1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

América Latina

Diálogos de La Habana: “cerca del punto de no retorno”

La avanzada agenda, la buena disposición también del ELN y los intereses económicos en zonas a desmilitarizar hacen que analistas consultados por DW vean con optimismo el diálogo entre el gobierno colombiano y las FARC.

Con un llamado del gobierno colombiano a las FARC para que comiencen ya la retirada de las minas antipersonas –elemento clave del control territorial- comienza esta nueva ronda de los Diálogos de Paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“Empezamos el año con más optimismo que cómo lo acabamos porque a la solución favorable positiva del secuestro de Alzate se ha añadido el impulso de ambas partes por avanzar”, explica a DW Rafael Grasa, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona y presidente del Instituto Catalán Internacional por la Paz.

Humberto de la Calle

Humberto de la Calle, negociador por el gobierno colombiano.

“¿Las dificultades? Las mismas que había antes, hay temas muy importantes en la mesa. Un ejemplo: ayer el presidente Santos dijo que no habría impunidad. Y las FARC siguen diciendo que ni un día de cárcel. Evidentemente eso es un choque de trenes. Pero estamos cerca de un punto de no retorno, a partir del cual será más costoso levantarse de la mesa que seguir negociando”, apunta el investigador español, en este momento profesor visitante de la Universidad de Los Andes en Bogotá.

“Entramos a una etapa en que la mitad de la agenda está dialogada y hay acuerdos firmados. Ya no sólo el secretariado sino los principales comandantes de la guerrilla están en La Habana y desde diciembre las FARC han mantenido su cese el fuego unilateral”, dice a DW Franklin Castañeda, abogado y presidente de la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.

¿Optimista? “Se ha avanzado mucho en el punto cuarto, el de las víctimas, 70 han ido a La Habana, 2000 han participado en los foros en Colombia. Sí, estoy moderadamente optimista de que estamos cerca de lograr el acuerdo de paz. Quizá no sea para el 2015, pero estamos más cerca que nunca en estos más de 50 años de conflicto armado”, agrega Castañeda, cuya organización, desde 1973, vela por los derechos humanos y las garantías a las personas privadas de libertad por motivos políticos.

¿Un tercer actor bienvenido?

Por otro lado, el anuncio de las negociaciones para entablar un diálogo semejante con el otro grupo armado activo en el país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), suma otras interrogantes. Dos años llevan también en diálogo secreto, pero el avance ha sido lento. “Tanto el Estado como el ELN se pronuncian listos para el diálogo pero también culpan a la otra parte de los retrasos”, dice Castañeda.

Por otra parte, según Grasa, “a pesar de que las demandas del ELN –en cuanto a puntos de la agenda, a causas del conflicto y a modelo de desarrollo- han sido más altas, se ha avanzado bastante y habría posibilidad de un acuerdo en uno o dos meses”.

Con todo, “hay todavía sectores que plantean que el ELN es quizá una guerrilla muy pequeña y no valdría un diálogo sino más bien intentar vencerla en armas. Pasan por alto que el ELN ya ha soportado 50 años todo el peso militar, que no han sido sólo las FARC. Según informes oficiales, el ELN tiene 3000 personas en armas, alta capacidad de hacer daño, zonas del país bajo su control. Y también tienen una propuesta política a tener en consideración”, dice Castañeda.

“En Colombia, o acabamos este conflicto armado ahora que están dadas las condiciones o vamos a tener que esperar unas décadas más. Esas décadas van a costar muchísima sangre al pueblo colombiano. Si acabamos el conflicto armado solo con las FARC y lo continuamos con el ELN, van a continuar los argumentos que hoy se tienen para que el ejército no cambie, no se reduzca, para que las instituciones sean antidemocráticas. La existencia del conflicto armado ha servido en Colombia para tener muchos argumentos públicos para no tomar medidas que garanticen paz y democracia”, puntualiza.

Efectivamente, “hablamos del gobierno colombiano como si fuera una cosa unitaria y no lo es. Una cosa es el presidente y su grupo negociador más cercano. Y otra cosa es la posición del ministerio de Defensa y el debate interno en las Fuerzas Armadas. Dentro de éstas, es cierto, que no le dan la misma caracterización de enemigo militar al ELN y a las FARC”, explica, por su parte, Grasa.

No obstante, en su opinión, la prueba de que el gobierno colombiano no sigue pensando en la solución militar con el ELN la ve precisamente en la búsqueda del diálogo. Además, hay muchos interés en que la guerrilla deje de controlar amplias zonas del país:

“El modelo de desarrollo actual en Colombia tiene que ver mucho con inversión extranjera directa y la industria extractiva. En este momento, en que hay recortes de presupuestos internos por la caída del petróleo –grave para un país que produce alrededor de un millón de barriles diarios-, el tema de las extractivas y los intereses de muchas empresas transnacionales hace que haya presión para avanzar en ese diálogo. Es cuestión de que el ELN –que controla gran parte de las zonas de minería extractiva del país- sienta que se le trata bien. Por otro lado, está muy claro que cerrar el conflicto con las FARC teniendo abierto sin negociación el del ELN complicaría las cosas. Creo que el gobierno hará esfuerzos para llegar a un acuerdo”, afirma Grasa.

En los próximos días

Kolumbien ELN Rebellen

"El ELN cuenta en este momento con unos 3000 efectivos en armas y gran poder de destrucción".

Así las cosas, a dos años y un mes del inicio del diálogo entre el grupo guerrillero más antiguo de América Latina y el gobierno de un país cuya economía es una de las más pujantes del continente, “todo está muy abierto, muy complicado, creo que va a depender mucho de los próximos dos meses”, explica Grasa, previendo desde ya, por ejemplo, dificultades en el proceso de refrendación de estos acuerdos por parte de la población colombiana, prometido por el presidente Santos. Por su parte, Castañeda podría imaginar una refrendación de los acuerdos con ambas guerrillas.

Como fuere, en breve, “el anuncio más importante que se espera no es el de víctimas sino el de desescalamiento técnico del conflicto. Es decir el cese el fuego bilateral, para asegurar que se entra a una etapa más tranquila. No ayuda mucho a la población saber que se va acercando el fin del conflicto si cada día hay noticias de enfrentamientos”, dice el investigador catalán. La posibilidad de comenzar ya con el retiro de las minas, podría marcar el inicio de esa etapa más tranquila.