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Economía

El Banco Mundial pide ayuda para los países en desarrollo

Los países en desarrollo serán quienes más sufran los efectos de la crisis financiera, asegura un informe del Banco Mundial. La institución apela a la responsabilidad de los Estados ricos y pide que se programen ayudas.

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El Banco Mundial presenta un informe sobre los efectos de la crisis en los países en desarrollo.

“En los países africanos productores de diamantes y en las empresas pulidoras de la India, cientos de miles de personas se han quedado sin trabajo”, aseguraba Friedel Hütz-Adams, de la ONG Südwind. El negocio con las preciadas piedras pasa por malos momentos.

Pero en tiempos de crisis no sólo se venden menos diamantes. En Camboya, un país de algo más de 13 millones y medio de habitantes, la contracción de la demanda mundial ha destruido sólo en la industria textil 30.000 empleos. Según la Organización Mundial del Trabajo, en América Latina la crisis pondrá fin al ciclo de desempleo a la baja y dejará a entre 1,5 y 2,4 millones de personas sin ocupación.

Grüne Diamanten in Freetown, Sierra Leone

Südwind calcula que la demanda de diamantes en bruto caerá casi un 50% en 2009.

Debido a la falta de sistemas efectivos de protección estatal, el desempleo tiene en estos países efectos sociales aún más devastadores. Por eso Südwind exige a las compañías alemanas que comercian con diamantes que garanticen el bienestar de los que extraen y lustran la fuente de tantos beneficios.

Y puesto que la crisis financiera internacional no sólo amenaza con aumentar a nivel mundial las tasas de desempleo, sino también con hundir en la bancarrota a algunos Estados e incapacitar a otros para que paguen sus deudas, el Banco Mundial pide al “Primer Mundo” que cumpla con los compromisos de ayuda adquiridos y que tenga en cuenta a los países en desarrollo en sus millonarios programas de refuerzo de la coyuntura.

Más malos presagios

En 2009, la producción industrial mundial caerá un 15%; el comercio internacional va a vivir la mayor contracción desde los años 80; por primera vez desde la II Guerra Mundial, la economía se ve amenazada por una recesión planetaria. Éstos son algunos de los nada halagüeños datos que se extraen del último informe del Banco Mundial (BM).

Symbolbild IWF und Schuldenkrise

El FMI estima que 22 países africanos necesitarán créditos por valor de unos 25.000 millones de dólares.

Y la peor parte de las consecuencias que traigan los malos pronósticos se la llevarán los países en desarrollo, a quienes les faltarán, según cálculos del BM, entre 270.000 y 700.000 millones de dólares en créditos que no van a concederse. Sólo un cuarto de estos Estados cuenta con medios suficientes para financiar programas sociales y combatir la pobreza sin apoyo externo.

A la restricción de los préstamos de capital por parte de las entidades privadas se une el bajón de la demanda mundial, que afectará a los sectores económicos más dinámicos de los países en desarrollo, aquellos que están orientados a la exportación. Y el precio de las materias primas sigue reduciéndose, mermando las arcas de los principales consorcios y de los mismos Estados.

“Paquete rescate de los pobres”

USA Weltbank Robert Zoellick

El director del Banco Mundial, Robert B. Zoellick.

Siete Estados africanos podrían declararse en bancarrota, otros seis en insolvencia, dice el BM. La situación requiere de medidas drásticas y los países ricos están llamados a actuar, opina el organismo.

Además de que se haga entrega de los 39.000 millones de dólares que faltan por distribuir de la suma que prometieron los miembros del G-8 en 2005, siguiendo la nomenclatura que ha extendido esta crisis, el BM propone la creación de un “paquete de rescate de los pobres”. Con ello, la entidad espera que se tenga en cuenta a los países en desarrollo en los millonarios compendios de ayudas públicas que se están aprobando en Europa y otras regiones pudientes.

Los fondos deberían destinarse a invertir en infraestructuras y protección social, y a apoyar a las pequeñas y medianas empresas de los Estados necesitados, instó el presidente del BM, Robert B. Zoellick.

En los países en desarrollo, el dinero del contribuyente del “norte” podría dar frutos económicos aún más rápidamente de lo que está sucediendo en los Estados ricos, considera la institución mundial, y recuerda al G-20, que se reunirán el 2 de abril en Londres, que esta crisis global requiere soluciones globales, es decir, soluciones para todos.

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