Dortmund tocó fondo | Deportes | DW | 01.12.2014
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Deportes

Dortmund tocó fondo

El último equipo de la clasificación actual de la Bundesliga disputaba hace apenas 18 meses la final de la Champions League: El Dortmund sigue cayendo y los aficionados al fútbol en todo el mundo buscan explicaciones.

Para el Dortmund la temporada de la Bundesliga no ha marchado de acuerdo a lo planeado y la derrota del fin de semana ante el Fráncfort (0-2), que lo relegó a la última posición de la clasificación, es solo el más reciente capítulo de una historia que empezó mal. Y es que no hay que olvidar que la apertura del campeonato alemán 2014/2015 ante el Leverkusen, en casa, ante su fiel y entusiasta público, desembocó también en un resultado negativo (0-2) de carácter premonitorio.

Entre la primera jornada de la Bundesliga, y la más reciente, la número 13, han pasado muchas cosas, y pocas de ellas han sido para bien. Muy por el contrario, el Dortmund, en el torneo local, no ha logrado hacer realidad los constantes propósitos de mejorar que formula cada vez que pierde un partido, lo cual en esta temporada ocurre con inaudita frecuencia.

El peor balance de Klopp

El equipo del entrenador Jürgen Klopp acumula ya a estas alturas de la temporada, pese a que aún no se llega ni a la mitad del torneo, ocho derrotas. Solo en una ocasión desde su llegada al Dortmund en el 2008 Klopp terminó el campeonato con más partidos perdidos, en el 2009/2010, cuando ajustó nueve en total.

Para entender la gravedad de la situación del actual subcampeón de la Bundesliga hay que tener en cuenta los siguientes datos: en la temporada 2013/2014 solo se registraron siete derrotas; en la del 2012/2013 fueron seis; en la del 2011/2012 únicamente tres; y en el campeonato 2010/2011 apenas fueron cinco, las mismas que en el año del debut de Klopp al frente del club, en el 2008/2009.

Además, el carismático entrenador nunca había visto a su equipo en la última posición de la clasificación de la Bundesliga. El Dortmund no ocupaba ese lugar en el tablero desde el 18 de agosto del 2007. Eso, sin embargo, fue en la segunda jornada de la temporada tras perder dos partidos consecutivos, lo cual no emula ni remotamente la situación actual en la que se registra ya una serie de cinco derrotas en línea.

De la sexta a la décima fecha el equipo de Klopp fue vencido repetidamente y estuvo a punto de igualar la peor marca del club en materia de derrotas (seis seguidas en la temporada 1999/2000), lo cual no ocurrió gracias a una afortunada victoria (1-0) sobre el Gladbach producto de un curioso autogol de Christoph Kramer y no de la superioridad futbolística.

Más que mala suerte

Hace apenas una semana el entrenador Armin Veh se marchó del Stuttgart esgrimiendo como argumento: “me abandonó la buena fortuna”. La excusa le sirve muy poco al técnico Klopp, al fin y al cabo la crisis de su club se limita a la Bundesliga. En La Champions League el Dortmund se clasificó sin mayores inconvenientes a los octavos de final, instancia que también ya alcanzó en la Copa Alemana.

De las tres competiciones en las que participa el Dortmund, la que lo tiene enfrentando un mal momento es la que representa su día a día, su cotidianidad: la Bundesliga. Allí, a diferencia del Stuttgart, Klopp no puede culpar al azar, y por eso ha asumido la responsabilidad de lo que ocurre: “Si la cosa se reduce a un factor de suerte, pues puedo dejar libre el camino al entrenador que traiga mejor fortuna. Pero la verdad es que no es así de sencillo”, dijo el entrenador a la cadena de televisión alemana Sky.

Klopp es consciente de que las dificultades de su equipo poco tienen que ver con asuntos cabalísticos, y a estas alturas prácticamente nada con la muy publicitada fiera competencia con el rival de Múnich que en los últimos años ha fichado a sus máximas estrellas. Es cierto, Mario Götze y Robert Lewandowski ahora están en el Bayern, que no culta sus deseos de contratar también a Marco Reus.

De otro lado, Reus –aunque lesionado- todavía está en Dortmund, el equipo ha recuperado para la plantilla a figuras importantes que extrañó durante largo tiempo (Ilkay Gündogan y Shinji Kagawa), ha erigido en pilares de su fútbol a jóvenes talentos (Pierre-Emerick Aubameyang y Henrik Mkhitaryan), e invirtió más de 50 millones de euros en refuerzos (el campeón del mundo Matthias Ginter, el italiano Ciro Immobile, y el colombiano Adrian Ramos, entre otros).

Con la afición en contra

El entrenador Jürgen Klopp, responsable de los éxitos recientes del Dortmund, ha sido puesto en entredicho.

El entrenador Jürgen Klopp, responsable de los éxitos recientes del Dortmund, ha sido puesto en entredicho.

Junto a la última posición de la clasificación de la Bundesliga, la gran novedad de la crisis es la protesta de un sector de la afición en contra de Klopp. Por primera vez desde que el entrenador llegó al Dortmund hay seguidores que en voz alta, a través de las redes sociales, lo critican, e incluso solicitan su renuncia. El debate sobre la situación del equipo ha sido especialmente intenso en el popular foro de los seguidores del Dortmund (schwatzgelb.de), donde circula la pregunta ¿qué es más importante: el club o el entrenador?

El interrogante es válido, el Dortmund no solo es un club deportivo, también es una empresa que opera en la bolsa de valores y cuyo éxito financiero depende de los resultados que se consigan en la cancha. Cada derrota representa una peligrosa baja de las acciones, y es el entrenador el encargado de evitarlas, pero no lo conseguirá mientras no surta al equipo de alternativas a un sistema de juego que los rivales de la Bundesliga no solo conocen a la perfección, sino que han aprendido a contrarrestar.

Son muchos los aficionados que recuerdan que el fútbol de Jürgen Klopp hizo posible la recuperación económica del club, y que los títulos encarrilados por el entrenador ayudaron decisivamente a espantar el fantasma de la bancarrota y a fortalecer de nuevo al Dortmund como una potencia futbolística y empresarial. Pero también son muchos los que no desean convertirse de nuevo en un club más del fútbol alemán, y no hay ninguno dispuesto a ver al club luchando por evitar el descenso.