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Europa

El drama de los refugiados en Cos

La isla griega de Cos no está preparada para la enorme oleada de refugiados que llega a sus costas. Las autoridades hicieron muy poco para ayudar a los inmigrantes, que son abandonados a su suerte.

Cerca de 1.000 inmigrantes se amontonaban frente a la entrada del puerto de Cos, el domingo por la noche, esperando poder abordar un barco comercial que puso a disposición el gobierno griego para albergarlos luego de que atravesaran el canal desde Turquía en lanchas neumáticas. Algunos han esperado más de 20 días en la isla, durmiendo en tiendas sobre la playa, o a cielo abierto, con muy poco agua y comida y sin acceso a servicios sanitarios.

“Estamos trabajando con las autoridades locales para obtener un lugar en donde acomodar a la gente en tiendas que podemos proveerles, pero primero tenemos que convencer a las autoridades de que les den un sitio donde quedarse”, explica Roberto Mignone, coordinador de emergencia para el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Las autoridades griegas y el personal de ACNUR se esfuerzan en dar contención a la multitud, que está a la espera de ayuda. La tensión aumenta cuando las autoridades anuncian que, de momento, solo se permitirá el ingreso al barco-hogar a los sirios.

Como muchas otras islas griegas, Cos, con cerca de 30.000 habitantes, se ha visto superada por la ola migratoria. Más de 7.000 refugiados, personas en busca de asilo e inmigrantes arribaron en julio de este año a sus costas. Grecia, que está pasando por una grave crisis económica, ya recibió a 156.726 inmigrantes y refugiados que cruzaron el mar desde enero, de acuerdo con las cifras de la Policía y del Ministerio del Interior helenos. A la guerra en Siria se suman las condiciones del mar, más calmo en los meses de verano.

Sin preparación para recibir inmigrantes

La semana pasada hubo un estallido de violencia en Cos, en un estadio de fútbol en el que los inmigrantes habían estado esperando durante horas bajo el sol, sin agua ni comida, para obtener sus papeles migratorios. La Policía tuvo que encerrar a centenares de inmigrantes durante 24 horas y empleó sus bastones para poner orden. Cuatro días más tarde se produjo una pelea entre 50 inmigrantes de Afganistán, Irán, Pakistán e Irán frente a la estación central de Policía de la isla.

De acuerdo con Yannis Koutsomitis, analista político y economista independiente, el gobierno no estaba preparado para la llegada de los refugiados. “No hay una infraestructura para redactar sus solicitudes y sus documentos. Las estaciones de Policía no están bien equipadas y no existe un plan eficiente de cómo movilizar a los refugiados”, dijo.

Algunos habitantes de la isla están preocupados porque la afluencia de inmigrantes a la isla pueda cambiar el paisaje y perjudicar la llegada del turismo, una industria esencial en la crisis económica griega. Daniel Esdras, jefe de la sede griega de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), señaló a DW que “con tanta gente en una isla tan pequeña, las cosas se ponen difíciles. Al comienzo, los refugiados son bienvenidos, pero más tarde la gente se cansa”. Sin embargo, a menudo se ve a los turistas alcanzar una botella de agua a los inmigrantes que la necesitan. Alan Davidson, un turista escocés, dice que lo importante es que los refugiados puedan establecerse en algún lugar: “Simpatizo con ellos porque, obviamente, tienen problemas graves en sus países. Lo importante es que las cosas se muevan como para que puedan llegar seguros a otros países junto con sus familias”.

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