1. Ir al contenido
  2. Ir al menú principal
  3. Ir a más sitios de DW

Asia Central, atractiva para el EI

Roman Goncharenko, Vitali Volkov29 de marzo de 2016

Cuando se habla de la milicia terrorista Estado Islámico (EI), se piensa sobre todo en el Medio Oriente y en el norte de África. Pero el EI también tiene en la mira a las antiguas repúblicas soviéticas del Asia Central.

https://p.dw.com/p/1ILVe
Imagen: picture-alliance/Zuma Press

La prensa regional habló de maniobras “sin precedentes”. Cerca de 45.000 militares tayikos, incluyendo reservistas, y aproximadamente 2.000 soldados rusos, ensayaron conjuntamente la forma de repeler a un grupo terrorista infiltrado desde el extranjero. La última parte de las maniobras tuvo lugar en el sur de la antigua republica soviética de Tayikistán, a unos 15 kilómetros de la frontera con Afganistán. El mensaje iba dirigido a todas luces al movimiento talibán y a las milicias del “Estado Islámico”.

Rusia observa con preocupación desde hace meses cómo el EI se acerca al Asia Central. Según una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, el peligro de que los extremistas islámicos pudieran utilizar a Afganistán como trampolín para propagarse en la región ha adquirido rasgos reales. Moscú considera a Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguisia y Kazajistán como parte de su esfera de influencia y les presta ayuda militar, también porque ve un peligro para su flanco sur.

Tendencia ascendente

No existen datos fiables acerca de la cantidad de seguidores del EI procedentes del Asia Central que combaten en Siria e Irak. La consultora neoyorquina “The Soufan Group” estimaba en diciembre de 2015 que unos 4.700 provienen de la antigua Unión Soviética. De ellos, unos 2.400 serían ciudadanos rusos, oriundos principalmente del Cáucaso Norte. Su número se ha triplicado en un año. De Asia Central provendrían aproximadamente 2.000 combatientes. Y la tendencia también es ascendente en su caso.

“Pese a todo lo incierto de las cifras, son cantidades ínfimas de personas procedentes de comunidades musulmanas, pero bastan para plantear un desafío a la política de seguridad”, indica Uwe Halbach, de la Fundación Ciencia y Política (SWP).

Soldados tayikos en la frontera con Afganistán.
Soldados tayikos en la frontera con Afganistán.Imagen: DW/G. Faskhutdinow

Autoritarismo y pobreza

Asia Central, con casi 70 millones de habitantes, parece ser una zona de reclutamiento cada vez más atractiva para el EI. En las cinco antiguas repúblicas soviéticas de la región imperan desde hace décadas regímenes autoritarios, que se cuentan entre los más corruptos del mundo. Grandes sectores de la población, mayoritariamente musulmana, viven en la pobreza desde el desmoronamiento de la Unión Soviética.

Sobre todo los jóvenes son vulnerables a las ideas del EI, advierte Akezhan Kazhegeldin, ex primer ministro de Kazajistán, en conversación con DW. “Cuando la juventud no ve perspectivas y tampoco tiene libertad para cambiar el sistema, comienza a prestar oídos a políticos extremistas”, dice, indicando que la idea de un “califato” supranacional resulta allí popular. También Halbach lo confirma.

Participación política

El número de simpatizantes del EI ha aumentado tanto que en Estados como Tayikistán “suenan las alarmas”, dice el especialista de la SWP. Se considera que ese país está especialmente expuesto a la amenaza del EI, debido a su frontera de más de 1.300 kilómetros con Afganistán.

Como ejemplo de los problemas internos del país, Halbach menciona la controvertida proscripción del “Partido del Renacimiento Islámico de Tayikistán”, en septiembre de 2015. Se trataba del único partido musulmán en el área postsoviética, al que el Tribunal Supremo acusó de tramar un golpe de Estado. Su líder, Muhiddin Kabiri, vive ahora en el exilio, en Europa. A su juicio, “si el EI fuera derrotado o debilitado en el Medio Oriente, tendría que trasladarse a otra región, lo cual constituiría un peligro para Tayikistán”.

No obstante, los expertos consideran poco probable que el EI ataque directamente las repúblicas de Asia Central. Pero estiman que la organización extremista podría intentar extenderse paulatinamente hacia esa región. Para evitar que lo consiga sería necesario permitir la participación política de fuerzas musulmanas moderadas.