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Europa

Diez años del Acuerdo de Paz en Irlanda del Norte

En Belfast, la capital de Irlanda del Norte, aún se sienten los vestigios de casi cuatro décadas de terror en la celebración del Acuerdo del Viernes Santo, que el 10 de abril de 1998 dio vía a una paz negociada.

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Parlamento de Irlanda del Norte en Stormont, Belfast.

Altos muros y alambres de púas, desconfianza, violencia y resquemores no envían el mensaje de paz que a los políticos irlandeses tanto les gusta difundir. En el lugar en el que una vez se mataban mutuamente católicos pro-irlandeses y protestantes unionistas, defensores de la adhesión a Gran Bretaña, los que fueran enemigos irreconciliables componen hoy un gobierno común. La sociedad sin embargo, continúa dividida.

En el llamado Acuerdo de Paz de Semana Santa se sentaron las bases para una vida sin atentados sangrientos de grupos terroristas como el IRA y el fin de la ocupación británica tras casi cuatro décadas.

Unas 3.500 personas murieron víctimas de ataques terroristas en Irlanda del Norte y decenas de miles resultaron heridas. El mundo miraba por ello aquél Viernes Santo a la pequeña provincia de 1,7 millones de habitantes, pues si se lograba reunir a los enemigos, sería un ejemplo para el mundo entero.

Tras 22 meses de tortuosas negociaciones y un llamamiento del hoy ex presidente estadounidense Bill Clinton, las partes en conflicto acordaron un documento de paz de 65 páginas, como hicieron también los gobiernos irlandés y británico. En el acuerdo se contemplaba la creación de un amplio gobierno regional independiente en asociación con el Estado de Gran Bretaña.

Blair y Bertie Ahern: arquitectos de la paz de Irlanda del Norte

Al mismo tiempo, los grupos terroristas declararon que abandonarían las armas y sus combatientes fueron liberados de las cárceles. El entonces primer ministro británico Tony Blair, sintió la "mano de la Historia". A Blair hay que agradecer en su mayor parte, así como a su homólogo irlandés Bertie Ahern, la firma del acuerdo. Pero el IRA no eliminó su arsenal de armas hasta 2005 y otras tropas paramilitares lo siguieron aún más tarde. Hubo que esperar aún años hasta que se cristalizara verdaderamente un gobierno común. Por primera vez en mayo de 2007 los enemistados unionistas y el católico Sinn Fein volvieron a unirse.

Hoy el primer ministro Ian Paisley, del protestante DUP, y su viceprimer ministro del Sinn-Fein, Martin McGuinness, antiguo comandante del IRA, se entienden tan bien que incluso fueron bautizados como "los hermanos risitas". El hecho de que Paisley, conocido como "Doctor no" por su negativa a sentarse en la misma mesa con su enemigo, dimita en mayo, no pondrá en peligro la paz. Y el que Blair ya no ostente el cargo de primer ministro, mientras Ahern también abandonará su cargo el próximo mayo no será un problema para que la paz avance.

Pero no todo lo que brilla es oro…

"Muchas cosas aún no se han solucionado. Aún hay violencia, sobre todo contra agentes de la policía. El pasado domingo de Pascua, republicanos que celebraban una manifestación en Londonderry lanzaron piedras y cócteles molotov contra policías y no hay que olvidar que en diciembre fue asesinado un funcionario.

El desempleo, el consumo de estupefacientes y una alta tasa de suicidio presentan un panorama, al que se añade el abismo que existe aún hoy entre las dos confesiones religiosas. "La gente cree que se les abandonará no sólo política, sino también social y económicamente", asegura Hutchinson. "La gente sigue viviendo en desventaja. La única diferencia es la atmósfera más pacífica en la que viven.

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