Donald Tusk, un europeo pragmático | Europa | DW | 01.12.2014
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Europa

Donald Tusk, un europeo pragmático

Donald Tusk es un europeo convencido. Su forma cauta lo ayudó a tener éxito en Polonia y a ganarse amigos en todas las capitales de Europa. Eso será de mucha ayuda para el nuevo presidente del Consejo de Europa.

“Él es un europeo convencido y apasionado”. Así comentó la canciller de Alemania, Angela Merkel, la elección de Donald Tusk como presidente del Consejo de Europa. Las mismas palabras que usó la autoridad en 2010, cuando Tusk fue galardonado con el Premio Carlomagno en Aquisgrán. Un honor que solo se concede a las más grandes personalidades del continente. Y no fue sin razón. Fue su actitud proeuropea y proalemana lo que hizo que Tusk y su partido liberal Plataforma Cívica (PO) se impusieran en 2007 a los euroescépticos y nacional-conservadores del partido Ley y Justicia, de los hermanos Kaczynski.

El cosmopolita, amistoso y dialogante Tusk se puso en claro contraste con el a menudo intransigente y beligerante Jaroslaw Kaczynski. Mientras que éste generaba perplejidad y malestar en partes iguales tanto en Berlín como en Moscú, Tusk podía mejorar visiblemente las relaciones polaco-alemanas y, además, conseguir una relación constructiva con Vladimir Putin.

En la memoria colectiva queda, por ejemplo, el abrazo entre Tusk y Putin en la zona donde el avión presidencial polaco se estrelló, en Smolensk, en abril de 2010. Pero Tusk tiene también la capacidad de afrontar asuntos desagradables de forma diplomática, como ocurrió durante la visita a Polonia de Putin para el 70 aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Él, que estudió historia, le recordó entonces a su invitado que no solo la Alemania de Hitler invadió Polonia, sino también la Unión Soviética de Stalin.

Excelente decisión

Para muchos, la elección de Tusk como presidente del Consejo de Europa fue una sorpresa. De hecho Tusk, quien ya en 2012 sonaba como potencial sucesor de José Manuel Barroso, había dicho recientemente, y en más de una ocasión, que quería concentrarse en los asuntos políticos polacos. Que eso finalmente no ocurriera se debe a muchas razones. Tras su segundo triunfo en 2011, las encuestas muestran ahora un panorama distinto para Tusk en Polonia. Los números dicen que su archirrival, Jaroslaw Kaczynski, tiene una ventaja notoria de cara a las elecciones. Por ello, el llamado de Bruselas sirve como una suerte de escape para Tusk.

Además, está ahí el conflicto ruso-ucraniano, que el ministro de Exteriores de Polonia, Radoslaw Sikorski, calificó claramente como “guerra”. Esto, a nivel europeo, le da una influencia muy distinta a Tusk. La presunta debilidad del primer ministro polaco, que habla mejor alemán y ruso que inglés, puede en realidad ser una ventaja. Tusk, nacido en Danzig en 1957 y joven miembro del movimiento Solidaridad que luchaba por los derechos humanos y por el término del régimen comunista, entiende mucho mejor la mentalidad post soviética del gobierno ruso que la nueva jefa de Exteriores de la UE, Federica Mogherini, y otros colegas europeos.

El diputado de la CDU Karl-Georg Wellmann también está convencido de que ése fue el factor determinante a la hora de elegir a Tusk como jefe del Consejo Europeo. “Es una excelente decisión”, dijo Wellman en conversación con DW. En Berlín se considera a Tusk “razonable”, pero al mismo tiempo como alguien que “puede liderar la política con mano firme”. Y eso es algo que recuerda al estilo de la canciller Merkel. Con su apoyo, Tusk tiene la posibilidad, desde diciembre, de cumplir su mandato de forma más activa y eficaz que su predecesor.