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Europa

El BCE mantiene tasas en mínimos históricos

La medida, resuelta por el Consejo reunido en Fráncfort, va en consonancia con lo avanzado por los analistas, quienes anticipaban que a principios de 2017 la entidad se iba a centrar en contener la inflación.

El Banco Central Europeo decidió hoy (19.01.2017) mantener inalterable en el cero por ciento la principal tasa de interés de la zona euro, en un momento en el que la inflación ha cobrado algo de impulso en el bloque, aupada por el alza de los precios de la energía. La entidad monetaria tampoco ha movido los tipos que penalizan los depósitos que los bancos guardan en la caja fuerte del BCE, que siguen invariables en el 0,4 por ciento negativo.

La medida, resuelta por el Consejo de Gobierno reunido en Fráncfort, va en consonancia con lo avanzado por los analistas, quienes pensaban que el BCE se iba a centrar a principios de año principalmente en la evaluación de la inflación. El nivel de precios permanece desde hace años en la eurozona muy por debajo del objetivo que se marca el BCE,  un nivel cercano pero inferior al dos por ciento. Sin embargo, en diciembre, por primera vez desde 2013, la inflación del bloque logró superar el umbral del punto porcentual y trepó al 1,1 por ciento.

Crecimiento insuficiente 

Un crecimiento que, a pesar de ser considerado insuficiente a ojos de los guardianes del euro, están aprovechando las voces críticas, principalmente los economistas y los políticos alemanes, para pedir el fin de la política expansiva del Banco Central Europeo. "La política de los tipos de interés al cero por ciento en un momento en el que aumenta la inflación es destructora para los ahorradores alemanes. El BCE debería empezar lo antes posible a subir poco a poco las tasas", señaló el ministro de Finanzas del Estado Federado de Baviera, el conservador Markus Söder.

Esta es una opinión que comparten otros expertos, como el presidente del prestigioso instituto económico de Múnich IFO, Clemens Fuest, quien entiende que la reciente alza de la inflación es una señal para iniciar la salida de la política monetaria expansiva de Fráncfort y exige que la entidad monetaria ponga fin en marzo a su programa masivo de compra de activos. Sin embargo, parece poco probable que los banqueros centrales de la eurozona apuesten por un cambio de rumbo en el corto plazo.

Todavía a finales de 2016, concretamente hace seis semanas, el BCE decidió extender el programa de compra de deuda pública y corporativa hasta diciembre de este año, pero reduciendo a partir de abril el volumen de sus adquisiciones mensuales de los 80.000 millones de euros actuales a los 60.000 millones. El presidente de la entidad, Mario Draghi, justificaba la medida como un nuevo intento del BCE de cumplir con su mandato y de situar la inflación en niveles cercanos pero inferiores al dos por ciento. 

MS (dpa/efe)

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