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Cine

Detrás del proyector; los operadores de la Berlinale

Mientras las estrellas desfilan por la alfombra roja del Festival Internacional de Cine de Berlín, los encargados de operar los proyectores se enfrentan al enorme reto de garantizar funciones perfectas.

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Jörg Maske, operador de proyectores fílmicos.

Un aparato se mueve a ritmo regular en el espacio estrecho en el que solamente hay una pequeña ventana. Es el cuarto de proyección de un cine berlinés y, además, el sitio de trabajo de Jörg Maske. Hay estrechez e incomodidad.

También vemos dos proyectores, un anaquel metálico y un juego de protectores para los oídos a fin de mitigar el sonido de la máquina. Pero Maske está satisfecho: ser operador del proyector de películas es para el hombre de 41 años un trabajo de ensueño.

Berlinale Filmvorführer Jörg Maske Knöpfe

Controles en la sala de proyección.

Desde pequeño, el alemán coleccionaba filmaciones cortas, de modo que siempre le pareció lógico convertir su pasión en una forma de ganarse la vida. Comenzó a trabajar a finales de los años ochenta en Berlín.

“Antes”, recuerda, “ser operador de proyectores de filmes requería una formación a nivel de técnico calificado. La luz era obtenida a partir de barras de carbón y las cintas corrían el peligro de quemarse en cualquier momento”.

20 años tras el celuloide

Con dos décadas en la profesión, Jörg Maske es uno de los viejos lobos dentro de la misma. Cada año, al inicio de la Berlinale, él se enfrenta a retos peculiares. Los requisitos para los operadores son muy especiales, pues se trata de uno de los tres festivales cinematográficos más importantes del mundo.

“Cada función de la Berlinale es por sí misma un acontecimiento. Debemos proyectar los filmes rollo por rollo y no de otra forma”, dice Maske. Esto significa que cada 17 o 18 minutos, el operador debe cambiar de cinta y dar paso a un proyector distinto. Es un trabajo que requiere gran experiencia y sensibilidad, además de enorme concentración.

Berlinale Filmvorführer Jörg Maske Werbung

Protectores auditivos, indispensables en este trabajo.

Durante la Berlinale, los operadores no deben salir del cuarto de proyección. La pequeña ventana ofrece solamente una estrecha vista de la pantalla; así, Maske y sus colegas se percatan de poco de lo que sucede en el festival.

La labor implica gran cantidad de estrés. Nada debe salir mal, y menos si entre el público se encuentran grandes actores, productores y periodistas.

Tranquilidad y experiencia

Pero Maske aborda su trabajo con la tranquilidad que da la experiencia. La mano experta se nota cuando en el momento de colocar la cinta en el laberinto de las máquinas proyectoras. El técnico fue asignado este año al cine International de la capital alemana.

Berlinale Filmvorführer Jörg Maske beim Umspulen

Manos con 20 años de experiencia.

Se exhiben ahí películas en formato antiguo de 70 milímetros, el doble que una copia actual. Jörg Maske es uno de los pocos que conoce al dedillo los secretos de este tipo de cintas.

Al operador le toma semanas prepararse para los diez días que dura la Berlinale. En el International, el cuarto de proyección fue remodelado. Hay dos proyectores nuevos con los cuales hubo que realizar ensayos a lo largo de varios días.

La presión es mayor si se trata de clásicos en gran formato como Ben Hur, Cleopatra o 2001, de Stanley Kubrick. Pero Maske se alegra de poder mostrarlos aún, e incluso de verlos, así sea desde la pequeña ventana que, mientras dure la función, será su único horizonte.

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