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Europa

El único eclipse total de 2015

Este 20 de marzo, un fenómeno poco habitual pudo ser contemplado a simple vista en Europa: el único eclipse solar total de 2015; un espectáculo natural y una amenaza para la estabilidad de la red eléctrica alemana.

Este viernes (20.3.2015), un fenómeno astronómico poco habitual pudo ser contemplado a simple vista desde Europa: la Luna surcó el firmamento, pasando entre el Sol y la Tierra durante aproximadamente dos horas. Observado desde nuestro planeta, el satélite eclipsó a la estrella completamente; sólo un impresionante halo plateado adornó brevemente el cielo oscurecido. Este fue el único eclipse solar total del año 2015. Pero el espectáculo natural es también una amenaza para la red eléctrica de Alemania.

Sin la debida protección, no hay diferencia entre mirar el eclipse y mirar el Sol en circunstancias normales.

Sin la debida protección, no hay diferencia entre mirar el eclipse y mirar el Sol en circunstancias normales.

“La estabilidad de las redes eléctricas se ve desafiada”, dice Andreas Preuß, vocero del operador energético Amprion. Y es que durante la brevedad del eclipse el rendimiento de las instalaciones fotovoltaicas desciende abruptamente. “En cuestión de segundos es posible que desaparezcan doce gigavatios de electricidad de la red y, después del eclipse, es probable que tengamos de nuevo diecinueve gigavatios de electricidad. Esas fluctuaciones pueden ser problemáticas y causar apagones”, señala Preuß.

El siguiente espectáculo, las mareas

Ambos astros seguirán haciendo de las suyas el fin de semana. Un cambio en la órbita de la Luna que se produce en un ciclo de aproximadamente dieciocho años hará que su distancia de la Tierra se reduzca considerablemente. Simultáneamente, el Sol se hallará en el punto de su órbita más cercano al ecuador de nuestro planeta, dando lugar al equinoccio de primavera boreal. Cuando el Sol y la Luna están alineados con la Tierra se intensifica la atracción gravitacional de estos cuerpos sobre los océanos, generando fuertes mareas.

En la mañana del 20 de marzo, el eclipse fue parcial en el norte de África, el Medio Oriente y Asia Occidental, y total en el Atlántico Norte, el Océano Ártico y el Polo Norte; durante algo más de dos minutos hubo oscuridad plena en una franja de unos 400 kilómetros. En otras zonas se tuvo la impresión de que una nube grande y densa había cubierto el Sol. En toda Europa, los oftalmólogos hicieron campaña para recordarle a la población que, sin la debida protección, no hay diferencia entre mirar el eclipse y mirar el Sol en circunstancias normales.

Las nubes pueden eclipsar al eclipse

Los lugares desde donde se aprecié el eclipse en toda su plenitud fueron las islas Feroe (Dinamarca) y el archipiélago noruego de Svalbard. En Europa continental, Islandia y Groenlandia, el espectáculo astronómico fue más modesto y las nubes amenazaron con dificultar su visibilidad. En Francia, lo más probable es que el Monte Saint-Michel sea objeto de numerosas visitas este 21 y 22 de marzo, pero no debido al eclipse solar, sino a las mareas que le seguirán y que dejan su histórica abadía rodeada por el mar.

El océano cubrirá por completo el puente que conecta al promontorio con tierra firme. Por su ubicación, el monte Saint-Michel es uno de los lugares de Europa donde las mareas se manifiestan de una manera más marcada. Cuando las mareas llegan a la costa norte de la Bretaña y alcanzan el extremo occidental de Normandía, éstas confluyen en el golfo de Saint Malo, rodeando el monte Saint Michel. “No es una isla, pero, cuando el nivel del mar sube, es como si o fuera”, comenta Sandrina Moreau, una camarera del café del convento.