los diputados alemanes sobre la situación de sus fuerzas armadas. Como delegado del Parlamento para los temas relacionados con el ejército, Robbe vela por el bienestar de los soldados, recopila sus quejas y es los ojos y oídos de los parlamentarios en el mundo castrense.

Con lo visto y escuchado, Robbe redacta cada año un informe que después presenta a sus colegas en Berlín. “Un soldado describe el dilema al que actualmente se enfrenta la Bundeswehr con estas palabras: 'queremos ser key player [actores internacionales], pero nos faltan los medios más básicos'”, narra el delegado.

Falta de medios

50 Jahre Bundeswehrkrankenhaus Hamburg

El personal sanitario escasea especialmente en la Bundeswehr.

Si se hace el amago de comparar a la Bundeswehr con los ejércitos británico o estadounidense, la sensación de estar ante un organismo anticuado se multiplica, opina otro de los soldados en el informe de Robbe. Para poder trabajar, se lamenta según el documento un oficial, quienes juraron obediencia por encima de todo tienen que quebrar el reglamento. Equipamiento obsoleto, escasez de dinero para las reparaciones más necesarias, propuestas que acaban en las papeleras por falta de medios: al parecer, las deficiencias son muchas.

“Los soldados están hartos, y con razón, de escuchar excusas sobre por qué las cosas no funcionan”, declaró Robbe. Con un ejército moderno y flexible, la Bundeswehr tiene, en opinión del delegado, poco que ver, y no le extraña que el ejército haya dejado de ser un destino atractivo para los jóvenes del país. Cada vez menos chicos y chicas se deciden en Alemania por la carrera militar. La falta de personal se nota especialmente en algunas ramas, como la sanitaria.

“Entretanto ya es de dominio público lo dramática que viene siendo estos últimos años, en especial el año pasado, la situación de los empleados en el servicio sanitario central. No es ninguna casualidad que hayamos contado unas 100 renuncias”, indicó Robbe.

Falta de interés

Bericht des Wehrbeauftragten Robbe

Reinhold Robbe (dcha) le entrega su informe sobre 2008 al presidente del Parlamento alemán, Norbert Lammert.

El peso de la maquinaria burocrática, que cae como una lápida sobre los soldados, y el desgaste psicológico que suponen las misiones en el extranjero se encuentran entre los principales motivos que llevan a los soldados alemanes a abandonar el ejército.

Pero sólo con más dinero y mejores medios no se solucionaría el problema, advierte Robbe. La cuestión afecta al conjunto de la sociedad, y en especial al desinterés que ésta muestra por sus fuerzas armadas. La Bundeswehr apenas es protagonista en la literatura, el cine o la vida cultural de Alemania, se queja el delegado. Al contrario de lo que sucede en otros países, el ejército recibe aquí atención limitada y los periódicos le dedican titulares, como mucho, cuando en acto de servicio fallece alguno de sus miembros.

“Los soldados echan de menos la solidaridad y el apoyo de la gente: una solidaridad con personas que llevan a cabo una labor muy dura por nuestro país”, asegura Robbe, “y echan de menos el interés por las condiciones en las que trabajan, por las cosas a las que se ven obligados a renunciar”.

Autora: Nina Werkhäuser

Editora: Claudia Herrera Pahl

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