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El Mundo

Ejército egipcio amenaza con actuar con “severidad y firmeza”

Las protestas continúan y las fuerzas armadas informaron que reaccionarán si manifestantes invaden sus bases. Siguen detenciones de partidarios de Mursi.

La visita del vicesecretario de Estado norteamericano, William Burns, marcó la jornada en Egipto, donde la autoridad del gobierno de Obama se reunió con el primer ministro Hasem al Beblawi y el jefe del Estado Mayor, general Abdel Fattah al-Sisi. “No vamos a intentar imponer modelo alguno”, dijo Burns al terminar la reunión, pero aseguró que Washington valora “determinados principios democráticos”.

La reunión se produjo mientras en las calles de El Cairo miles de seguidores del derrocado presidente Mohamed Mursi seguían pidiendo, por segunda semana consecutiva, que éste sea repuesto es su cargo, del que fue derrocado el 3 de julio, tras un golpe militar apoyado por millones de egipcios que salieron a las calles a manifestarse contra el régimen.

William Burns pidió diálogo para salir del problema.

William Burns pidió diálogo para salir del problema.

Estados Unidos se sumó a Alemania, que pidió que Mursi sea puesto en libertad. El exmandatario sigue retenido en un lugar desconocido sin que se hayan presentado cargos en su contra, aunque la fiscalía ya realiza investigaciones por denuncias de espionaje y arruinar la economía del país, entre otras acusaciones.

¿Una segunda Siria?

Burns pidió a los egipcios, de acuerdo a comentarios realizados en la televisión del país del norte de África, que las diversas facciones políticas consigan un acuerdo que acabe con la violencia. También advirtió que una situación de violencia generalizada podría convertir a Egipto en una segunda Siria, un escenario catastrófico para la región, y solicitó detener los arrestos motivados por razones políticas.

Por otro lado, la multitud de simpatizantes de los hermanos Musulmanes se congregó en un acto en su campamento de protesta frente a la mezquita Raba al-.Adawiya, donde según la prensa local pretendían ocupar las calles de la zona para paralizar el tráfico. Los opositores a Mursi, en tanto, estaban reunidos en la plaza Tahrir y frente al palacio presidencial.

Las Fuerzas Armadas egipcias advirtieron que reaccionarían “con la mayor severidad, firmeza y fuerza” si los manifestantes se acercaban o intentaban penetrar sus bases, una advertencia que parece extemporánea, considerando que los hechos de violencia de la semana pasada no se han vuelto a repetir en los últimos cinco días, salvo excepcionales enfrentamientos en la noche de este lunes, que fueron reprimidos por las fuerzas de seguridad con gases lacrimógenos.

Mientras, la fiscalía ordenó el arresto de siete miembros de los Hermanos Musulmanes acusados de incitar los actos de violencia que causaron la muerte de 92 personas el lunes 8 de julio. En la lista están los líderes Essam El-Erian y Mohamed El-Beltagi. Incluso los manifestantes de la plaza Tahrir están preocupados por el curso que toman los hechos, cada vez más parecidos a un plan de venganza. “No estoy de acuerdo con que los militares tengan el poder y no me gusta que usen la violencia”, dijo uno de ellos citado por la agencia Reuters.

DZC (dpa, Reuters, AFP)

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