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Alemania

Dos alemanes del Este ocupan cargos máximos en Alemania

La canciller alemana creció en la ex RDA, el nuevo presidente alemán también. Muchos se preguntan si se está produciendo un cambio en la élite política alemana, dominada durante 22 años por alemanes occidentales.

Joachim Gauck y Angela Merkel: dos alemanes del Este.

Joachim Gauck y Angela Merkel: dos alemanes del Este.


¿Qué tienen el presidente Barack Obama y la canciller Angela Merkel en común? Que ambos pertenecen a una minoría. El hombre más poderoso del mundo es, en un país marcado históricamente por la raza blanca, el primer presidente negro. Y la mujer más poderosa de Europa es la primera jefa de Gobierno de origen germanooriental. Tan poco ha cambiado en la relación entre negros y blancos en EE. UU. desde que Obama asumió el poder, como en la relación entre las dos Alemanias desde el comienzo del gobierno de Angela Merkel, en 2005.

Sin embargo, nada de eso modifica el hecho de que Joachim Gauck, que también creció en la Alemania Oriental, sea el nuevo presidente alemán. Una cosa es que dos alemanes orientales ocupen los dos mayores cargos políticos, y otra cosa es la realidad y la percepción que tienen los alemanes de lo que fue la República Democrática Alemana.

Las encuestas y las estadísticas muestran claramente que la situación, en lo referente a la relación entre alemanes del Este y del Oeste, cambia lentamente. El desempleo en el Este de Alemania llega a un 12 por ciento, casi el doble que en el Oeste (6,9 por ciento).

Ciudadanos de segunda clase

El Este y el Oeste alemanes juntos viento en popa: ¿más un deseo que una realidad?

El Este y el Oeste alemanes juntos viento en popa: ¿más un deseo que una realidad?

Casi 20 años después de la reunificación alemana, aún persisten las diferencias en los ingresos de alemanes del Este y del Oeste. Quien trabaja en el Este percibe, en promedio, sólo un 85 por ciento del salario de alguien que se desempeña en el Oeste. “Por otro lado, el valor actual de las jubilaciones en el Este se acerca, en casi un 89 por ciento, al del Oeste”, señala el Informe Anual sobre el Estado de la Reunificación Alemana 2011. Pero, en lugar de alegrarse por esas diferencias que van desapareciendo lentamente, los afectados las perciben como una situación desventajosa e injusta.

La decepción se manifiesta con regularidad en las encuestas. Alrededor de dos tercios de los alemanes orientales se queja de falta de equidad social, según demuestran estudios realizados desde mediados de 1990. Pasados 20 años de la caída del Muro de Berlín, un 42 por ciento de ellos se sienten ciudadanos de segunda clase, según datos del Instituto Allenbach. Esos valores no han cambiado sustancialmente desde el 2005, cuando asumió el Gobierno Angela Merkel. Y tampoco hay indicios de que el panorama cambie a causa de la presidencia de Joachim Gauck.

La carrera de algunos es la derrota de otros

Joachim Gauck (dcha.) asumió la presidencia el 19 de marzo de 2012.

Joachim Gauck (dcha.) asumió la presidencia el 19 de marzo de 2012.

Además, vale la pena echar una mirada a las circunstancias externas bajo las cuales ambos representantes del Estado alemán llegaron a los cargos máximos que hoy ocupan. Joachim Gauck -que fue director del órgano oficial encargado de custodiar e investigar los archivos de la Stasi, la policía política de la RDA- sacó provecho de la dimisión de su antecesor, Christian Wulff, contra quien perdió en 2010.

De haber sido elegido por el pueblo, ya entonces la mayoría se hubiese decidido por Gauck, un teólogo protestante brillante, tanto intelectual como retóricamente. Pero el presidente alemán, máximo cargo representativo y protocolar, es elegido por la Asamblea Federal, compuesta por los diputados del Bundestag y enviados por los 16 Parlamentos de los Estados federados. Se dice que la canciller alemana habría querido evitar la victoria de Gauck, incluso luego del fracaso de Wulff, pero tuvo que aceptarlo debido a la presión ejercida por su socio de coalición, el Partido Demócrata Liberal (FDP).

A todo esto, el ascenso político de Angela Merkel, primero ministra de Familia y más tarde de Medio Ambiente bajo el Gobierno del excanciller Helmut Kohl, -llamado también el canciller de la reunificación alemana-, para pasar luego al cargo de secretaria general de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y asumir más tarde la jefatura de ese partido, se debe no sólo a su claro talento político, sino también en gran manera al escándalo en el que se vio implicado su mentor, Kohl, por los fondos ilegales que recibió su partido para financiarse mientras él lo presidía.

Como se supo a fines de 1990, Helmut Kohl había recibido fondos ilegales por millones de marcos y, partir de allí, sumió a la CDU en la peor de sus crisis políticas y financieras. Además, quien debía suceder a Kohl como jefe de la CDU -el hoy ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble- también estuvo implicado en el asunto, por lo cual Angela Merkel pudo asumir el mando del partido sin dificultades, ya que no tenía antecedentes de ese tipo en su haber.

Los ministros de Merkel, todos de Alemania Occidental

Ministros de Merkel: todos del Oeste.

Ministros de Merkel: todos del Oeste.

Las dos carreras sobresalientes de estos dos alemanes orientales –Merkel y Gauck- también son, más allá de su capacidad y méritos personales, historias relacionadas con el fracaso de sus antecesores de Alemania Occidental. Si Merkel y Gauck hubiesen llegado a la cancillería y al Palacio de Bellevue sólo a causa de su talento y de sus características personales, las encuestas que marcan la autoestima y el estado de ánimo de los alemanes orientales en cuanto a vivir en democracia resultarían más positivas. Ya que, lógicamente, entonces muchas más personas que crecieron en la RDA deberían estar ocupando cargos de liderazgo en todas las áreas de la sociedad alemana. Pero ese no es el caso en absoluto.

Ninguno de los 14 ministros y ministras nombrados por Angela Merkel para su gabinete proviene de Alemania Oriental. Y ese panorama político es un calco del que predomina en la economía y en los medios. Hoy como ayer, ninguna de las 30 empresas líderes que operan en el índice DAX de la bolsa alemana es dirigida por alemanes orientales. En el amplio nivel jerárquico de la aseguradora “Münchener Rückversicherung”, un global player, se descubre a un único alemán del Este entre sus representantes, Torsten Jeworreks. Algo similar sucede en los grandes medios germanos. Desde fines de 2011, la directora general del canal MDR (Mitteldeutschen Rundfunk) es una alemana oriental: Karola Wille. Pero las jefaturas de redacción de los periódicos alemanes de formación de opinión son manejadas en su totalidad por alemanes del Oeste.

Muy poco ha cambiado

Después de 22 años de reunificación, la conclusión es tan clara como desalentadora: en Alemania es difícil encontrar –no importa dónde se mire- una élite de alemanes del Este. La canciller Angela Merkel y el presidente Joachim Gauck son nada más que la excepción a la regla. En vista de la importancia de sus cargos son dos excepciones muy especiales, pero no deberían conducir a falsas deducciones. Alemania no se ha transformado por ellos en modo alguno en una Alemania más oriental.

Autor: Marcel Fürstenau/ Cristina Papaleo
Editor: Pablo Kummetz

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