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Deportes

Ecuestres olímpicos no tienen lugar ni en Pekín ni en China

A 2.000 kilómetros de Pekín, carentes de espíritu olímpico, sin ambiente, los jinetes son los grandes "olvidados" de los Juegos Olímpicos porque China no cumple con requisitos de salubridad.

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Hinrich y Marius, jinete y caballo, conquistaron las primeras medallas de oro en ecuestres para Alemania.

Alemania dominó el martes 12 de agosto el torneo de equitación de los Juegos Olímpicos y se llevó las dos preseas doradas en la categoría individual y por equipos, borrando los amargos recuerdos de su descalificación en Atenas 2004. Primero, el equipo alemán se impuso al quinteto australiano de debutantes olímpicos para alzarse con el oro por equipos. Luego Hinrich Romeike consiguió el oro en el enfrentamiento de salto.

Pero no todo es alegría en Pekín, o para ser exactos fuera de Pekín. En verdad, las pruebas de ecuestres de Pekín 2008 no tienen lugar ni siquiera en China, sino en Hong Kong. "Esto no es muy diferente a un gran torneo hípico. Es como un evento en sí mismo", dijo el jinete alemán de saltos Luger Beerbaum, en vísperas de sus sextos Juegos.

Su colega Isabell Werth, que participa en competiciones de doma, bromea sobre su cuarta participación olímpica. "Debido a la medidas de seguridad que se aprecian por doquier se siente cierto cosquilleo olímpico. Y por lo complicado de la organización también se nota".

Los jinetes se sienten dejados de lado y utilizados. Hace tres años, el COI trasladó las competiciones de equitación a la antigua colonia británica debido, según versión oficial, a las disposiciones jurídicas sobre epidemias.

Pekín no cumple con exigencias internacionales

El argumento empleado fue que no se podía garantizar el retorno de los excelentes caballos, valorados en varios millones de dólares, porque el continente chino no estaba libre de epidemias.

"Si se hubiese querido de verdad, también podrían haberse conseguido en Pekín las premisas para la cuarentena", dijo Werth. "Las competiciones ecuestres no eran deseadas en Pekín por motivos políticos", comentó Beerbaum.

Con el traslado a Hong Kong, que posee un estatus especial desde la devolución de Gran Bretaña a China hace once años, el gobierno de Pekín puede demostrar realmente su política de una sola China. Curioso es a este respecto que Hong Kong tenga su propio comité olímpico y compita con equipo propio.

Mediante una recepción para los deportistas, durante la que se transmitirá en pantallas gigantes para el público la ceremonia inaugural, y un pequeño fuego olímpico, se intentará crear un poco de ambiente.

Todo lo tiene que autorizar Pekín

"Es normal la falta de ambiente. Todo ha de ser autorizado por Pekín. Ello complica las cosas y refleja lo lejos que estamos", dijo Werth. Se echa de menos pasar por las otras sedes o comer en la villa olímpica y encontrar a otros deportistas".

En Hong Kong hay también una villa olímpica, pero en realidad es sólo un hotel con prohibición de bebidas alcohólicas. Como cada habitación debe ser compartida por dos deportistas, sólo se alojaron allí tres jinetes alemanes.

A pesar de todo, el escenario es maravilloso

Pero por lo menos, a pesar de la falta de ambiente olímpico, las condiciones son buenas. "El escenario de competiciones, construido por unos 100 millones de euros (alrededor de 155 millones de dólares) en el recinto del Jockey Club de Hong Kong es algo extraordinario", elogió Werth. "No había visto nunca algo semejante".