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Salud

“El condón femenino da independencia sexual a la mujer”

Oxfam ha iniciado una campaña para propagar el uso del condón femenino y acabar con los tabúes que lo rodean. Pero, ¿qué aspecto tiene este método? ¿Es cómodo? ¿Cómo se usa? DW-WORLD habló con la ONG.

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Una mujer sostiene un condón femenino.

A la Conferencia Internacional contra el SIDA, celebrada en a principios de agosto en México, Farah Karimi viajó desde Holanda para ser la portavoz de Oxfam. La directora general de la ONG en este país europeo pudo responder así a muchas preguntas sobre los condones femeninos, y presentar la campaña que emprende para promover su uso.

También DW-WORLD tenía algunas dudas sobre este poco extendido método anticonceptivo, a las que Karimi, una vez más, dio respuesta.

Personalmente nunca he tendido la oportunidad de ver un condón femenino más que en fotos, ¿puede explicar qué aspecto tiene?

Farah Karimi: Podría decirse que se parece a una pequeña bolsa de plástico, más o menos, abierta por uno de los lados. En ese lado tiene un anillo que sirve para sujetarlo: el anillo permanece fuera de la vagina y el resto dentro.

No suena muy confortable…

No, no suena muy confortable. Y tiene una forma que tampoco incita mucho a usarlo. Y precisamente sobre eso tratamos de llamar la atención, porque en el condón femenino, que existe desde hace 15 años, se ha invertido entre muy poco y nada.

No ha habido interés por desarrollar nuevos modelos, por simplificar su uso, por que ópticamente resulte más atractivo, ni por hacerlo accesible. Y sin embargo, en una encuesta que llevamos a cabo entre mujeres que lo usan habitualmente y en la que les preguntamos si les resulta cómodo, etc., las respuestas fueron bastante positivas. Pero aún se podría hacer mucho más.

¿Por qué cree usted que no se ha hecho ese “mucho más” que se podría, y seguramente se debería hacer?

Esa misma pregunta nos la hicimos nosotros. Se habla mucho del SIDA, de lo importante que es la prevención… y sin embargo, tenemos ahí un método como el condón femenino, que permite a las mujeres ser totalmente independientes de sus parejas a la hora de decidir si se protegen o no, que apenas se toma en cuenta.

La conclusión a la que llegamos es que en el fracaso del condón femenino influyen algunos prejuicios, como por ejemplo la idea de que a las mujeres no les interesa, que son ellas mismas las que no quieren usarlo. Nosotros hemos comprobado que allí donde existen programas para darlo a conocer, las mujeres reciben con gusto la información y sí hacen uso de él.

Y también creemos que a veces los motivos son culturales: en muchos países no se ha invertido en este método porque se teme a la independencia sexual de la mujer.

¿Un condón para el Tercer Mundo? ¡Siga leyendo!

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